![]() |
| www.gruposports.com |
Mostrando las entradas con la etiqueta Vintage. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Vintage. Mostrar todas las entradas
Por Pablo Galindo (@PGalindo17)
Los tiempos quizá han sido bastante esporádicos para el Aston Villa y a pesar de sus altibajos, son considerados uno de esos clubes históricos del fútbol inglés. Remarcando que estuvieron presentes en la primera división desde 1988 y se mantuvieron desde ese entonces en la ahora llamada Premier League hasta su reciente descenso. Aston Villa presume de un palmarés notable a pesar de ya no estar entre los 20 pesos pesados del Reino Unido. Siete ligas inglesas, siete FA Cups, cinco Copas de la Liga y lo más bonito de su vitrina, la Copa de Europa.
El Villa era un equipo intermitente, que ya había pasado por la tercera división y a paso lento y seguro lograron colarse en la tabla mayor del balombié británico. Hablamos de tiempos distintos con equipos distintos de ambiciones distintas. El Villa logró ganar la Primera División en 1980 tras 70 años sin lograr un campeonato en dicha competición. Solo para dar una idea de las transiciones que se dan en el fútbol, se debe subrayar el que los villanos superaron al Ipswich Town en la carrera por el trofeo liguero, ganándolo con 60 puntos, cuatro por encima de su sucesor.
El título casero le dio la oportunidad al Aston Villa de participar en la Copa de Europa y de no ser por que el Liverpool debía defender el título ganado la temporada anterior, los de Birmingham hubiesen sido los únicos delegados de la liga inglesa en esa edición. En ese entonces fueron dirigidos por el inglés Tony Barton.
La Copa de Europa en ese entonces daba cabida a 33 equipos de 32 federaciones. La final tendría lugar en el estadio de Feyenoord, Holanda. Y aunque era un verdadero reto, el Villa fijaría la copa europea como su prioridad. Su corrida en el máximo circuito europeo comenzó a doble partido en los dieciseisavos de final, donde tuvieron de contrincante al Valur de Reykjavík, representante de Islandia y reconocido como el segundo equipo en importancia de dicho país. La eliminatoria no requirió de tanto sudor del Aston, venciendo 5-0 en la ida y 2-0 en la vuelta para concluir con un 7-0 en el marcador global, tras estas exhibiciones.
Los octavos de final los enfrascaron contra el Dínamo de Berlín, club de Alemania oriental que consiguió su boleto luego de batir al Saint-Étienne en la fase preliminar. El Villa consiguió el triunfo en el partido de ida (2-1) pero era notable que el equipo germano era una mudanza de dificultad comparada con el rival de la fase anterior. El Dínamo ganó el partido de vuelta por la mínima y esto daba el resultado global de empate a dos goles, pero la regla de los goles de visita favorecieron al equipo de Tony Barton que se coló entre los mejores ocho de Europa.
Los de Birmingham se vieron las caras con el Dínamo de Kiev en los cuartos de final y a pesar del empate sin goles en la ida, se las arreglaron para sentenciar al combinado ucraniano por dos goles en la vuelta. Con el boleto adjudicado para poder participar en las semifinales, los villanos empezaron a ver la copa europea como un sueño asequible; además, se quedaron como los únicos representantes de Inglaterra luego de que el Liverpool cayera eliminado frente al CSKA Sofía.
Por aquellos soles, el Anderlecht era un mata gigantes y eso quedó comprobado en los octavos y cuartos de final tras dejar en carrera a la Juventus (4-2) y a Estrella Roja (6-2) respectivamente. Las semifinales no pintaban fácil para el conjunto británico y la eliminatoria no fue nada sencilla; el marcador de la ida (1-0) fue el definitivo, dándole al Aston Villa una oportunidad de luchar por una orejona que hasta la fecha no han podido volver a obtener.
La armada vino y azul gozaba de esta oportunidad y cómo no, estaban a noventa minutos de poder levantar una Copa de Europa. Sin miedo al oponente, el Bayern Múnich, saltaron al coliseo de Rotterdam. Las complicaciones empezaron para el 'Villa' que ese día vestía de blanco con delgadas franjas rojas en la camisola, con tan solo ocho minutos, el portero titular Jimmy Rimmer se tuvo que retirar con problemas en el hombro y en su lugar entró Nigel Spink, quien sería el único jugador que entró del banco durante la final, con tan solo 23 años. Con el talento de Rummenigge y Dieter Hoeness, quien culminó la competencia como máximo goleador, los bávaros no pudieron desplomar el sueño de los británicos, quienes estaban presenciando una gran actuación de su segundo arquero, capaz de poder evitar todo lo que el conjunto armado por una vestimenta roja le lanzaba. El resultado sin goles se mantuvo hasta los sesenta y siete minutos, cuando Peter White superó a Manfred Müller y estableció la ventaja para los 'Villanos'. El resultado mínimo se mantuvo por el resto del partido, evitando escollos. El capitán del equipo inglés, Dennis Mortimer alzó en el recinto holandés lo que hasta la fecha es su único trofeo de campeones.
Ahora el Aston Villa juega en la segunda división inglesa y a pesar de lo complicado que pueda ser que un equipo tan irregular logre competir contra los gigantes armados por su economía y buenos elementos, nunca se olvida lo que en 1982 se obtuvo. La evidencia está en la vitrina de Villa Park y es algo que algunos grandes actualmente, no han podido tocar.
A lo largo de la historia del fútbol se han suscitado eventualidades poco deportivos y reprochables. La historia que viene a continuación fue un antes de y un después en el fútbol. Se dice que después de este pacto, prueba de la antideportividad de ambas escuadras se empezaron a jugar los partidos de la última jornada a la misma hora en muchos torneos internacionales.
Llegaba el 25 de junio de 1982, dio importante, día de partidos importantes para la Copa Mundial de Fútbol de 1982 que fue organizada por España. En él, las selecciones de Alemania Federal, Austria, Argelia y Chile, quedaban encuadradas en el Grupo B, teniendo que jugar sus partidos clasificatorios en tierras astures, entre los estadios del Molinón de Gijón y el Carlos Tatiere de Oviedo.
El combinado alemán llegaba con una selección fuerte con jugadores ya hechos tras su primera experiencia mundialista en el país albiceleste. Alemania llegaba con una selección fuerte con jugadores ya hechos tras su primera experiencia mundialista en el país albiceleste.
Schumacher, Rummenigge, Briegel, Breitner, Karl-Heinz Foerster, Mannfred Kaltz, Klaus Fischer, Magath, Uli Stielike o Littbarski formaban un serio candidato al cetro europeo.
El partido inaugural de este grupo, se disputó un 16 de Junio de 1982 en el estadio del Molinón en Gijón y ante 42.000 espectadores. La selección de Alemania y Argelia medían sus fuerzas, con los germanos como claros favoritos. Sin embargo el gol de Rummenigge en el min. 67' no pudo contrarrestar el de Madjer al comienzo de la segunda parte y el de Belloumi un minuto después de haber marcado el jugador teutón. Así, con el 1-2 para los argelinos, éstos daban un golpe en la mesa y mostraban sus credenciales para pasar de ronda. En el otro partido del grupo, Austria ganaba a Chile por 0-1.
En el segundo choque del grupo, los alemanes tomaban revancha, vapuleando a los chilenos por 4-1, mientras que Austria ganaba por 2-0 a Argelia. Así las cosas, y con Austria ya clasificada, los alemanes y argelinos se jugarían la otra plaza restante a la segunda fase en el tercer partido del Grupo "B".
El primero en disputar el partido decisivo era Argelia contra Chile, un 24 de Junio en el estadio Carlos Tartiere de Oviedo. Argelia en este partido salió a por todas, y con tres goles en la primera parte (obra de Bensaoula y dos de Assad), los argelinos confiaban en la victoria. Quizás la relajación o las ganas de los chilenos, propiciaron 2 goles de Chile (Letelier y Neira) en la segunda parte, siendo a pesar de todo, insuficientes para remontar el partido. Argelia así, ganaba por 3-2 y su clasificación estaba más cerca a la espera del enfrentamiento decisivo al día siguiente entre alemanes y austríacos.
Fue así, como un 25 de Junio de 1982 en el estadio del Molinón de Gijón, la infamia llegó a su máximo apogeo. Alemania para clasificarse necesitaba 2 cosas. La primera lógicamente era conseguir la victoria y la segunda, y debido al triple empate que se formaría a 4 puntos, era ganar por 1-0 para dejar en la fuera del torneo a los argelinos. Con el arbitraje del escocés, Bob Valentine, Hrubesch anotaba en el minuto 10' tras pase de Littbarsky, el único y sospechoso gol del partido. Sospechoso, por el "partidillo" entre amigos que se jugó a partir de ese momento. Durante los 80 minutos restantes, ambas selecciones se dedicaron a tocar el balón (jugando un burdo rondo) y en que las ocasiones o incluso acercamientos al área, brillaron por su ausencia.
Pasaban y pasaban los minutos, y la indignación fue que tal que los aficionados empezaron con los abucheos y silbidos, y típico cántico de "que se besen, que se besen.." llegó a ensordecer (pero no enrojecer) a ambas escuadras.
La indignación fue tal, que algunos aficionados argelinos presentes en el estadio lanzaron monedas al césped señalando que el partido estaba arreglado. En ese mismo día, la leyenda germana, Franz Beckenbauer dijo: "Es un día triste para el fútbol".
Así Alemania se clasificaba para la siguiente ronda de la forma más indignante posible. Tras el partido, la FIFA (supuestamente), inició una investigación sobre los hechos, cerrando el caso al no encontrar "pruebas evidentes". Desde mi punto de vista, tal investigación nunca existió ya que por cuestiones ajenas al fútbol, Alemania sería una selección que daría más empaque y brillo al Mundial de España. Pero ante la indignación de un país entero como Argelia, las "supuestas investigaciones" se tuvieron que realizar montando una tremenda cortina de humo para satisfacer la ira argelina y del mundo del fútbol en general.
Al concluir la pantomima, cientos de argelinos se personaron ante el hotel de la playa gijonesa en el que estaban alojados los futbolistas alemanes y les gritaron indignados. El portero Toni Schumacher les respondió desde un balcón lanzándoles cubos de agua y basura. No fue la única actuación falta de civismo del arquero germano, que en las semifinales contra Francia (3-3), ganada en los penaltis -Italia se llevó la final (3-1)-, cometió una falta tremenda sobre el líbero Patrick Battiston. Tan duro fue el choque que se temió por la vida del líbero galo, que salió inconsciente y con unos cuantos dientes menos del estadio. "Le pagaré los gastos de una corona dental", abundó Schumacher. A la federación de Argelia, entretanto, no la consoló que los futbolistas alemanes fuesen recibidos con una lluvia de huevos y tomates en su hotel. Su lucha contra los burócratas de la FIFA, con su vicepresidente, el alemán Herman Neuberger entre bambalinas, fue quijotesca. El organismo rechazó la petición magrebí de impugnar el encuentro después de tres horas. "El partido se disputó según las reglas del juego. La FIFA no interviene en las tácticas y sistemas que emplea cada equipo", cerró el asunto.
Lastimosamente esa no era la primera vez que pasaba algo similar, por lo cual, con todo en contra, la FIFA tuvo que cambiar para el siguiente Mundial el sistema de clasificación, por el cual en la última jornada de la primera fase, se jugarían los dos partidos de cada grupo de forma simultánea. Este sistema se ha dado hasta nuestros días.
Con información de TN.
Atraco en El Molinón
Ayrton Medina
7:26 p.m.
Ayrton Medina
7:26 p.m.
![]() |
| www.gruposports.com |
Principios de los años cincuenta. Las selecciones del este
del viejo continente visitan Europa Occidental con giras de amistosos que hacen
las delicias de los espectadores.
Entre todos aquellos equipos cuasi desconocidos para el gran
público destacaba uno, la selección húngara.
Y es que desde ese año y hasta 1956, el cuadro dirigido por
Gusztáv Sebes pulverizó récords y asombró al mundo entero con un juego diferente e innovador que sería el predecesor del "Fútbol Total" que
desarrollarían el Ajax de Amsterdam y el combinado de los Países Bajos en la
década de los 70.
Posesión, presión y rápidas combinaciones. Ésta es la
"Santísima Trinidad" de un estilo único que sorprendió a propios y
extraños de la mano de los Puskas, Czibor, Bozsik o Szusza entre otros.
En 1952, Hungría partía a Finlandia para disputar los Juegos
Olímpicos de Helsinki. Poco conocían los rivales del equipo de Sebes, pero el
entrenador sabía que contaba con una generación brillante capaz de ganar el torneo.
El primer encuentro comenzaría con una victoria por la
mínima 2-1 sobre Rumanía. En el segundo partido, los húngaros pasarían por
encima a una de las grandes favoritas, Italia, venciendo por 3-0. En cuartos de final golearían 7-1 a Turquía y en semifinales 6-0 a
Suecia.
La final, el 2 de agosto, se disputaría en el Estadio
Olímpico de Helsinki frente a Yugoslavia. Sin hacer uno de sus mejores
encuentros, Hungría se llevaba el oro con tantos de Puskas y Czibor naciendo así los
"Magiares Mágicos".
Un año después de los juegos olímpicos, en 1953, se
produciría una de las sorpresas del año en términos futbolísticos con una
gran goleada (3-6) sobre Inglaterra en el estadio de Wembley. Por primera vez
en la historia, los "pross" caían en el mítico coliseo londinense
frente a un conjunto no británico.
Unos meses después, los ingleses viajarían a Budapest en
busca de la revancha pero el ridículo sería aún más espantoso. De nuevo los
húngaros pasarían por encima de Inglaterra con un contundente 7-1.
Corría 1954 y los "Magiares Mágicos" llegaban al
Mundial de Suiza como uno de los grandes aspirantes al título.
El 17 de junio comenzarían el torneo derrotando 9-0 a la
débil Corea del Sur. Tres días después la que mordería el polvo sería Alemania
Federal al encajar un 8-3.
En cuartos de final el rival sería Brasil, en ese momento
subcampeona del mundo.
A pesar de la calidad de los sudamericanos, de nuevo Hungría
se imponía venciendo 4-2.
| Inglaterra 3-6 Hungría. Wembley. 1954 |
A pesar de eso, los charrúas también sucumbieron ante la
superioridad de los europeos que vencían de nuevo por un marcador de 4-2.
En la final, Hungría se mediría ante la sorprendente
Alemania Federal. Los teutones llegaban a la cita con el objetivo de alcanzar
los cuartos de final pero ahora estaban a un paso de tocar la gloria por
primera vez en su historia.
En el Wankdorfstadion de Berna y ante 60.000 espectadores,
Alemania comenzó a forjar su leyenda ante la mejor generación de jugadores
húngaros que nos ha dado este deporte.
La lluvia fue la gran protagonista del encuentro, una lluvia
que a la postre sería la gran aliada de los germanos.
A los seis minutos de encuentro, Puskas abría el marcador
colocando el 1-0 para los húngaros. Dos minutos después, Czibor, anotaba el
segundo.
Los teutones no se rendirían y en el 10' y el 18' marcarían
dos goles por mediación de Morlock y Helmut Rhan para empatar el partido ante
la incredulidad del público.
Precisamente el atacante del Rot-Weiss Essen adelantaría a
su país a falta de seis minutos para la finalización del tiempo reglamentario.
Aun habría tiempo para la polémica pues Puskas conseguiría
el empate en el minuto 87 aunque su tanto sería anulado.
La selección alemana se hacía con el cetro mundial de forma
heroica ante uno de los mejores conjuntos de la historia en el denominado
"Milagro de Berna".
A pesar de la dura derrota cosechada en el país transalpino,
Hungría enlazó dieciocho partidos ganados de forma consecutiva, incluida la
primera victoria de la historia sobre la URSS en territorio soviético.
Esa generación de oro se terminaría con el inicio de la
Revolución Húngara de 1956. El Honved, que comenzaba a dominar el fútbol
húngaro en la década de los cincuenta y al que pertenecían el grueso de la
selección, participaba en la Copa de Europa y el equipo viajó a Bilbao para
enfrentarse al Athletic Club. Mientras estaban en tierras vascas, la revolución
estalló en Budapest.
Algunos futbolistas como Kocsis, Czibor o Puskas decidieron
no regresar a su país y dejaron para siempre la selección. Fue el adiós a uno
de los mejores conjuntos que ha dado el fútbol.
Aquel mítico combinado encadenó números al alcance de muy
pocos: 42 victorias, 6 empates y una
única derrota en 49 partidos.
El "Equipo de Oro" ha pasado a la historia no solo
por su calidad y superioridad sobre el resto de selecciones sino también por un
estilo innovador que cambiaría el balompié para siempre e influiría en multitud
de jugadores y entrenadores hasta nuestros días.
Los "Magiares Mágicos", un equipo de leyenda
Diversidad CP A. Camin
2:21 p.m.
Diversidad CP A. Camin
2:21 p.m.
El fútbol está repleto de momentos en los que se convierten en protagonistas aquellos que no están, a priori, llamados a serlo. Pero ver el fútbol desde este punto de vista nos lleva a una interpretación del mismo como un juego individual y no colectivo, de equipo, que en el fondo es de lo que se trata: que once personas se identifiquen con una idea, sean capaces de plasmarla sobre el terreno de juego y demuestren sus habilidades individuales en beneficio del grupo.
Lógicamente, cuanto mayor es la influencia singular más relevancia se tiene entre compañeros, aficionados y periodistas. La historia del fútbol se rinde a los pies de aquellos nombres que consiguieron destacar (Maradona, Pelé, Di Stéfano, Cruyff...) pero también está lleno de jugadores sin los cuales los éxitos o el reconocimiento de éstos no sería el mismo.
La Eurocopa del año 2000, la celebrada en Holanda y Bélgica (primera vez que el torneo se celebraba en una sede compartida) vivió uno de esos momentos. Francia acudía a la cita como Campeona del Mundo y Roger Lemerre confió en el mismo bloque de jugadores para afrontar el torneo en una primera fase que les iba a enfrentar a tres rivales que también habían conseguido la Eurocopa: Dinamarca, República Checa y los anfitriones, Holanda. A Zidane, Deschamps, Blanc, Djorkaeff, Thuram y Barthez se unieron unos jóvenes Henry, Anelka y Trezeguet.
En aquella plantilla también se encontraban jugadores como Sylvain Wiltord que por entonces pertenecía al Girondis de Burdeos y el centrocampista ofensivo del Olympique de Marsella Robert Pirès. Con una delantera formada por el indiscutible Henry, acompañado unas veces por Anelka y otras por Dugarry, Wiltord fue titular en el partido contra Holanda en el que Francia ya estaba clasificada para los cuartos de final y el seleccionador galo decidió hacer rotaciones. Lo mismo le ocurría a Pirès, teniendo a Zidane y a Djorkaeff como titulares. Cuando el asunto se puso de nuevo serio, contra España en el cruce de cuartos, ni Wiltord ni Pirès jugaron un sólo minuto, siendo de nuevo suplentes en el partido de semifinales ante Portugal.
El rival en la final fue Italia. El técnico francés confió de nuevo en su equipo de gala. La primera mitad concluyó con 0-0. En la reanudación, Marco Delvecchio adelantó a los italianos en el minuto 55. Lemerre reaccionó y cambió a Dugarry por Wiltord en el minuto 58. El partido avanzaba y los campeones del mundo no eran capaces de atravesar la férrea defensa italiana. Con el tiempo cumplido, el colegiado decretó cuatro minutos de tiempo extra. A la desesperada los franceses se lanzaron al ataque, con el banquillo azzurro celebrando el título y protestando al árbitro que no pitara ya el final.
Pero en diez segundos el guión de aquella final iba a cambiar y de qué manera. Se cumplía el minuto 93 cuando Barthez pateó el balón tras un fuera de juego. Trezeguet, que también había saltado al terreno de juego por Djorkaeff, cabezeó la pelota hacia la banda izquierda. Cannavaro, inmenso durante el partido y durante el torneo no alcanzó a despejar bien el esférico que cayó a la posición donde se encontraba Wiltord. Con el pecho, hizó un control orientado que le dejó el balón botando para rematarlo con su pierna izquierda. Francesco Toldo, el meta italiano, no pudo atajarlo y Francia igualaba la final.
Desolado, el equipo de Zoff no se repuso del golpe y vió como en una jugada por la banda izquierda entre Wiltord y Pirès (en el campo desde el minuto 86 por Lizarazu) terminó con un pase de la muerte que Trezeguet remató a portería lejos del alcance del portero de la Fiorentina. Gol de oro que daba el título a Francia y ponía punto final al partido.
Francia conquistaba su segundo título y se convertía en la primera selección en ganar de forma consecutiva Mundial y Eurocopa. Pirès, Wiltord y Trezeguet se convirtieron en protagonistas y demostraron que en el fútbol, y en la vida, los Zidane, Henry y compañía necesitan de su presencia y de su participación.
Robert, Sylvain y David
Alfonso Massó
2:49 p.m.
Alfonso Massó
2:49 p.m.
![]() |
| www.gruposports.com |
Por Alfonso Massó (@alfonsomasso)
Terminada la Segunda Guerra Mundial, y establecido un nuevo orden mundial claramente diferenciado en dos bloques enfrentados en lo que vino a denominarse “guerra fría”, el comunismo y su principal impulsor, la Unión Soviética fueron vistos como el enemigo para los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.
Europa vivía días de
estabilidad y prosperidad gracias, en buena parte, al Plan Marshall y
se sucedían acontecimientos que invitaban al optimismo como la firma
del Tratado de Roma en 1957 para la constitución de la Comunidad
Económica Europea (antecesora de lo que hoy conocemos como Unión
Europea) por parte de Alemania Federal, Bélgica, Francia, Italia,
Luxemburgo y Holanda, y otros en los que se palpaba el clima de “alta
tensión” entre ambos bandos como el inicio de la construcción del
Muro de Berlín y de la carrera espacial soviética enviando al
primer hombre al espacio en 1961.
En lo deportivo, el
nacimiento de la UEFA en 1954 ayudó a impulsar en la temporada
1955-56 la creación de una competición entre clubes europeos
denominada como Copa de Clubes
Campeones de Europa, la
Copa de Europa, promovida
por el periódico deportivo francés L´Équipe de la mano de su
director en esa época Gabriel Hanot junto con su colega Jacques
Ferran y el presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu y
continuar así con la competición entre clubes de distintos países
como ya venía ocurriendo antes con la Copa Mitropa o la Copa Latina.
También fue un francés
el precursor de la Eurocopa o Copa de Naciones de Europa, llamada así
en sus dos primeras ediciones. La historia se remonta a 1927, cuando
Henri Delaunay, entonces secretario de la Federación Francesa de
Fútbol, formuló la idea de un campeonato de naciones europeas al
ver que en Sudamérica ya se jugaba el Campeonato Sudamericano (Copa
América) desde 1916. Muchas federaciones no estaban de acuerdo con
la idea, y por la dificultad en la época para cuadrar los encuentros
el torneo no se concretó hasta 1957, año en que se realizó el
Congreso de la UEFA. Delaunay había fallecido dos años antes de
dicho congreso, pero su gran idea de la competición hizo que el
trofeo fuera nombrado en su honor como “Copa Henri Delaunay”.
La primera edición,
pues, se disputó en 1960 participando 16 equipos aunque con
ausencias notables como las de las selecciones de Alemania Federal,
Italia e Inglaterra. El sistema de competición se fijó en
eliminatorias a doble partido, excepto las semifinales y final que se
disputarían en Francia como sede fijada previamente.
El episodio
extradeportivo más destacable de aquella primera edición que acabó
ganando la URSS al derrotar en la final a Yugoslavia por 2-1, fue
precisamente la prohibición por parte del dictador fascista Franco
de que la selección comunista jugara en territorio español. España
había eliminado a Polonia en octavos de final y la URSS a Hungría.
El cruce de cuartos de final emparejó a ambos países que no tenían
relaciones diplomáticas en ese momento y aunque los dirigentes
deportivos veían con interés el duelo con los soviéticos, el
gobierno de Franco no tenía intención alguna de que el deporte
sirviera para entrar en contacto con el “diablo rojo”. El
presidente de la Federación Española viajó con urgencia a París
para intentar buscar una solución y ofreció a la UEFA, tres
alternativas: jugar los dos partidos en Moscú
renunciando a derecho económico alguno de las taquillas y asumiendo
todos los gastos de la selección en la semana que tendría que estar
en la capital soviética; jugar el segundo partido en campo neutral
o, por último, los dos en una ciudad europea que no fuera española
ni soviética.
La URSS rechazó estas
propuestas y por medio de su propaganda aseguraba que "el
gobierno fascista español tiene miedo al equipo del proletariado
soviético”. Presentaron una protesta formal ante la UEFA para que
alplicaran el reglamento de la FIFA lo que condujo a
la expulsión de
España de la Eurocopa, sancionándola con una multa
de 2.000 francos suizos. Por supuesto, de esa decisión no hubo
rastro en la prensa española.
Política y deporte se
volvían a dar la mano. De hecho seis años antes, la Unión
Soviética se retiró, por cuestiones políticas, del grupo de
clasificación para el Mundial de 1954 que compartía también con
España y Turquía. Es díficil tratar de entender la decisión
tomada desde el punto de vista deportivo pues España dominaba el
fútbol continental a nivel de clubes (Real Madrid y Barcelona habían
ganado la Copa de Europa y la Copa de Ferias esa misma temporada). Y
en la selección jugaban Di Stéfano (Balón de Oro en 1957 y 1959),
Luis Suárez (Balón de Oro al final de ese año), el nacionalizado
Kubala, Gento, Del Sol, Peiró...
Cuatro años después, la
historia volvió a repetirse. Pero esta vez sí hubo enfrentamiento
deportivo. Desde la Delegación
Nacional de Deportes
se
trabajó intensamente ante la FIFA para lograr que la fase final de
la Eurocopa se celebrara en España. La publicidad de cara al
exterior iba a ser enorme, para un régimen que se encontraba en
plena época de “aperturismo”. En lo futbolístico, la
competición se desarrolló con más países participantes 29 (aunque
sin la presencia, de nuevo, de Alemania Occidental). Los equipos que
llegaron a la fase final fueron: España, Hungría, URSS y Dinamarca.
España venció en semifinales a los magiares (ya no tan mágicos)
por 2-1, mientras que los rusos derrotaron por 3-0 a los daneses en
el Camp Nou.
El domingo 21 de junio en
el estadio Santiago Bernabéu, España y la URSS jugaron la final con
la presencia en el palco de Franco. La actual campeona de la
competición, tenía una poderosa defensa, un ataque de lujo y, sobre
todo, contaban con “la araña negra”, Lev Yashin el portero que
la temporada anterior se había hecho con el Balón de Oro. Enfrente,
una selección española en la que destacaban jugadores como Iríbar,
Luis Suárez, ganador de la Copa de Europa con el Inter de Milán
tras derrotar por 3-1 al Real Madrid de Zoco y Amancio Amaro, entre
otros, y Marcelino y Lapetra, los delanteros del Real Zaragoza que
esa temporada conquistaron la Copa de Ferias y la Copa del Generalísimo (actual Copa del Rey).
Precisamente el gol que
dio a España su primera Eurocopa lo marcó Marcelino en el minuto 84
a pase de Pereda que había anotado el primer gol de la final.
Curiosamente, durante mucho tiempo la mayoría de la gente tuvo la
convicción de que Amancio realizó el pase del gol, debido a que la
imagen del centro no fue grabada por la televisión, y se montaron
las imágenes sobre un centro de Amancio. Así se puede leer la
narración del gol en la crónica del diario ABC: “ese gol de
Marcelino, ya histórico, prodigio de remate en posición “antigol”,
sin posibilidad de anuncio, razón por la que el guardameta más
famoso del mundo se encontró batido sin hacer movimiento alguno para
detener lo que llegaba a su portería de forma diabólica”.
La selección española
tardaría 20 años en volver a jugar una final. En 1984, Arconada,
Víctor, Maceda, Camacho, Señor, Santillana, Carrasco y compañía
perdieron contra Francia por 2-0. Y tuvieron que pasar otros 24 (44
años en total) para que volviera a ganar otra Eurocopa que puso fín
a la maldición de los cuartos de final.
Azules contra rojos (o el poder de la ideología)
Alfonso Massó
5:45 p.m.
Alfonso Massó
5:45 p.m.
![]() |
| A la izquierda, Daniel Passarella levantando la copa del mundo; a la derecha, Jorge Videla |
“Una mancha negra en
nuestra historia”. Ese es el consenso al que llega la historiografía argentina
para definir el período de gobierno del Teniente General, Jorge Rafael Videla,
desde 1976 hasta 1981, en el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional,
que no constituyó más que una fuerte dictadura militar, catalogada como la más
sangrienta en la historia de ese país, y una de las más cruentas en la historia
de América Latina.
Innumerables
violaciones contra los derechos humanos, secuestros y apropiaciones de bebes
por parte del Estado, desapariciones y asesinatos de ciudadanos, y crímenes de
lesa humanidad en general, caracterizaron este oscuro período en la historia
argentina, impulsado por el dictador Videla, en conjunto con el Brigadier
General Orlando Agosti, y el Almirante Emilio Massera.
Sin embargo, hay que
recordar que la selección Argentina de fútbol ganó su primera Copa del Mundo
durante esos terribles años, específicamente en 1978, cuando el torneo se
organizó en el propio país, en pleno régimen dictatorial.
En un contexto en que
reinaba el terror en la población argentina, la realización del campeonato más
importante del deporte rey representó un escape a la realidad para los
aficionados, a pesar de verse inmiscuidos en el macabro plan de Videla de
transformar el Mundial en un hecho político, al hacer de la competición una
demostración de que el pueblo argentino era feliz con las libertades que gozaba
y de que apoyaba la dictadura, cosa que no era para nada cierta.
La felicidad
ciertamente rondaba durante la época del Mundial, pero fue por la misma festividad
y la celebración que trae consigo este magno evento, en que participaron
grandes estrellas como Mario Kempes, Zico, Michel Platini, Karl-Heinz
Rummenigge, Paolo Rossi y Teófilo Cubillas. Asimismo, vale la pena mencionar
que el júbilo nacional efectivamente fue creciendo a medida que la
‘albiceleste’ avanzó en el torneo, y cuando los hinchas comenzaron a creer que
podían soñar con levantar el trofeo.
En esta edición, más
allá de los grandes jugadores que participaron, no quedan dudas de que la gran
ausencia fue la de Johan Cruyff, quien decidió no asistir como acto de protesta
ante la masiva violación de derechos humanos que propugnaba la dictadura. Hoy
se recuerda más que nunca este acto de Cruyff ante su reciente y lamentable
fallecimiento, por demostrar que era, además de un extraordinario jugador, un
hombre de principios, al sacrificar la que pudo ser su consagración con la ‘Naranja
Mecánica’, por mantenerse solidario con los argentinos y con la humanidad en
general.
Ahora bien, en cuanto
a la organización del campeonato, hay que decir que se mantuvo el antiguo formato
de dos fases, así como el mismo sistema de puntuación que otorgaba 2 unidades por
victoria, 1 por empate y 0 por derrota. Con un total de 4 puntos Argentina
logró superar la primera fase del torneo, luego de debutar con victoria (2-1)
ante Hungría, para conseguir la jornada siguiente un triunfo (2-1) sobre el
rival directo Francia, y terminar por caer derrotado ante Italia (1-0) en el
último partido del grupo A, todos disputados en el Estadio Monumental de Núñez.
Para la segunda fase,
los locales pasaron a integrar el grupo B, en el que pudieron derrotar (2-0) a
Polonia, para empatar sin goles (0-0) con Brasil en la segunda fecha, y
conseguir una dramática clasificación en el último partido ante Perú, tras
propiciarle una estrepitosa goleada (6-0) con la que avanzaba a la final por el
diferencial de goles con respecto a los brasileños, con quienes igualaban en
cantidad de puntos.
En torno a este
último partido frente a la selección peruana, sin embargo, años después se
levantó toda una polémica en cuanto a su resultado, y por la diferencia horaria
en relación con el otro partido del grupo (Brasil-Polonia).
Bastantes han sido
las versiones de lo que ocurrió ese día. Una de las fuentes que podrían
considerarse fidedignas es el inglés David Yallop, quien en su libro “¿Cómo
robaron la copa?”, relata que “Videla ordenó al capitán Carlos Lacoste, organizador del
Mundial, amañar el resultado con Perú. Para ello, Lacoste se puso en contacto
con tres antiguos oficiales que viajaban con la selección de Perú y les ofreció
un millonario soborno: 50 millones de dólares y 35
mil toneladas de grano” (Tomado de Marca). Otra de las versiones, y
esta ya deviene de los mismos protagonistas de aquél encuentro, es que
efectivamente antes de saltar al terreno, Videla bajó personalmente al
vestuario para ‘conversar’ con los seleccionados peruanos, y de cierta manera añadirles presión, de tal modo que
pudiese facilitar la victoria de sus compatriotas por cualquier medio, y es que
con esta accedían a la final del torneo.
No debe dejarse de
lado, sin embargo, todo el terror ‘extra-cancha’ que sufría la gente a diario,
siendo el caso que mientras se desempeñaban los partidos de la selección
nacional en Buenos Aires y en Rosario, muchos de los cuerpos de los
desaparecidos eran arrojados al Río de la Plata, para aprovechar la
exacerbación que todos tenían por el mundial y el hecho de que la gente lo veía
y lo escuchaba de alguna u otra forma, y así seguir cometiendo los crímenes de
una manera más desapercibida.
Para la final sin
embargo, el júbilo ya desbordaba las pasiones, y tras un intenso partido que se
prolongó hasta tiempo extra, la ‘albiceleste’ logró quedarse con el partido
(3-1) y así se consagró campeona del mundo por primera vez en su historia. La
locura se apoderó entonces de los aficionados presentes en el Monumental de
Núñez, quienes festejaron con una animosidad que tal vez nunca antes habían
proyectado en su vida. Las calles de Buenos Aires y de varias ciudades de las
provincias del interior se llenaron de gente celebrando, aún teniendo en cuenta
todos los males que atravesaba la población a causa de un régimen militar que
se instaló de facto en la cabeza del poder ejecutivo.
| Jorge Videla entregando la Copa del Mundo al capitán de la selección argentina, Daniel Passarella (Fuente: latercera.com) |
Años después saldrían
a la luz todas las controversias que se generaron en torno a ese partido frente
a Perú, y no se puede negar que de cierta manera ha manchado el título de
‘Campeona del Mundo’ que ostenta la selección argentina desde ese año. Esta es
la razón por la que los argentinos hoy le dan mayor significado al título
obtenido en México 86’, más allá del hecho de haber contado con el mitificado
Diego Armando Maradona para ese torneo.
El denominado Proceso
de Reorganización Nacional concluyó a finales de 1983, cuando se reabrieron las
puertas a la democracia, y se cuenta hasta la fecha un aproximado de 30.000
ciudadanos desaparecidos bajo la dictadura de Videla, quien fue el artífice y
el principal líder de todo este proyecto. Por esa enorme cifra de compatriotas
desaparecidos y asesinados es que la historia argentina lo considera como uno
de los presidentes más nefastos que ha tenido la nación, además de ser
calificado negativamente por todos los argentinos, y de ser odiado por tantos
compatriotas que se vieron, directa o indirectamente, inmersos en las
vicisitudes más inimaginables que pueden afectar a un ser humano.
Sin embargo, el
fútbol, una vez más, sirvió como elemento de supervivencia, en un sentido
metafórico, porque representó un elemento de distracción, y si se quiere, de
aislamiento ante esa realidad tan cruenta y tan cruda que atravesaba el pueblo
argentino, y sobre todo, simbolizó un escape frente el terror generado por el
Estado, demostrando que el fútbol puede ser más que un deporte para la
sociedad, y que puede ofrecer momentos de alegría dentro de grandes penurias
históricas.
Anderson Ayala Giusti (@anderson2_0).
Fútbol en tiempos de terror
Unknown
10:50 a.m.
Unknown
10:50 a.m.
Soñar implica milenarias
tradiciones que por años se han construido alrededor de esta cotidiana práctica
que tantas dudas, aún en pleno Siglo XXI, nos genera. Para muchos definen la
suerte, para otros los condiciona la cantidad de comida ingerida la noche
anterior (Mi señora madre acusa a la “gula costeña” de las pesadillas) y así
existen millones de creencias alrededor de ellos. Para mí sólo significan una
expresión, la misma con la que respondo cada que me formulan la “pregunta del
millón”: ¿Que sueñas? Yo sueño con viajar en el tiempo.
Y no, mis propósitos no pasan por
la palabrería casual de corregir los errores y cambiar el presente. Mi deseo,
por muy “freaky” que suene, pasa por querer presenciar, en carne propia, los
momentos que marcaron la historia del balompié y su devenir.
Sin sorpresa alguna me topé con
que casi nadie lograba comprender mi extraño deseo. Mi madre, por su parte,
diría que me estaba volviendo loco. Que tanto computador me estaba quemando
neuronas, y que apagara ese bicho de una buena vez (De haber estado en el
colegio me lo habría quitado). Hasta que un día, navegando sin rumbo alguno en
la web, me topé con la foto que cambiaría mi desdén en una sonrisa de oreja a
oreja. A pesar de ser una imagen del siglo pasado, me vi inmediatamente
reflejado en ella.
Y allí estaba yo, personificado
por el “10” de los Rowdies de Tampa Bay. En 1977 un hombre había tenido el
placer de ver a tan sólo metros de distancia, lo que yo sólo puedo palpar a través
de una pantalla.
Su expresión lo dice todo.
Fascinado, extasiado, embelesado y como poco atolondrado. En sus narices estaba
el legendario Beckenbauer, a su lado el mítico Pelé, ambos desbordando
pinceladas de arte puro, regalándonos trazos propios de Da Vinci o Botero,
epopeyas sonoras con sus caños, tacones y “tocaditas” dignas de Bach y
Anatolyevich Khil. Arte en su máxima expresión histriónica, y él, nuestro
melenudo compañero, lo presenció a metros de distancia. Soltaré el "qué envidia" más certero que haya plasmado en un escrito jamás.
Encontrarme con alguien, así
fuese en foto, que compartiera mi disparate significa el cielo para mí. Y
encontrar quien secunde y viva el fútbol de la misma manera que yo, le da más
carrete a este hilo de locura que tejo a diario. Como diría el adagio popular “Ningún
loco es loco sin nadie que lo secunde”. Ahora, entrado en mayor edad y con la
plena seguridad de mis creencias y gustos, podré plantarme estas navidades (Sí,
como un descarado de 19 años pidiendo aguinaldo) y decirle: Sí, mamá, yo quiero
una máquina del tiempo, aunque me cuelgues de las orejas por admitirlo.
El valor de los sueños
Unknown
3:44 p.m.
Unknown
3:44 p.m.
Por Gabriel Delgado (@gabote94)
Hablar de los Beatles es no solo referirse a la banda más popular, influyente y revolucionaría en muchos aspectos de los últimos 50, 70 e incluso 100 años; Es hablar también de un estilo de vida y casi religión para todos aquellos beatlemaníacos alrededor del globo. La música creada por George, Paul, John y Ringo ha logrado traspasar la barrera generacional y del tiempo; los nietos de aquellos enardecidos fans que perseguían al Fab Four desde Liverpool, Hamburgo, la India, Nueva York y demás lugares se siguen deleitando con la música del cuarteto de Merseyside.
Algo similar sucede con el fútbol; transformado en un estilo de vida, casi religión por millones de millones de hinchas, fans, tifosis, supporters, torcidas de todo el mundo. El amor por el equipo pasa de generación en generación; los nietos de aquellos fans que seguían los partidos por la radio y que iban a estadios sin asientos, son ahora los que - aunque se escuche tonto - publican en redes sociales cuando su equipo anota un gol.
Sin embargo, aunque suene ilógico viniendo de una ciudad futbolera cien por ciento; Liverpool, ninguno de los cuatro Beatles manifestó un gran gusto por el deporte de las patadas, aunque sí sentían simpatía por algún club. En alguna ocasión, George Harrison llegó a manifestar "Hay tres equipos en Liverpool, yo prefiero el otro"; ante esto cualquier Red te diría que George era aficionado al Everton, porque como dijo el gran Bill Shankly "Hay dos grandes equipos en la ciudad: El Liverpool y las reservas del Liverpool.", aunque probablemente el bueno de Harrison se refería al Tranmere Rovers, el equipo olvidado de Merseyside.
El equipo predilecto de Paul es aún un misterio; Se dice que el padre de Macca era del Everton, y el gusto por los toffees le fue heredado. Algo que apoya esta teoría fue la asistencia de Paul a la final de la F.A Cup del '68 que disputó (y perdió) el Everton contra el West Bromwich Albion. No obstante, su esposa Linda McCartney alguna vez dijo que cuando el Liverpool comenzó su dominio en Europa en la década de los 70's y 80's, toda la familia se reunía para seguir y celebrar las conquistas de los Mighty Reds.
La media hermana de John Lennon, Paula Baird, dice que el deporte favorito de John era el cricket, aunque sentía simpatía por el equipo rojo de la ciudad, pero Lennon en tono cínico alguna vez dijo ser hincha del Racing de Avellaneda de Argentina. Mención aparte merece Ringo, quien al ser su padrastro oriundo de Lóndres, este le transmitió el cariño por el Arsenal.
A pesar de no ser muy fans del fútbol, la influencia del deporte rey se dejaba ver en su obra. En un pasaje del vídeo animado de la canción "Eleanor Rigby' se puede apreciar a dos equipos vestidos de rojo y azul disputando un partido, en clara referencia al Derby de Merseyside que enfrenta al Liverpool y al Everton. Otra anécdota curiosa sobre esta canción es que la supuesta tumba de esta mujer se encuentra a unos pasos de donde descansan los restos del mítico entrenador del Liverpool Bob Paisley.
En la portada del álbum Sgt. Pepper's junto a toda la colección de estrellas y simbolismos que envuelven a esta mítica imagen, aparece casi sin ser reconocido el jugador Albert Stubbins, leyenda del Liverpool que jugó para los de Anfield en los 50's. En la canción Dig It del álbum Let it Be mencionan a Sir Matt Busby, jugador del Liverpool en los 30's y entrenador del Manchester United, con quienes ganó la Copa de Europa en el '68.
El álbum solista de John Lennon Walls and Bridges, donde la portada es una pintura hecha por John cuando tenía 11 años, la cual es una postal de la final de la F.A. Cup que jugaron el Arsenal y el Newcastle en 1952. Hasta aquí nada misterioso; pero lo realmente interesante es que probablemente, esa pintura sea la inspiración de la canción más extraña de los Beatles: 'Revolution 9'. En la pintura claramente se ve a un jugador del Newcastle portando el número 9, lo cual a la postre le trajo a Lennon un fetiche por el ese numero, claramente reflejado en algunas de sus canciones como 'The One After 909' y '#9 Dream'.
A George Best, leyenda del Manchester United le apodaron "El quinto Beatle", debido a su peinado y a su estilo de vida de rockstar. Sin embargo, a pesar de ser asiduos a las fiestas de aquella loca Inglaterra de los 60's, George Best y los Beatles nunca se conocieron.
Para la hinchada del Liverpool, entonar canciones de los Beatles durante los partidos es algo habitual, pero la singularidad reside en que estos cambian la letra de las canciones para rendir pleitesía a sus ídolos; La canción que solían dedicarle al implacable goleador galés Ian Rush es una adaptación de la canción 'All You Need Is Love' la cual fue convertida en 'All You Need is Rush'.
Para Jamie Carragher, retirado de las canchas en 2013, su canción era una adaptación de 'Yellow Submarine' a la cual bautizaron 'Team Of Carraghers'. En su partido final, la afición del Liverpol además de cantar el 'You'll Never Walk Alone', entonaron la canción de "In My Life' la cual es la preferida de Carragher.
Quizás en un futuro, algún nieto de ellos prefiera probar suerte como futbolista y no como músico. Sería legendario encontrar en algún equipo inglés a alguien con los apellidos Lennon, McCartney, Harrison y Starkey (Apellido real de Ringo) en la espalda.Tal vez a los Beatles no les gustaba mucho el fútbol, pero al fútbol si le gustan los Beatles.
The Beatles Football Club
Unknown
9:53 a.m.
Unknown
9:53 a.m.
![]() |
| Foto: Archivo |
El Súper Dépor va a Europa
Esta nota va enfocada en un equipo de altibajos, que en algún momento logró llegar a ser parte de la élite. Estoy hablando del Súper Deportivo de la Coruña, un equipo que llegó a romper ese candado que tenía la lucha entre Real Madrid y Barcelona.
El club de Riazor logró ganar la Liga española (1999-2000) y la Copa del Rey en su edición de centenario en el Bernabéu ante el Real Madrid (2001-2002); era un conjunto que estaba perfilándose para pelear por Europa y darse a notar en el mundo, fue la temporada 2003-2004 en la que el Deportivo de la Coruña nos sorprendió.
El plantel en ese entonces dirigido por Javier Irureta, se encaminaba a la luchar por la UEFA Champions League, en donde ya hemos sido testigos de lo sorprendentes que pueden ser los equipos. El conjunto gallego llegó a competencia europea buscando consolidar esa etapa de Súper Dépor. El sorteo del torneo los dejaba en el grupo C ante Mónaco, PSV y AEK de Atenas; el equipo de Irureta tenía una ventaja: ser español y con buenos elementos.
El Dépor se conformaba por jugadores de alto rendimiento para su fútbol basado en compañerismo, garra y corazón. Encabezado en ese entonces por Sergio, Pandiani, Víctor, Mauro Silva; Capdevila, Luque, Munitis, entre otros. Los gallegos tenían el deseo ferviente de tener protagonismo en Europa, probar que eran campeones de España y eran un combinado serio para competir por la Champions.
Clasificaron a los octavos de final como segundos del grupo, apenas un punto por debajo del Mónaco. Perdieron dos partidos entre los que se remarca el 8-3 propinado por el Mónaco en Francia. Los de Irureta ya estaban listos para enfrentar a la Juventus en febrero, primero en la Coruña y luego en Turín, ambos duelos los ganó el Súper Dépor por uno a cero y ganarle a la Juventus ya era un logro asombroso. La Juve estaba fuera, tocaba el eterno rival: el Milan de Ancelotti.
Noches mágicas ante el Milan (Por Anderson Ayala)
El 7 de abril de 2004 se dio en la Liga de Campeones de la UEFA uno de esos partidos mágicos que nadie puede predecir, y que todo el mundo quiere ver siempre.
El AC Milan llegaba al Estadio de Riazor, en La Coruña, España, para disputar lo que parecía un trámite frente al equipo gallego por los cuartos de final de la competencia, pues había ganado 4-1 en el San Siro con doblete de Kaká, uno de Pirlo y uno de Shevchenko. Pero no contó con que es gol del uruguayo Pandiani al minuto 11 sería fundamental para el resto de la serie.
El Dépor necesitaba hacer 3 goles para conseguir una hipotética remontada, pero tenía en frente al Milan de Ancelotti, seguramente el mejor Milan en lo que va de siglo, no sólo por las estrellas que destacaban en la plantilla, sino por el juego compacto del equipo. Finalmente, la historia sería distinta.
Un gol de Pandiani al minuto 5 hizo despertar rápidamente la ilusión en la afición gallega, que tuvo que esperar media hora (35’) para ver como el español Valerón colocaba el 2-0 en el marcador.
Hasta aquí, el equipo local había conseguido dos de los tres goles necesarios, y comenzó a presionar más alto hasta que finalmente consiguió el inesperado 3-0 a un minuto para el final del primer tiempo, por intermedio del hoy ex-futbolista español Albert Luque.
Los de Ancelotti se derrumbaron completamente en esa primera etapa con respecto al equipo que había jugado dos semanas antes en suelo italiano, pero Carletto no supo darle la vuelta a la situación, y a pesar de que sólo necesitaba un gol para meterse en las semifinales, se veía muy lejos de la posibilidad de obtenerlo.
No había nada más que hacer al minuto 76 cuando el español Fran González, hoy retirado, puso el 4-0 en el marcador que hizo estallar de júbilo a los hinchas en Riazor. Allí se acabó todo, y fue eso lo que entendió Ancelotti por lo que se limitó a tomarse con coraje el resultado.
Ese día el Dépor concretó una remontada histórica de esas que no se ven nunca en los equipos grandes, de esas que ocurren una vez cada diez años. Con esa victoria lograron meterse a las semifinales del torneo ante el Porto de Mourinho.
El recorrido histórico del Súper Dépor llegó a su fin a pocos pasos de la final que se disputaría en Gelsenkirchen. Un empate a cero en campo portugués daba esperanza a la afición gallega y todo se veía brillante para cerrar la eliminatoria en España frente a un Riazor a explotar y a pesar de lo nivelado que estuvo el partido, un gol a los 60’ de Derlei por la vía del penal, daba una ventaja amplia al conjunto luso por el gol de visita. El Dépor perdió los estribos, el capitán Naybet fue expulsado a los (70’) y el esfuerzo del conjunto gallego no tuvo recompensa. Dejando al Porto en la gran final que eventualmente le ganaron al Mónaco por 3-0.
En resumen, el Súper Dépor no se llevó el título aunque su cuento hecho en la Champions 2003-2004 no será olvidado nunca. Ese legado que nos deja la eliminatoria contra el Milan, prueba que el fútbol está lleno de grandezas guardadas tras escudos pequeños. El Súper Dépor es parte de las sorpresas que nos ha dado el fútbol a lo largo de su hermosa historia.
Cuando el fútbol nos sorprendió: El Súper Depor de Europa y las noches mágicas
Unknown
9:25 a.m.
Unknown
9:25 a.m.

Bérgamo es una ciudad italiana que fue construida sobre la antigua ciudad de Bergomum, después de haber sido destruida en el siglo V por Atila, último y más poderoso caudillo de la tribu de los hunos.
Después de un constante cambio
de control, de Milán a Venecia y de esta al imperio austriaco, y un par de
enfrentamientos perdidos frente a Brescia, ciudad ubicada en la región de
Lombardía; el 14 de febrero de 1230 los habitantes de Bérgamo, extenuados de
tantas matanzas, decidieron celebrar el nacimiento de la Sociedad del pueblo,
creando un estatuto y reclutando aproximadamente doscientos hombres con el fin
de proveer de seguridad y de igualdad a los ciudadanos.
En esta ciudad, llena de
pasajes oscuros en los que los habitantes salieron adelante, nació el 5 de
julio de 1986 Piermario Morosini.
Igual que la ciudad que lo vio
nacer, Piermario tuvo que reponerse a dos grandes pérdidas en un lapso muy
corto de tiempo; la primera de ellas fue a la edad de 14 años, ya que tuvo que
sobreponerse a la muerte de su madre en el año 2001, la segunda ocurrió en el
año 2003 y por partida doble, ya que primero perdió a su padre y, tras su
muerte, su hermano decidió suicidarse, dejando a Piermario a cargo de su única
hermana, Carla María, la cual cuenta con capacidades diferentes.
Pero esto no detuvo al joven
proveniente de Bérgamo, quién al igual que sus antepasados, decidió salir
adelante por con su hermana y se integró a las fuerzas básicas del Atalanta,
para en el 2005 ser vendido al Udinese, equipo con el cual debutó la temporada
siguiente en la Serie A, a la edad de 19 años.
Desempeñándose en la posición
de mediocampista, Morosini cambió de equipos constantemente, aunque no jugó
fuera de Italia.
Buscando que el joven
adquiriera experiencia, el Udinese lo cedió a clubes como Bolonia, Vicenza,
Reggina y Pandova, jugando en los dos primeros para regresar en el 2009 al
Udinese una temporada, y luego ser cedido a los otros dos.
Con aproximadamente cinco años
siendo cedido y jugando la mayor parte del tiempo en la Serie B, el 2011 es
cedido al Livorno, esperando poder consolidarse y ascender a la primera
división italiana.
En la segunda vuelta, el
Livorno visitó al Pescara el 14 de abril de 2012, partido que comenzó ganando
el club Amaranto al minuto 4 con gol de Federico Dionisi, los visitantes
aumentaron la ventaja al minuto 11 con gol de Luca Belingheri, para poner a
Morosini y su club adelante por dos goles en menos de 15 minutos.
Pero la tragedia de su pueblo
natal lo alcanzó, y al minuto 29 Piermario tropezó e intentó ponerse de pie en
ese instante, pero volvió a caer de rodillas, llamando la atención de sus
compañeros, cuando intentó incorporarse por segunda vez su cuerpo no respondió,
Morosini se desplomó cayendo boca abajo sobre el césped; inmediatamente
acudieron los paramédicos para revisar al mediocampista y al ver su situación,
se le practicó un masaje cardiaco con un desfibrilador sobre el terreno de
juego, para después transportarlo al Hospital Civil de Pescara.

El mediocampista del Livorno
no pudo ser reanimado y una hora después de su llegada al hospital, falleció a causa de una cardiomiopatía.
Los medios italianos se dieron cuenta de la muerte de Morosini después de una
"explosión de gritos y lágrimas" por parte de sus compañeros, que
esperaban por noticias en el hospital.
Debido a su muerte, los
encuentros del fin de semana fueron suspendidos a manera de luto, además, el
Livorno decidió retirar el número 25 de las camisetas en honor a Piermario.
Tras su muerte, y al quedar
sola su hermana Clara María, Antonio Di Natale dijo que él se haría cargo de la
hermana de Morosini, debido a la amistad que forjaron en Udinese. "Perdí a mi madre hace cuatro años y
como él ya había pasado por eso, me sentí muy cerca de él. Fue un excepcional
compañero, lleno de vida. A pesar de todos los problemas que tenía, siempre
estaba a disposición del equipo. Ver por la televisión lo que le estaba
ocurriendo fue un shock", expresó el capitán del Udinese.
La
hermana de Piermario logró ingresar a una residencia de atención a
discapacitados en su ciudad natal, Bélgramo, auxiliada económicamente por Di
Natale, y por los clubes Udinese y Atalanta.
Muerte Súbita: Piermario Morosini
Sergio Castellanos
6:45 a.m.
Sergio Castellanos
6:45 a.m.
Fútbol sobre política
El fútbol es un deporte histórico que ha estado presente en las épocas más oscuras de la humanidad, sin duda alguna, ha sido el espectáculo favorito de muchos que ahora forman parte de los libros de historia. El fútbol lleva 115 años siendo deporte olímpico y como toda competencia importante, en los JJ.OO. de 1936, ocurrió una sorpresa que hasta la fecha sigue causando polémica, debate e incluso disgusto.
El motivo de este artículo es lo alcanzado por la selección Peruana de fútbol en los Juegos Olímpicos del año 1936, celebrados en Berlín, Alemania. Era una época en la que se formaba la oscuridad que luego sacudiría a todo el planeta: La era de los nazis de Hitler. Era la época perfecta para probar la supuesta superioridad de los alemanes sobre todos los demás que Hitler despreciaba dependiendo de la raza de los participantes. Vale la pena agregar que el comité español no quiso formar parte del evento internacional, por falta de aprecio a la política alemana.
La selección peruana conformada en ese entonces por el llamado "Rodillo Negro", nombre dado a la delantera que constituían José María Lavalle, Adelfo Magallanes, 'Lolo' Fernández, Alejandro Villanueva y José 'Cholo' Morales; un equipo que llegó conformado por jugadores no profesionales, amateurs, pues en Perú no había institución futbolística oficial hasta en 1951.
Austria llegaba a las olimpiadas con un equipo también amateur, sin el famoso "Wünderteam" o el equipo maravilla, liderado por Matthias Sindelar, equipo que llegó a ser el cuarto lugar del mundial de 1934.
En la primera ronda del torneo, la selección peruana goleó al combinado de Finlandia por 7-3, con cinco goles de "Lolo" Fernández y dos de Alejandro Villanueva en un partido que se jugó con normalidad.
Por otro lado, el día anterior, Austria venció también a Egipto por 3-1 con goles de Steinmetz y Laudon, y para los egipcios descontó Sakr a cinco minutos del final.
Fue en cuartos de final donde el combinado peruano midió su capacidad ante la selección austriaca en el Estadio Hertha, ante la mirada del Führer quien tenía altas expectativas sobre la selección vecina a su Alemania, confiando que así se probaría la superioridad íntegra de los europeos sobre los de raza negra, a pesar de que en Perú eran minoría de tal color.
Fue un partido que tras el pitazo final señalaba un empate a dos en la pizarra, por lo que se debía jugar una prórroga y según algunos relatores, la selección austríaca jugó el suplemento con menos jugadores por supuestas acciones violentas por parte de los aficionados peruanos que invadieron el campo, molestos por tres goles que ese día se le anularon al equipo peruano con el fin de agradar a Hitler.
Dejando de lado cualquier suposición, los peruanos terminaron imponiéndose 4-2 a Austria y tanta fue la molestia de este resultado, que el Comité Olímpico, los dirigentes de las Olimpiadas y la FIFA; se reunieron para anular las incidencias del partido y dando oportunidad a la delegación peruana de aceptar la repetición del partido que previamente ganaron. El día 10, se citó a la delegación peruana para las diez de la mañana, aunque por razones desconocidas (que llevó a la historia que la Alemania Nazi hizo una caravana en las calles para evitar que la delegación llegara a tiempo), la delegación llegó a las 11:30, cuando la sesión había levantado, y finalmente, al día siguente, se declaró ganador definitivo a la selección de Austria, quienes pidieron la cancelación del partido en Hertha por supuesta invasión de los aficionados peruanos al campo.
Tras la victoria del cuadro austríaco, el comité olímpico peruano se retiró de la villa olímpica, en un acto de protesta y seguido por Colombia, en solidaridad. El 17 de setiembre de 1936 llegó el cuadro peruano al puerto del Callao, quienes fueron recibidos como los "héroes de Berlín" ante un millar de personas, siendo vitoreados como si realmente hubieran ganado el torneo
Se puede decir que el combinado austríaco venció gracias a la presión intimidante que ejerció Hitler, quien no ayudó a su propia selección que quedó eliminada en los mismos cuartos de final por la selección de Noruega. Y en realidad no está claro lo que ocurrió en totalidad en esos JJ.OO. pero está claro que la selección peruana batió a Austria, país con una institución futbolística establecida de la que se esperaba fuera un peso pesado del torneo y terminó siendo presa de la polémica que se mantiene hasta estos días. Y los peruanos fueron recibidos como los encargados de humillar a Hitler y por eso nos paramos y quitamos el sombrero, porque el fútbol de los peruanos se impuso a la oscura política de un dictador.
Pablo Arrivillaga (@PGalindo17) y Diego Du Pont (@diegumdupont)
Cuando el fútbol nos sorprendió: Fútbol sobre política
Unknown
8:19 p.m.
Unknown
8:19 p.m.

















