Anfield se sondea de bipolaridades, de
irregularidades y, más que todo, de inseguridades. Los ‘Reds’ amagan con
repetir la historia: Pretemporada interesante, muchos fichajes, comienzo
titubeante y remontada espectacular. Esa fue la temporada pasada del Liverpool,
una campaña que vivió muchas alegrías, pero que al final no se tradujeron en títulos.
La razón era clara, luego de un arranque tan desbalanceado se tiene muy poco
margen de error al final del campeonato, donde irónicamente hay más errores.
Esa dura manera de aprender daba a esperar algún cambio para bien en el cuadro
inglés, pero no, el club comete el mismo error al año siguiente: atentar contra
una estabilidad colectiva, que, aunque no parezca, se transforma posteriormente
en lesiones, bajones y derrotas. Eso sí, con todo y todo hay que tener calma
porque Rodgers es un tipo inteligente y por mucho que la plantilla esté en el
estado en el que está él terminará dando con la tecla.
La verdad es un lujo para el club un técnico
así, pero eso no quita que en el cuadro de Merseyside se hará lo posible para
corregir los errores que se ven a principio de este torneo. Eso se desenvuelve
en acciones tales como cambio de sistemas, rotación de recursos e invenciones
nuevas, todo eso muy familiar a lo que vemos futbolísticamente en el glorioso
Anfield las últimas jornadas. Contra el West Brom no fue excepción, se ganó y
si vieron aptitudes interesantes que permiten aportar reflexiones positivas
sobre el desarrollo a mediano plazo del equipo, pero aun así se vieron
reacciones a ataques rivales que dejan mucho que desear.
Como la realidad del fútbol no es otra si no
la de su actualidad, hoy se analizará la realidad futbolística del Liverpool
transmitida a una acción, en otras palabras, se analizara su último partido
para tratar de dar una idea sobre las matices del equipo en un rango de
prolongación importante. Que los disfruten.
DESARROLLO
DEL PARTIDO-DISPOSICIÓN TÁCTICA
Antes que nada tengo que aclarar que este análisis
no será igual a mis análisis pasados –para los que me sigan-. Priorizaré las
propiedades que está mostrando el cuadro ‘Red’ esta campaña, pero ejemplificada
en su última jornada. Lo mismo se aplica con esta pequeña reseña, se priorizará
la desmembración de la propuesta del Liverpool reflejada en el partido en vez
de un análisis del encuentro como tal.
El cuadro local salió con un novedoso 4-3-3
en cuanto a funciones: En el arco, Simon
Mignolet; Manquillo, Skrtel, Lovren y Moreno en la línea de 4;
Gerrard como único eje en la medular; metros adelante del ‘8’ ‘Red’ se
encuentran como interiores Philippe Coutinho y Jordan Henderson; Adam Lallana y
Raheem Sterling extremo izquierdo y derecho, respectivamente; Rickie Lambert
como único punta del cuadro de Merseyside.
Anteriormente dije innovador en cuanto a
funciones porque podemos ver a un Countinho como interior pasador. Es constante
apoyo a lo ancho de la cancha y principal opción de pase para todos los
jugadores. A eso se le suma la participación de Henderson como un volante muchísimo
mas llegador y cercano al area, no tan box-to-box. La posición de Philippe libera
de responsabilidades a Jordan, el inglés se dedica a pivotear, abrir espacios e
incomodar, muy a lo Khedira en la selección Alemana. De hecho, hablando de la selección
Alemana, no es muy lejana la comparación en la medular que tiene con el
Liverpool, me explico: Lahm como eje es equivalente a Gerrard como eje, ninguno
de los dos acostumbrados a jugar ahí, pero adaptados después de un tiempo, hoy
en día son organizadores de juego. Kroos como transmisor es equivalente a
Coutinho como transmisor, ambos jugadores muy técnicos que nos tenían acostumbrados
a posiciones más adelantadas, pero que actualmente son pasadores debido a sus
cualidades técnicas. Por último nos encontramos a un Khedira ofensivo que es
equivalente a un Henderson ofensivo, ambos jugadores de recuperación que a
primera vista parecen ser los encargados de jugar más atrás, pero que debido a
su facilidad táctica terminan jugando cerca del área. Un dato bastante peculiar.
Olvidemos ya las comparaciones, vamos a lo
visto en Anfield. El partido se dividió en 3 segmentos futbolísticos, el
Liverpool intentando replegarse, el Liverpool sacando el balón desde el fondo y
el regate de la dupla Sterling-Lallana. El primer segmento no fue tan notorio a
nivel de cantidad de tiempo, pero aun así es muy destacable que cada vez que el
rival emprendía un ataque era una situación desestabilizante, y desestabilizante
no literalmente, si no desestabilizante en cuanto a nivel psicológico de los
jugadores. Cada ataque se alimentaba de un nerviosismo inquietante en la
defensa ‘Red’, cosa que a su vez provee desconcentraciones que terminan traduciéndose
en goles encajados. Ejemplo perfecto es el tonto penal que regaló Lovren para
que el West Brom empatara en el marcador.
Llamativo decir que Lovren desde que llegó a
Inglaterra se ha hecho fama de defensor seguro y no recuerdo haberle visto
hacer un error tan infantil, por lo tanto se puede inferir que el jugador no
pensó con claridad y eso evidentemente se da por una inseguridad colectiva en
el fondo. De hecho, aun estando Gerrard como seguro se siguen viendo errores de
patio de colegio. Creo yo que esto se da por la inestabilidad que tiene la
defensa en cuanto a nombres, el bajón de Johnson y la lesión de Flanagan
dejaron mucha responsabilidad a una dupla de laterales como Manquillo-Moreno
que es nueva en la liga inglesa. Dicha inestabilidad a nivel de temporada no
fue una excepción a nivel de partido, el West Brom aprovechó lo poco que tuvo y
evidenció de a momentos a una defensa que escasea de estabilidad.
El segundo segmento de partido fue la salida
del balón. De esta hablaremos a fondo más adelante, pero vale remarcar que fue
lo más rescatable del equipo dirigido por Brendan Rodgers. Por último, pero no
menos importante, nos encontramos con el regate de Adam Lallana y Raheem
Sterling, gambeta, que, terminó consiguiendo los 3 puntos para el cuadro local.
FACTORES
A FONDO
1. El
punta: La
ocupación de delantero centro ha sido una de las mayores preocupaciones para
los fanáticos ‘Reds’. Soy de los primeros que vieron con buenos ojos los
fichajes de Lambert y Balotelli para la delantera. Espero que junto con Sturridge
se puedan complementar muy bien y además se tiene un ‘handicap’ como lo es el
potencial de Mario, si se consigue se tendrá a una bestia y si no se tendrá a
un jugador bueno con destellos de talento, algo que no sería nada malo.
El problema entra cuando Sturridge no está,
debido a que él es el complementado, es decir, es el necesario y cuando no está
se posee bastante inseguridad. Contra el cuadro de Alan Irvine vimos a un
Lambert que se movió de manera genial, no terminó de impactar por su falta de
velocidad, pero igual nos dejó detalles tácticos muy notables.

El ex Southampton gustaba de recibir en la
banda derecha, esto permitía que Sterling se libere y jugará a espaldas
rivales. Horizontalmente atrás de Rickie se encontraba el tridente
Henderson-Coutinho-Lallana, jugadores dúctiles que dan una alta gama de
oportunidades para llevar el balón hasta el arco rival. Esto funcionó en
transiciones no tan rápidas, cuando Lambert era solo un enlace, pero cuando era
una contra y se tenía que despuntar a punta de velocidad no se contaba
demasiado con el delantero inglés, la razón era que su lentitud podía cortar la
versatilidad de dicho ataque sorpresivo. Por lo mismo se le sustituye temprano
en el partido para meter a Balotelli, un jugador que si tiene las condiciones físicas
para complementar la ofensiva, pero que no tiene las facilidades psicológicas para
impulsarse a aportar lo que puede, eso nos deja muy claro que entre Lambert y
Balotelli no hay grises y ahí le duele a los ‘Reds’.
2.
Doble-pivote: Cuando
se intentaba replegar defensivamente se utilizaba un 4-1-4-1, pero cuando se
intenta desplegar ofensivamente se utiliza una novedosa pareja de volantes
conformada por Steven Gerrard y Philippe Coutinho. Digo novedosa porque estamos
acostumbrados a ver a Gerrard como único péndulo en el centro del campo, y además,
estamos más acostumbrados aun a ver al enganche brasileño conduciendo entre
líneas y llegando al arco. Este partido fue el antítesis de eso, vimos a
Gerrard acompañado y por Philippe, algo bastante curioso.
La idea se desplegaba de la siguiente manera:
Steven levita en el medio, posicionado de manera segura siempre atento a una recuperación
rival. Ofensivamente siempre limitado a lo que sabe hacer, cambios de banda,
juego con los centrales y pases de larga distancia. Todo eso es muy
significativo a la hora de mover la pelota de manera segura, pero no con peligrosidad,
ahí entra el brasileño ex Inter de Milán. Su rol comprende pasar el balón hasta
los Lallana y/o Sterling, los encargados de encarar de cara a la meta rival. Un
pasador a zonas ofensivas, un jugador determinante a la hora de establecer los parámetros
del ataque.

Tácticamente esto influye en el rival,
obligadado a presionar a semejante pareja de volante, algo que es más que
provechoso para el Liverpool porque en esos casos Henderson se cuela a las
espaldas de la primera línea de presión. Solo imaginen: Equipo rival presiona
arduamente la salida del balón, como respuesta se lanza un balón largo al
medio, específicamente Henderson, dicho balón es recibido y pivoteado de
espaldas al arco por el volante inglés, esto repercute en la atención del rival
que concede unos segundos mientras va a presionar, dichos segundos sirven para
la apertura de los jugadores en ofensiva; cuando ya sea pertinente Henderson
juega el balón con uno de estos jugadores y se crea una clara acción de gol. Tampoco
es ciencia nuclear, principios básicos de un punta que juega a espaldas, pero
aplicadas en ambientes diferentes.
Como último factor de este doble-pivote se
encuentra la organización ofensiva en la cual este influye:
Centrales y Gerrard en forma de triangulo,
Coutinho al lado del ‘8’ siendo el ya mencionado ‘’pasador’’. Henderson como
falso ‘10’ encargado de incomodar y arrastrar líneas. El rival acomoda su presión
en función a los matices técnicos que parece mostrar el Liverpool, esto hace
que aun cuando el balón lo tiene un lateral solo cuente con un rival que
sacarse de encima. Se liberan espacios y se buscan mucho los 1 vs. 1 en la
banda para romper la presión rival.
Se puede decir que con la pareja en la
medular se suplanta la cantidad por la calidad, por lo tanto, Lallana,
Henderson y Sterling se dan el lujo de influir más en la generación de los
goles, eso sí, lo ideal sería que no confundieran responsabilidad con función,
algo que pasó en este partido y que influyó a la hora del repliegue, pero que si
se mejora se obtendrá un sistema más que interesante.
3. Movilización del balón: La movilización del balón siempre ha sido
lo más vistoso e interesante de los de Brendan Rodgers. Desde la salida del balón
hasta los movimientos en la zona de finalización, el equipo de Merseyside es un
cuadro muy técnico que siempre nos ha dado gratas sorpresas en dicha práctica.
Comenzando desde el fondo se puede apreciar
que el Liverpool no ha cambiado mucho a la temporada pasada, la única diferencia
medianamente notable que se encuentra entre ambas es el uso de Coutinho:
Y ojo, es el uso de Coutinho en especial
cuando se saca el balón desde el fondo. El ‘modus operandi’ va así: Gerrard se
mete entre los centrales, como opción frontal de pase se encuentra Philippe,
algo vital debido a que sin una opción directa frontal de pase el movimiento de
Gerrard sería inseguro. Luego, a las espaldas del ‘10’ ‘Red’ se encuentran
hasta 4 efectivos –Laterales, Henderson y Lallana- con los cual puede combinar
en un pase post-conducción (recordemos que está de espaldas y tiene que
conducir aunque sea un poco), además cuenta con otras 3 opciones frontales
seguras –Steven y los centrales- las cuales le permiten triangular en un
intento de romper la presión. Coutinho aporta soluciones y las soluciones se le
presentan a Coutinho, linda combinación.
Cuando el capitán no se encasilla dentro de
los centrales, estos se permiten conducir el balón para emitirlo, se visualizan
múltiples efectos.
Los zagueros son relativamente rápidos y esto
es un punto a favor para los de Anfeild. La mencionada acción repercute con la prolongación
del trivote a lo largo de la cancha, siempre estructurado de la misma manera.
Como pieza clave se encuentra el posicionamiento de los extremos, actuando como
segundas puntas y liberando la banda para los laterales. Un regate de un
Lallana o Sterling para atraer y luego una apertura para un lateral siempre
será una combinación digna de admirar.
En los últimos metros es muy importante como
mueves tus piezas para anotar gol sin desperdiciar demasiado tiempo y/o energía
–a menos que el partido lo amerite-. Con jugadores como Cou, Sterling y Adam
podemos sobreentender que el Liverpool es experto en esta materia, y en efecto,
es así.
Coutinho delimita la zona de ataque, es un
complemento horizontal, un recurso para romper la presión, para un pase largo o
hasta para un tiro de media distancia. Todos los jugadores son enlazados por él
y lo tienen como opción segura, y es que es un seguro de vida, permite un
desplazo de balón más sencillo y favorecedor para los rojos.
En lo que transición ofensiva se refiere no
puede existir tal cosa como una dependencia al dorsal ‘10’ del Liverpool, la razón
es fácil y tiene nombre y apellido: Adam Lallana. El extremo inglés cuenta con
una visión inquietante para los rivales, eso permite que cuando Coutinho quiera
amarrarse como mediocentro Lallana encara al medio con espaldas a la arquería,
con el claro objetivo de hacer llegar el balón. Es decir, si Coutinho sale y
entra Leiva –hipoteticamente hablando- el equipo no perdería mucho en visión
porque Adam tiene talento para ejercer esa labor, solo se perdería un poco de
profundidad por la banda que se traduce en goles como el que pudimos ante el ya
mencionado rival, West Bromwich Albion.
Tácticamente hablando se ejercería así:
4. Presión
a la salida rival: Si
es verdad que hablar de repliegue en este actual Liverpool es una pérdida de
tiempo porque no hay que esforzarse demasiado para darse cuenta de lo pobre que
es también es verdad que hay cosas rescatables del equipo.
La cosa es muy simple, el West Brom – en este
caso- subsiste de un 4-4-2, por lo tanto son dos mediocentros encargados de
apoyar la salida del balón. El equipo de Rodgers anula dichos mediocentros con
fijaciones de parte de los interiores. Posteriormente los extremos se escalonan
detrás de los mediocentros, apoyando y cubriendo espaldas, pero sin dejar libre
la banda.
El objetivo era claro, los puntas del equipo
visitante son jugadores escurridizos y rápidos, pero son jugadores cortos en
cuanto a estatura, por lo tanto es beneficioso si se regalan las bandas y se
cubre el medio. Esto hace que el lateral se acerque más a los centrales,
permitiendo que tengan referencia directa con la ofensiva rival, y aun así sin
perder de vista la banda. Idea amoldada a las condiciones rivales y bien
llevada a cabo.
Dicho eso está cada vez más claro que el
problema del equipo no va a lo que comprende una estructura defensiva, va más a
lo que comprende el estado de los jugadores que defienden dicha estructura. Un
cambio de liga, de equipo y de posición son cosas que afectan al jugador en
cuanto a su molde para dar rendimiento. Como opción no queda otra sino esperar
lo mejor y rezar para que el equipo alcance vuelo defensivo, algo que no es tan
complicado si se cuenta con un delegado como lo es Brendan y con un pupilo como
lo es Steven.
FUTURO
EN ANFIELD
Nadie lee el futuro y encasillar a este
Liverpool del nuevo Tottenham es una absoluta ridiculez. No por desmeritar a
uno o elevar al otro, es que son circunstancias diferentes y momentos
diferentes, por muy buen técnico que es Villas-Boas nadie en su sano juicio lo elegiría
por encima de Brendan Rodgers. Los ‘Reds’ se reforzaron bien y sus variantes a
nivel de plantilla siempre me dieron a pensar que tienen un potencial
interesante, que tienen un margen de mejora importante que permita la visualización
de matices a lo largo de la cancha.
Jugadores como Lucas Leiva son jugadores
olvidados por el espectador, pero recordados por el técnico y aficionado,
jugadores que presentan variantes, condiciones y entendimiento suficiente sobre
su rol en un equipo. Lo mismo tiene que pasar con Markovic, con Can, con Lambert
y con todos, porque un equipo deja de ser un equipo cuando solo hay jugadores.
Este partido contra el West Bromwich es la
mejor metáfora para lo que va de campaña del Liverpool, y es que no es para
menos, es un proceso que tomará, y toma, tiempo, en cual se intentarán
diferentes cosas y medios. Hoy pudo ser Coutinho como mediocentro, capaz mañana
sea Henderson de segunda punta, por dar un ejemplo. Nadie sabe lo que puede
pasar en Anfield debido a la alta variedad que hay en sus filas, pero algo es
cierto y es que las felicidades están garantizadas. Gracias por leer.