¿A cuántos “10” han visto que sean capaces de quedarse en la memoria con el pasar de los años? Ya sea con un gesto técnico, un gran olfato goleador o un talento para hacer fútbol sin mucho esfuerzo, podemos encontrar una gran cantidad de jugadores por todo el mundo que sean capaces de eso. No obstante, en una época donde el balompié reinaba con Pelé y compañía surgió un joven prodigio en un país que nunca antes había ido a un mundial. Érase una vez un nene que llevó a Perú a la gloria futbolística gracias a su desempeño en la cancha y su amor por la camiseta.
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Theoscar Mogollón (@Theo_Mogo)
¿A cuántos “10” han visto que sean capaces de quedarse en la memoria con el pasar de los años? Ya sea con un gesto técnico, un gran olfato goleador o un talento para hacer fútbol sin mucho esfuerzo, podemos encontrar una gran cantidad de jugadores por todo el mundo que sean capaces de eso. No obstante, en una época donde el balompié reinaba con Pelé y compañía surgió un joven prodigio en un país que nunca antes había ido a un mundial. Érase una vez un nene que llevó a Perú a la gloria futbolística gracias a su desempeño en la cancha y su amor por la camiseta.
¿A cuántos “10” han visto que sean capaces de quedarse en la memoria con el pasar de los años? Ya sea con un gesto técnico, un gran olfato goleador o un talento para hacer fútbol sin mucho esfuerzo, podemos encontrar una gran cantidad de jugadores por todo el mundo que sean capaces de eso. No obstante, en una época donde el balompié reinaba con Pelé y compañía surgió un joven prodigio en un país que nunca antes había ido a un mundial. Érase una vez un nene que llevó a Perú a la gloria futbolística gracias a su desempeño en la cancha y su amor por la camiseta.
La historia de Teófilo Cubillas comenzaría en su natal Lima, ciudad
donde es leyenda. Y ¿cómo no serlo luego de todo lo hecho no solo con Alianza
Lima sino por el país?. Corría el año de 1966 y con solo 17 años debutaría en
la Primera División, siendo además el goleador en su primera temporada con 19
tantos. “El Nene” ya comenzaba a deslumbrar en las canchas y no tardaría en
hacerse un nombre en el ámbito futbolístico.
Con la Selección Nacional, Cubillas tendría sus mejores actuaciones.
Debutaría de la mano de Waldir Pereira Didí en 1968, participando en las
eliminatorias rumbo al Mundial de 1970. En aquel entonces, Perú dejaría a la
todopoderosa Argentina sin mundial luego de ganarles 1-0 en Lima y empatar a 2
goles en “La Bombonera”. Teófilo y compañía hacían historia y además harían
maletas para ir a México a su primer mundial de fútbol.
El gran salto a Europa
El país azteca sería la vitrina donde Cubillas se daría a conocer al
mundo entero. En un grupo junto a Bulgaria, Marruecos y Alemania, la selección
peruana de la mano de “El Nene” dejaría una excelente imagen. A pesar de que el
partido debut había comenzado de manera negativa, pues tenían un marcador
adverso de 0-2 sin mencionar que les habían notificado sobre un terremoto
ocurrido en Perú, el combinado sudamericano pudo sobreponerse y terminar
ganando 3-2 para darle una alegría a los
suyos.
Teófilo lograría anotar dos goles a Marruecos, uno a Alemania a pesar
de la derrota y otro a Brasil en los Cuartos de Final donde caerían 4-2 en un
choque que sería calificado como uno de los mejores en la historia de los
mundiales. Con cinco goles en total además de su habilidad con el balón pegado
a los pies, su buena visión de juego y excelente pegada “a tres dedos”;
Cubillas daría el gran salto al viejo continente. Suiza y Portugal serían los
nuevos hogares de un “10” que demostraba elegancia en el campo.
Su estadía fue breve en el FC Basel de Suiza, seis meses no fueron
suficientes para demostrar todo su potencial pero eso no lo detendría en su
intento de conquistar Europa, por lo que su fichaje por el FC Porto traería sus
frutos. “El Nene” se convertiría con el pasar del tiempo en máximo goleador,
capitán e ídolo en tierras lusitanas. 65 goles en 108 partidos oficiales
durante tres temporadas hablarían por sí solo. No obstante, el amor por su país
y sus raíces harían regresar a Cubillas a su ciudad natal.
Campeones de la Copa América 1975
El mundial de 1974 no tuvo la dicha de ver al “sucesor de Pelé”
(palabras del mismo brasileño), ya que en el juego decisivo contra Chile no
jugaría. Sin embargo, la algarabía de toda una nación se haría realidad un año
más tarde, cuando la selección peruana se coronaba campeona de la Copa América
de 1975. Allí, Cubillas daría un claro ejemplo de lo que verdaderamente es el
amor por un país.
Luego de eliminar en primera fase a Chile y Bolivia, la semifinal
contra Brasil en Belo Horizonte supondrían una especie de revancha por lo
ocurrido en el mundial del 70. Cubillas aportaría un gol en la histórica
victoria por 1-3 para que Perú se enfrentara en la final contra Colombia. Desde
Portugal informarían que “El Nene” no tendría permiso para jugar ese encuentro,
pues coincidía con un juego del Porto. Tanto sería la insistencia de Teófilo y
las ganas por disputar la final que le darían el permiso advirtiéndolo de las
consecuencias. El 28 de octubre toda Perú celebró la obtención de su segunda
Copa América, esta vez de la mano de una de sus leyendas vivientes.
Con Cubillas y la selección peruana en su apogeo llegaría el mundial de
Argentina 1978, otra gran oportunidad para dejar en claro que lo de ellos no
era simple coincidencia. El mediocampo conformado por Velásquez, Cueto y
Teófilo sería considerado como uno de los mejores del mundial. Nuevamente
tendrían un arranque complicado, esta vez Escocia era el rival y partía como
uno de los favoritos. Tras estar por debajo en el marcador, Perú comenzaría a
jugar con elegancia, con toques y creyendo en ellos mismos. La remontada la
cerraría con broche de oro “El Nene” tras una excelsa ejecución de tiro libre
que aún sigue dando de qué hablar. En los archivos de la FIFA todavía usan ese
cobro de “tres dedos” como modelo a seguir.
El nivel que mostraba el combinado peruano era muy alto y hacía
ilusionar a muchos. Tras la victoria 3-1 ante Escocia, el empate a 0 contra
Países Bajos y la goleada a Irán por 4-1 (con doblete de Cubillas) la segunda
fase mostraba a rivales fuertes. Se esperó mucho más de Perú que al final
perdería sus siguientes tres compromisos contra Brasil (3-0), Polonia
(1-0) y Argentina (6-0). Teófilo finalizaba
otro mundial con cinco dianas, donde obtendría un Botín de Plata como segundo
mejor goleador.
Su fútbol, desde Perú hasta Estados Unidos
Con su etapa en Europa finalizada, Cubillas retornaría a su amado Perú.
Conseguiría un bicampeonato con Alianza Lima luego de formar equipo junto a
grandes figuras como Cueto, Sotil y Velásquez. El fútbol peruano sería ahora
quien disfrutara de cerca del mejor “10” del continente. Sería en marzo de 1979
cuando se marchara a Norteamérica para jugar con los Fort Lauderdale Strikers
junto a grandes figuras como George Best o Gerd Müller.
Con cinco temporadas en su haber convirtiéndose en máximo goleador del
equipo, además de alcanzar un récord de anotaciones luego de marcar tres goles
en siete minutos, Cubillas le daría fin a su paso por Fort Lauderdale Strikers
con 35 años de edad. El mundial de 1982 terminó pasando desapercibido tanto él
como la selección peruana, quienes quedarían eliminados en la primera fase.
Su retiro oficial de las canchas se haría en la segunda división
estadounidenses con el South Florida Sun en 1986, donde lograría un campeonato
el año anterior. Sin embargo, en 1987 ocurriría una tragedia que acabaría con
la vida de todo el plantel de Alianza Lima. Ante esto, enamorado del fútbol, de
su país y del club de su vida, Teófilo regresaría de su retiro para jugar las
13 fechas restantes del campeonato en honor a las víctimas. Alianza Lima
obtendría el subcampeonato.
“El Nene” al final concretaría 268 goles en 469 partidos oficiales,
ubicándolo como uno de los mediocampistas más goleadores de la historia
superando a Maradona (259), Rivaldo (229), Platini (207), Baggio (205) y Gullit
(175). Actualmente es instructor de la FIFA además de estar impartiendo clases
de fútbol en Estados Unidos. Teófilo Cubillas hizo historia para su país y, lo
que está claro, es que tanto el fútbol como todo Perú nunca olvidarán a este
humilde “10”.
"Si volviera a nacer, escogería de nuevo el
fútbol como mi profesión, a Perú como mi nación, a Puente Piedra como mi
distrito y al Alianza como mi equipo" – Teófilo Cubillas.
Theoscar Mogollon (@Theo_Mogo)
¿Y qué
es la magia? Es un espectáculo donde, por medio de trucos, se intenta engañar
al espectador con situaciones increíbles y fuera de la lógica. La gente sabe
que lo que está viendo no es real, pero no logra descubrir el secreto detrás de
la ilusión. En el fútbol, estos actos son solo practicados por un selecto grupo
de jugadores que, sin importar donde nacieron, le regalan al público pinceladas
de arte. Érase una vez un genio vago que pudo ser mejor que el propio Maradona,
pero simplemente no quiso.
Llegaba
el verano de 1982 en España, país que albergaría su primer mundial de fútbol. Figuras
importantes como Zico, Paolo Rossi o Karl-Heinz
Rummenigge serían quienes se llevaran los focos de atención con sus
respectivos combinados. Sin embargo, una humilde selección salvadoreña tenía en
sus filas a un chico de 24 años que poseía magia pura en sus botines. El
Salvador perdería sus tres compromisos y se iría a casa con 15 goles en contra
y solo 1 a favor.
Ojeadores
españoles y de toda Europa llegarían a mostrar interés en ese delgadísimo joven
con el dorsal 11, cuyos regates y gambetas dejaban mal parado a los rivales.
Por cuestiones curiosas, Jorge “Mágico” González no ficharía por el PSG, pues
¿qué iba a hacer él en Paris si no sabía el idioma?, según palabras del propio
jugador. Cuando solo bastaba la firma para cerrar el contrato, Jorge no se
presentó aquel día.
Cádiz, una ciudad que se llenó de magia
En las
calles de la ciudad andaluza siempre se comenta que "Mágico no se entiende sin Cádiz, y Cádiz hace mucho
que no se explica sin Mágico". Hoy en día, 26 años después de haber
jugado su último partido en el estadio Ramón de Carranza, la leyenda de Jorge
se mantiene latente. Inclusive, los más jóvenes saben quién fue este personaje
sin ni siquiera haberlo visto jugar alguna vez.
Cádiz es una ciudad con un clima agradable, con
una forma de vida bastante tranquila y en donde se ven decenas de gaviotas
picoteando en la orilla de la playa. Seguramente eso y otras cosas más fueron
los motivos suficientes para que Jorge decidiera fichar por un equipo que
acababa de descender a la Segunda División de la Liga Española.
Días soleados y noches de juergas interminables
con mujeres bellas serían disfrutadas por El
Mágico durante su estancia. Si bien su fichaje no hizo mucho ruido, poco a
poco Jorge se iría ganando el respeto y admiración de toda una ciudad que al
final lo inmortalizaría. No había otro jugador que se divirtiera en el campo
tanto como él, y es que no veía el fútbol como una profesión. “Si lo hiciera,
no sería yo. Sólo juego por divertirme”, llegó a decir en una entrevista cuando
aún estaba en activo.
Miles y miles de anécdotas se siguen contando
en las calles gaditanas. Mágico se
caracterizaba por ser una persona que dormía más de la cuenta y en centenares
de ocasiones llegaba tarde a los entrenamientos, mientras que en otras ni aparecía.
Esas actuaciones se convertirían en un dolor de cabeza para los directivos,
pero ¿cómo culpar a un jugador que era idolatrado por los fanáticos y siempre dejaba
la vida en la cancha?.
Lo que
realizaba Mágico en el campo todavía
permanece en la memoria de toda una ciudad. Jorge era espectáculo puro, tenía
algo que no lo tenían los demás. Podía arrancar de 0 a 100 pero a la vez
frenaba de 100 a 0. De todo su repertorio destacaba una muy especial, era una
jugada fuera de lo normal, te mostraba el balón de un lado para luego irse por
el otro. Así como paraba la esférica se paraban los corazones y todo el
estadio.
“¿El mejor futbolista del planeta? No, hay uno mejor que yo. Se llama Jorge
González”
Mágico pudo convertirse en un dios del fútbol, ganar
todos los millones del mundo y jugar en los mejores equipos del planeta, pero
prefirió ser un simple mortal. Una vez le llegaron a preguntar a Diego Armando
Maradona si se consideraba el mejor futbolista de todos los tiempos, su
respuesta fue un elogio hacia Jorge. Ambos pudieron coincidir en el FC
Barcelona, pero nuevamente una nota bastante curiosa lo dejaría sin la
posibilidad de vestir los colores azulgranas.
La relación entre El Mágico y su entrenador en
Cádiz se complicaba con el pasar del tiempo, había una guerra contra él por su
manera de vivir e indisciplina. La directiva amarilla colocó a Jorge en la
lista de transferibles luego de que no se presentara a entrenar durante casi 20
días, nadie sabía dónde estaba el crack. Tuvo su oportunidad con el equipo
catalán en una gira por los Estados Unidos. Sin embargo, tras un incidente en
la ciudad de California, donde se quedó en su habitación con una mujer luego de
que desalojaran el hotel por una alarma de incendio, el entrenador optaría por
no incorporar en sus filas al salvadoreño.
Con un Barcelona que no quiso arriesgar y un
Cádiz sin paciencia para él, el nuevo destino de Mágico sería el Real Valladolid. El conjunto violeta se encargaría
de hacerle un seguimiento exhaustivo, pues sabían sobre su indisciplina y forma
de vida. Jorge seguiría siendo el mismo y solo duraría 6 meses en Valladolid. A
pesar de que el presidente del Cádiz había jurado no volver a contratarlo, la
presión de la hinchada para que estuviera de vuelta pesó más y El Mágico retornaría a su ciudad.
La leyenda continúa
Su
segunda etapa con el equipo amarillo sería sin duda la mejor. Durante las
siguientes 5 temporadas, Jorge se consagraría como una verdadera leyenda en la
ciudad andaluza. A pesar de que sería multado por el conjunto en varias
ocasiones por llegar tarde a los entrenamientos, El Mágico dejaría las mejores muestras de su fútbol, nada había
cambiado en él y al menos sus noches se olvidan por las tardes.
Las
cosas que hacía Mágico cuando quería
eran de antología. Ante el Racing de Santander dejó enmarcada una obra de arte,
considerada hoy en día como uno de los mejores goles en la historia de la liga española.
El salvadoreño se sacó hasta 4 rivales de encima que le iban saliendo al paso
sin permitirle entrar al área. Justo en la media luna, Jorge mira de reojo la
portería y se da cuenta que el portero está adelantado, en vez de buscar un
remate potente a los costados, inventa una vaselina que acaricia el travesaño
antes de besar las redes. Genio total.
El
rendimiento de Jorge volvería a levantar interés en algunos clubes de Europa.
Desde Italia, el Atalanta preguntaba por él. Con una oferta millonaria en la
mesa, Mágico la rechazaría sin
dudarlo, ¿por qué? Simple, allá no vendían pescado frito. Separar Cádiz de
“Mágico” González en aquella época era imposible. Ninguno podía vivir sin el
otro.
Años
después de su llegada, Jorge dejaría Cádiz para regresar a El Salvador, a su
equipo de toda la vida. Algunos dicen que se volvió taxista, otros que aún se
le ve jugando al fútbol a orillas de la playa y hasta los más soñadores afirman
que todavía pasea por las calles gaditanas. La leyenda de El Mágico se mantiene viva. En cada esquina o en cada bar siguen
contando la historia de aquel jugador que pudo reinar el mundo, pero no quiso.
Érase una vez: Jorge “Mágico” González
Unknown
8:30 p.m.
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8:30 p.m.








