La temporada 2015/16 está siendo una auténtica pesadilla en la capital del Turia. El Valencia pasa por sus peores momentos desde que Peter Lim se hizo con el club y prueba de ello fue la goleada encajada en el Camp Nou y la posterior reacción de la afición en contra de jugadores, entrenador y directiva. El valencianismo no merece esto.
Todo empezó allá por agosto de 2014 cuando el magnate asiático desembarcó en la comunidad valenciana con un proyecto ambicioso para hacer del Valencia un grande de Europa. Junto a él, hombres como Jorge Mendes, representante de una gran cantidad de futbolistas del conjunto ché, y Nuno Espirito Santo, entrenador, llegaron al club valencianista con el objetivo de alcanzar grandes cotas.
Lim llegó con dinero y con ello aterrizaron en Mestalla futbolistas como Otamendi, André Gomes, Rodrigo Moreno y Negredo, todos ellos por una importante suma de dinero. El Valencia carburó a medio gas pero logró, de manera inextremis, clasificarse para la Champions en la última jornada de liga venciendo en Almería y mandando a los andaluces a segunda. El valencianismo sonreía y Lim y Salvo eran ovacionados como auténticos héroes que habían resucitado a un equipo sin rumbo.
El verano deparó salidas dolorosas como la de Otamendi rumbo a la Premier. En su lugar llegó un tunecino del que hablaban maravillas desde Mónaco, Aymen Abdennour. Otro refuerzo para los chés fue el fichaje de Santi Mina, joya de la cantera del Celta, por una cantidad cercana a los 10 millones de euros. Lim también pagó las cláusulas de Negredo, André Gomes, Rodrigo y Cancelo. Sin duda, una inversión importante para hacer grandes cosas.
En la previa de la máxima competición europea el conjunto valenciano logró vencer al Mónaco a doble partido y meterse en la fase de grupos de la Champions League. La temporada arrancaba de la mejor manera posible. El Valencia quedó encuadrado en el grupo H junto a Porto, Gante y Lyon, a priori grupo asequible para estar en octavos.
El campeonato liguero arrancó en agosto con un empate ante el Rayo en Vallecas, punto que podía darse por bueno debido al desgaste realizado en la eliminatoria ante el club del Principado. Pero no fue así puesto que en las seis primeras jornadas ligueras el Valencia sumó dos victorias, dos empates y dos derrotas, un arranque muy irregular para un equipo que quiere aspirar a grandes cotas en el mes de mayo.
El ritmo irregular siguió hasta el mes de noviembre donde los de Nuno lograron acumular dos victorias seguidas por primera vez en toda la liga ante Levante y Celta en Balaídos, un partido este último, que hizo soñar a la afición ché con que Nuno podría revertir la situación vivida en el vestuario. Cosa que no sucedería en ningún momento.
En la Champions las cosas pintaban algo mejor. Las tres primeras jornadas acabaron con seis puntos de nueve posibles dejando claro que eran candidatos a meterse en la siguiente fase, pero una pésima segunda fase de los grupos, perdiendo los tres partidos dejó a los chés fuera de la Champions League y teniéndose que conformar con jugar la Europa League, competición en la que se enfrentará en dieciseisavos de final al Rapid de Viena.
A Nuno se le acababa el crédito y la derrota en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla por la mínima el último fin de semana de noviembre acabó con la paciencia de Lim, hecho que propició la destitución del portugués como entrenador del equipo del Turia. Su sustituto sería un buen amigo del mandatario asiático sin experiencia en los banquillos, Gary Neville.
El cambio de técnico pareció sentar bien a la plantilla que realizó un auténtico partidazo en la visita del Barcelona a Mestalla logrando un punto ante el conjunto catalán con gol de Santi Mina en los minutos finales. En el resto de mes, Neville acumularía dos empates más ante Eibar y Getafe y una derrota en el derbi ante el Villarreal, las cosas no salían como el inglés deseaba.
El técnico decidió realizar unos cuantos cambios en el equipo valenciano con respecto a las ideas que tenía Nuno en su cabeza. Jaume, portero que salvó muchos puntos a los de Mestalla y héroe de la afición, ha quedado relevado al banquillo en detrimento de Ryan. El australiano se ha hecho con la titularidad en los últimos partidos. Otro cambio significativo es el de nombrar capitán a un Negredo que no iba ni convocado con Nuno, sin duda, Neville quería hacer un Valencia propio.
Con el año nuevo el Valencia volvió a mostrar su mejor cara ante su afición contra uno de los grandes, el Real Madrid. En una noche mágica donde Mestalla vibró con su equipo como en otras muchas ocasiones, los de Neville realizaron un señor partido y lograron empatar a dos ante un Madrid de Benítez al borde del despido. Los chés volvían a ver un rayo de esperanza.
La eliminatoria copera ante el Granada devolvió la ilusión a los valencianistas y el equipo respondió con dos victorias amplias ante el conjunto andaluz. Posteriormente, el Valencia consiguió deshacerse de Las Palmas en los cuartos de final y se metió en toda una semifinal copera. La salvación de la temporada pasaba por la copa y el sorteo deparó un enfrentamiento ante el Barcelona.
Los últimos cuatro partidos ligueros han sido sellados con dos empates y dos derrotas para acumular así, hasta diez jornadas de liga sin conocer la victoria. El equipo con Neville en el banquillo no conoce la victoria en la liga BBVA y está más cerca del descenso que de Europa. La derrota ante el Sporting en Mestalla el pasado fin de semana, hizo estallar a una afición que cargó contra Negredo, entre otros, ya que el vallecano erró grandes ocasiones de gol.
La copa pretendía ser un paréntesis en los malos resultados ligueros y, las llegadas de Siqueira y Cheryshev, un plus de intensidad y ganas para una plantilla que necesita moral y ambición. El Camp Nou esperaba y Neville decidió dar la titularidad al lateral brasileño actuando de interior para realizar dobles laterales en las bandas, con un planteamiento muy defensivo para buscar un resultado favorable para el choque de vuelta.
El experimento le duró al inglés seis minutos, tiempo que tardó Luis Suárez en hacer el primero. Y así fueron cayendo goles uno tras otro hasta llegar al marcador final de 7-0. Cheryshev debutó y luchó, a pesar de ser objeto de mofa de los aficionados culés por la alineación indebida con el Madrid en Cádiz. El ruso fue el único jugador del Valencia que dio la cara, en un partido que evidencia las carencias de un equipo sin alma, sin intensidad.
Fue el propio Cheryshev el que tuvo que atender a los medios de comunicación tras el choque ya que los capitanes se negaron a hacerlo. Gesto que honra a un jugador comprometido con su trabajo y con el club que ha apostado por él. Pesos pesados como Parejo o Rodrigo, no dirigieron palabra alguna a los periodistas que les esperaban en zona mixta. Mustafi, expulsado injustamente, fue el miembro importante que dio la cara en la zona mixta.
El bochornoso marcador hizo explotar a la afición valencianista. 200 seguidores esperaron al equipo en Paterna a las dos de la madrugada y les reprocharon su falta de compromiso con un club tan grande e histórico en España como es el Valencia. La gente lo tenía claro: Neville ha de irse ya si no quieren luchar única y exclusivamente por no bajar a Segunda División.
En los últimos días varios han sido los jugadores que se han parado a hablar y dar explicaciones a los aficionados valencianistas muy enfadados con unos jugadores 'que no sudan la camiseta'. André Gomes fue el que más tiempo se detuvo con los chés y se mostró indignado con una afirmación de un aficionado que le dijo que le 'daba igual ganar o perder'. Probablemente, el portugués es uno de los pocos que se salven de la pésima temporada que está realizando el equipo.
Por si fuera pequeño el problema que se vive en Paterna, la Curva Nord, grupo ultra del Valencia ha pedido a la afición que no asista a Mestalla al partido de vuelta ante el Barcelona para mostrar el descontento con la nula actitud del equipo en el Camp Nou, donde muchos diarios de Valencia catalogaron como el 'peor Valencia de la temporada'. Mestalla será, sin ningún tipo de duda, un funeral.
La afición está muy quemada y el encuentro ante el Real Betis presume ser decisivo para el devenir de Neville y del Valencia en la liga. Una derrota del conjunto del Turia mandaría a la calle al inglés y pondría los objetivos de los valencianistas en salvar la categoría y no en ir a Europa. Un propósito muy inferior a la calidad de una plantilla en la que se ha invertido mucho dinero.
Por si las moscas, Rafa Benítez ya ha sonado como posible sustituto de Neville, hombre que podría devolver la ilusión a una afición a la que hizo muy feliz hará poco más de una década. La situación debe cambiar ya en Mestalla porque sus aficionados no merecen pasar la vergüenza que están pasando porque el Valencia fue, es y será siempre uno de los grandes del fútbol español.
Oscar Yeste (@OscarYeste6)