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viernes, 20 de mayo de 2016

Azules contra rojos (o el poder de la ideología)
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Por Alfonso Massó (@alfonsomasso) 

Terminada la Segunda Guerra Mundial, y establecido un nuevo orden mundial claramente diferenciado en dos bloques enfrentados en lo que vino a denominarse “guerra fría”, el comunismo y su principal impulsor, la Unión Soviética fueron vistos como el enemigo para los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.

Europa vivía días de estabilidad y prosperidad gracias, en buena parte, al Plan Marshall y se sucedían acontecimientos que invitaban al optimismo como la firma del Tratado de Roma en 1957 para la constitución de la Comunidad Económica Europea (antecesora de lo que hoy conocemos como Unión Europea) por parte de Alemania Federal, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Holanda, y otros en los que se palpaba el clima de “alta tensión” entre ambos bandos como el inicio de la construcción del Muro de Berlín y de la carrera espacial soviética enviando al primer hombre al espacio en 1961.

En lo deportivo, el nacimiento de la UEFA en 1954 ayudó a impulsar en la temporada 1955-56 la creación de una competición entre clubes europeos denominada como Copa de Clubes Campeones de Europa, la Copa de Europa, promovida por el periódico deportivo francés L´Équipe de la mano de su director en esa época Gabriel Hanot junto con su colega Jacques Ferran y el presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu y continuar así con la competición entre clubes de distintos países como ya venía ocurriendo antes con la Copa Mitropa o la Copa Latina.

También fue un francés el precursor de la Eurocopa o Copa de Naciones de Europa, llamada así en sus dos primeras ediciones. La historia se remonta a 1927, cuando Henri Delaunay, entonces secretario de la Federación Francesa de Fútbol, formuló la idea de un campeonato de naciones europeas al ver que en Sudamérica ya se jugaba el Campeonato Sudamericano (Copa América) desde 1916. Muchas federaciones no estaban de acuerdo con la idea, y por la dificultad en la época para cuadrar los encuentros el torneo no se concretó hasta 1957, año en que se realizó el Congreso de la UEFA. Delaunay había fallecido dos años antes de dicho congreso, pero su gran idea de la competición hizo que el trofeo fuera nombrado en su honor como “Copa Henri Delaunay”.

La primera edición, pues, se disputó en 1960 participando 16 equipos aunque con ausencias notables como las de las selecciones de Alemania Federal, Italia e Inglaterra. El sistema de competición se fijó en eliminatorias a doble partido, excepto las semifinales y final que se disputarían en Francia como sede fijada previamente.

El episodio extradeportivo más destacable de aquella primera edición que acabó ganando la URSS al derrotar en la final a Yugoslavia por 2-1, fue precisamente la prohibición por parte del dictador fascista Franco de que la selección comunista jugara en territorio español. España había eliminado a Polonia en octavos de final y la URSS a Hungría. El cruce de cuartos de final emparejó a ambos países que no tenían relaciones diplomáticas en ese momento y aunque los dirigentes deportivos veían con interés el duelo con los soviéticos, el gobierno de Franco no tenía intención alguna de que el deporte sirviera para entrar en contacto con el “diablo rojo”. El presidente de la Federación Española viajó con urgencia a París para intentar buscar una solución y ofreció a la UEFA, tres alternativas: jugar los dos partidos en Moscú renunciando a derecho económico alguno de las taquillas y asumiendo todos los gastos de la selección en la semana que tendría que estar en la capital soviética; jugar el segundo partido en campo neutral o, por último, los dos en una ciudad europea que no fuera española ni soviética.

La URSS rechazó estas propuestas y por medio de su propaganda aseguraba que "el gobierno fascista español tiene miedo al equipo del proletariado soviético”. Presentaron una protesta formal ante la UEFA para que alplicaran el reglamento de la FIFA lo que condujo a la expulsión de España de la Eurocopa, sancionándola con una multa de 2.000 francos suizos. Por supuesto, de esa decisión no hubo rastro en la prensa española.

Política y deporte se volvían a dar la mano. De hecho seis años antes, la Unión Soviética se retiró, por cuestiones políticas, del grupo de clasificación para el Mundial de 1954 que compartía también con España y Turquía. Es díficil tratar de entender la decisión tomada desde el punto de vista deportivo pues España dominaba el fútbol continental a nivel de clubes (Real Madrid y Barcelona habían ganado la Copa de Europa y la Copa de Ferias esa misma temporada). Y en la selección jugaban Di Stéfano (Balón de Oro en 1957 y 1959), Luis Suárez (Balón de Oro al final de ese año), el nacionalizado Kubala, Gento, Del Sol, Peiró...

Cuatro años después, la historia volvió a repetirse. Pero esta vez sí hubo enfrentamiento deportivo. Desde la Delegación Nacional de Deportes se trabajó intensamente ante la FIFA para lograr que la fase final de la Eurocopa se celebrara en España. La publicidad de cara al exterior iba a ser enorme, para un régimen que se encontraba en plena época de “aperturismo”. En lo futbolístico, la competición se desarrolló con más países participantes 29 (aunque sin la presencia, de nuevo, de Alemania Occidental). Los equipos que llegaron a la fase final fueron: España, Hungría, URSS y Dinamarca. España venció en semifinales a los magiares (ya no tan mágicos) por 2-1, mientras que los rusos derrotaron por 3-0 a los daneses en el Camp Nou. 

El domingo 21 de junio en el estadio Santiago Bernabéu, España y la URSS jugaron la final con la presencia en el palco de Franco. La actual campeona de la competición, tenía una poderosa defensa, un ataque de lujo y, sobre todo, contaban con “la araña negra”, Lev Yashin el portero que la temporada anterior se había hecho con el Balón de Oro. Enfrente, una selección española en la que destacaban jugadores como Iríbar, Luis Suárez, ganador de la Copa de Europa con el Inter de Milán tras derrotar por 3-1 al Real Madrid de Zoco y Amancio Amaro, entre otros, y Marcelino y Lapetra, los delanteros del Real Zaragoza que esa temporada conquistaron la Copa de Ferias y la Copa del Generalísimo (actual Copa del Rey).

Precisamente el gol que dio a España su primera Eurocopa lo marcó Marcelino en el minuto 84 a pase de Pereda que había anotado el primer gol de la final. Curiosamente, durante mucho tiempo la mayoría de la gente tuvo la convicción de que Amancio realizó el pase del gol, debido a que la imagen del centro no fue grabada por la televisión, y se montaron las imágenes sobre un centro de Amancio. Así se puede leer la narración del gol en la crónica del diario ABC: “ese gol de Marcelino, ya histórico, prodigio de remate en posición “antigol”, sin posibilidad de anuncio, razón por la que el guardameta más famoso del mundo se encontró batido sin hacer movimiento alguno para detener lo que llegaba a su portería de forma diabólica”.

La selección española tardaría 20 años en volver a jugar una final. En 1984, Arconada, Víctor, Maceda, Camacho, Señor, Santillana, Carrasco y compañía perdieron contra Francia por 2-0. Y tuvieron que pasar otros 24 (44 años en total) para que volviera a ganar otra Eurocopa que puso fín a la maldición de los cuartos de final.

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