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Mostrando las entradas con la etiqueta Copa de Europa. Mostrar todas las entradas
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Por Pablo Galindo (@PGalindo17)
Los tiempos quizá han sido bastante esporádicos para el Aston Villa y a pesar de sus altibajos, son considerados uno de esos clubes históricos del fútbol inglés. Remarcando que estuvieron presentes en la primera división desde 1988 y se mantuvieron desde ese entonces en la ahora llamada Premier League hasta su reciente descenso. Aston Villa presume de un palmarés notable a pesar de ya no estar entre los 20 pesos pesados del Reino Unido. Siete ligas inglesas, siete FA Cups, cinco Copas de la Liga y lo más bonito de su vitrina, la Copa de Europa.
El Villa era un equipo intermitente, que ya había pasado por la tercera división y a paso lento y seguro lograron colarse en la tabla mayor del balombié británico. Hablamos de tiempos distintos con equipos distintos de ambiciones distintas. El Villa logró ganar la Primera División en 1980 tras 70 años sin lograr un campeonato en dicha competición. Solo para dar una idea de las transiciones que se dan en el fútbol, se debe subrayar el que los villanos superaron al Ipswich Town en la carrera por el trofeo liguero, ganándolo con 60 puntos, cuatro por encima de su sucesor.
El título casero le dio la oportunidad al Aston Villa de participar en la Copa de Europa y de no ser por que el Liverpool debía defender el título ganado la temporada anterior, los de Birmingham hubiesen sido los únicos delegados de la liga inglesa en esa edición. En ese entonces fueron dirigidos por el inglés Tony Barton.
La Copa de Europa en ese entonces daba cabida a 33 equipos de 32 federaciones. La final tendría lugar en el estadio de Feyenoord, Holanda. Y aunque era un verdadero reto, el Villa fijaría la copa europea como su prioridad. Su corrida en el máximo circuito europeo comenzó a doble partido en los dieciseisavos de final, donde tuvieron de contrincante al Valur de Reykjavík, representante de Islandia y reconocido como el segundo equipo en importancia de dicho país. La eliminatoria no requirió de tanto sudor del Aston, venciendo 5-0 en la ida y 2-0 en la vuelta para concluir con un 7-0 en el marcador global, tras estas exhibiciones.
Los octavos de final los enfrascaron contra el Dínamo de Berlín, club de Alemania oriental que consiguió su boleto luego de batir al Saint-Étienne en la fase preliminar. El Villa consiguió el triunfo en el partido de ida (2-1) pero era notable que el equipo germano era una mudanza de dificultad comparada con el rival de la fase anterior. El Dínamo ganó el partido de vuelta por la mínima y esto daba el resultado global de empate a dos goles, pero la regla de los goles de visita favorecieron al equipo de Tony Barton que se coló entre los mejores ocho de Europa.
Los de Birmingham se vieron las caras con el Dínamo de Kiev en los cuartos de final y a pesar del empate sin goles en la ida, se las arreglaron para sentenciar al combinado ucraniano por dos goles en la vuelta. Con el boleto adjudicado para poder participar en las semifinales, los villanos empezaron a ver la copa europea como un sueño asequible; además, se quedaron como los únicos representantes de Inglaterra luego de que el Liverpool cayera eliminado frente al CSKA Sofía.
Por aquellos soles, el Anderlecht era un mata gigantes y eso quedó comprobado en los octavos y cuartos de final tras dejar en carrera a la Juventus (4-2) y a Estrella Roja (6-2) respectivamente. Las semifinales no pintaban fácil para el conjunto británico y la eliminatoria no fue nada sencilla; el marcador de la ida (1-0) fue el definitivo, dándole al Aston Villa una oportunidad de luchar por una orejona que hasta la fecha no han podido volver a obtener.
La armada vino y azul gozaba de esta oportunidad y cómo no, estaban a noventa minutos de poder levantar una Copa de Europa. Sin miedo al oponente, el Bayern Múnich, saltaron al coliseo de Rotterdam. Las complicaciones empezaron para el 'Villa' que ese día vestía de blanco con delgadas franjas rojas en la camisola, con tan solo ocho minutos, el portero titular Jimmy Rimmer se tuvo que retirar con problemas en el hombro y en su lugar entró Nigel Spink, quien sería el único jugador que entró del banco durante la final, con tan solo 23 años. Con el talento de Rummenigge y Dieter Hoeness, quien culminó la competencia como máximo goleador, los bávaros no pudieron desplomar el sueño de los británicos, quienes estaban presenciando una gran actuación de su segundo arquero, capaz de poder evitar todo lo que el conjunto armado por una vestimenta roja le lanzaba. El resultado sin goles se mantuvo hasta los sesenta y siete minutos, cuando Peter White superó a Manfred Müller y estableció la ventaja para los 'Villanos'. El resultado mínimo se mantuvo por el resto del partido, evitando escollos. El capitán del equipo inglés, Dennis Mortimer alzó en el recinto holandés lo que hasta la fecha es su único trofeo de campeones.
Ahora el Aston Villa juega en la segunda división inglesa y a pesar de lo complicado que pueda ser que un equipo tan irregular logre competir contra los gigantes armados por su economía y buenos elementos, nunca se olvida lo que en 1982 se obtuvo. La evidencia está en la vitrina de Villa Park y es algo que algunos grandes actualmente, no han podido tocar.
Johan Cruyff, durante su etapa de entrenador del Barcelona (Foto: visionnoventa.com)
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Hablábamos,
hace algunas semanas en este mismo portal de la primera Copa de Europa ganada
por el FC Barcelona, allá por 1992 y que supuso el culmen, en lo que a títulos
se refiere, de la era Cruyff. Como decíamos también allí, Johan Cruyff llegó al
Barcelona en 1998 y a punto estuvo de ser cesado durante sus dos primeras
temporadas. Pero, tras salvarle la consecución de la Copa del Rey de 1990
frente al Real Madrid, encadenó 4 títulos de Liga, de 1991 a 1994 y dos finales
de Copa de Europa (1992 y 1994) con el referido título.
Sin
embargo, aunque ocuparía el banquillo blaugrana hasta el final de la temporada
1995/96, el final de facto de la era Cruyff en el Barcelona fue la final de la
Copa de Europa (ya se había pasado a llamar UEFA Champions League) de 1994 que
perdió frente al AC Milan en Atenas. Y no la perdió de una manera cualquiera:
la perdió de forma estrepitosa tras caer por 4 a 0 ante los italianos.
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| AC Milan, campeón de la Champions League de 1994 |
De
hecho, el marcador ha sido el más abultado de la historia de las finales de UEFA
Champions League, desde que la Copa de Europa se conoce como tal, y conforma una de las
peculiaridades de tal edición. Otra de ellas, es que el Olympique de Marsella, campeón
de la Liga francesa y campeón vigente de la Copa de Europa no pudo defender su
título al estar sancionado por la UEFA por un escándalo de corrupción. Le
sustituiría el subcampeón, AS Mónaco.
Volviendo
a la trayectoria del Barcelona, en dieciseisavos y en octavos de final dejaría
en la cuneta a Dinamo de Kiev y Austria de Viena: con muchos apuros a los
ucranianos (5 a 4 en global, teniendo que remontar el 3 a 1 de la ida) y con
total solvencia a los austriacos (5 a 1 en el balnace de los dos partidos).
Como ya
venía siendo habitual, los cuartos se disputaron en formato “liguilla”: dos
grupos de 4 equipos cada uno de los que saldrán los semifinalistas. El
Barcelona quedó encuadrado en el grupo A, junto con el Mónaco, precisamente, el
Spartak de Moscú ruso y el Galatasaray turco. 6 partidos, 4 victorias, 2 empates
(a domicilio ante rusos y turcos) y a semifinales.
Las
semifinales se disputaron aquel año a partido único y enfrentaron a primero
contra segundo de cada uno de los grupos de la liguilla de cuartos, en casa de
los respectivos primeros. El Barcelona se midió al Oporto en el Nou Camp y el
AC Milan al Mónaco en San Siro. Resultado de ambas eliminatorias, el mismo: 3 a
0 para Barcloena y Milan. Por cierto, que al Oporto que se enfrentó al
Barcelona en aquella semifinal lo entrenaba Bobby Robson, que sustituiría a
Johan Cruyff en el banquillo blaugrana en 1996.
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| Bobby Robson, durante su etapa como entrenador del Barcelona (Foto: noticias.lainformacion.com) |
Y así
se llegó a la final de Atenas, entre Milan y Barcelona. Un Milan que ya
entrenaba Fabio Capello, sucesor y heredero de la gran obra creada por Arrigo
Sacchi y que reinó en Europa a finales de los 90. El partido se presentaba
equilibrado pero fue un monólogo rossonero, que vencieron por 4 goles a 0: dos
goles de Daniele Massaro en el primer tiempo y otros dos de Marcel Desailly y
Dejan Savicevic en el segundo destrozaron a un Barcelona al que ese partido le
llevó a una crisis que se prolongaría por varios años.
En las
dos temporadas siguientes, Cruyff trató de reconstruir el Barcelona buscando en
la cantera a los sustitutos de Guardiola, Ferrer, Amor… Pareció encontrarlos
con lo que se llamó la “Quinta del Mini” (encabezada por Iván de la Peña y formada
por jugadores por Albert Celades, los hermano Oscar y Roger García o su propio
hijo, Jordi Cruyff). Pero nada fue lo mismo: las odiosas comparaciones y la
falta de tiempo (Cruyff tuvo numerosos roces con la directiva), hicieron que
Cruyff fuese cesado dos jorandas antes de finalizar la Liga 1996/97.
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| Johan y Jordi, padre e hijo (Foto:dailymail.co.uk) |
Allí se
consumó el final del Dream Team y la era Cruyff en el Barcelona pero su final,
de facto, ocurrió un 18 de mayo de 1994 en Atenas.
El final, de facto, de la era Cruyff
Anónimo
6:44 a.m.
Anónimo
6:44 a.m.
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| Koeman, celebrando el gol que dio al Barcelona su primera Copa de Europa (Foto: blaugranas.com) |
Johan
Cruyff fue contratado por José Luis Núñez como entrenador del Barcelona en mayo
de 1988 con el objetivo de acabar con la hegemonía del Real Madrid de la Quinta
del Buitre, que había ganado las tres Ligas anteriores y que amenazaba con
proseguir su ciclo victorioso. Los primeros años fueron difíciles: pese a la
Recopa de Europa ganada en 1989, el Real Madrid seguía con su dominio
incontestable en la Liga española y sólo la victoria en la Copa del Rey de
1990, cuya final se disputó en Valencia frente al eterno rival merengue, salvo
al Flaco de un despido (casi) seguro.
Pocas
veces un único partido tuvo tanta trascendencia en la historia inmediatamente
posterior de un club: a partir de ahí el Barcelona comenzó un ciclo victorioso
que le llevó a ganar cuatro Ligas españolas y la ansiada Copa de Europa. Resulta
un poco chocante o anacrónico hablar en estos tiempos de obsesión blaugrana por
la Copa de Europa cuando ha ganado 3 de las últimas nueve ediciones y, hasta la
temporada pasada, había disputado 8 semifinales de forma consecutiva; pero,
durante los 70 y los 80, la Orejona
fue una auténtica obsesión en can Barça.
La Copa
de Europa que se disputó hasta la temporada 1991/92 poco o nada tiene que ver
con la Champions que conocemos actualmente. Hasta 1991, se disputaba con 32
campeones de Liga, con eliminatorias directas desde los dieciseisavos hasta la
gran final. Pero la 1991/92, que fue la última en la que participaron
únicamente los campeones de las respectivas Ligas (a partir de ahí, ya bajo el
formato Champions, comenzaron a entrar segundos, terceros e, incluso cuartos
clasificados), ya empezó a tener algunos cambios que ya apuntaban a lo que
sería la innovadora Champions.
Las dos
primeras rondas (dieciseisavos y octavos) se disputaron de la forma “tradicional”
y los ocho equipos vencedores, en lugar de disputar cuartos y semifinales como
era habitual, disputaron una liguilla con dos grupos de cuatro donde sus dos
ganadores disputarían la gran final.
El Barcelona
eliminó en dieciseisavos al Hansa Rostock de la extinta República Democrática
Alemana (RDA) – pese a la reunificación, todavía equipos de la Alemania del Este
disputaban esta competición - y en
octavos, al Kaiserlautern, de la República Federal Alemana (RFA). Esta eliminatoria
resultó clave en el devenir de la competición ya que el Barcelona a punto
estuvo de caer eliminado: tras ganar por 2 a 0 en Barcelona, se afrontaba el
partido de vuelta con una cierta, sino tranqulidad, sí confianza.
Pero el
Kaiserlautern, apoyado por un ambiente infernal en su estadio, salió a jugar el
partido al “todo o nada”. Y a punto estuvo de salirle bien: logró empatar la
eliminatoria con dos goles de Hotic de cabeza a la salida de sendos córneres
(el primero de ellos, previa clara falta a Zubizarreta, portero azulgrana por
aquel entonces) y ponerse por delante en la eliminatoria con un gol del danés
Goldbaeck, en una salida de los alemanes al contraataque, en el minuto 76, que
parecía alejar nuevamente al Barcelona de su oscuro objeto de deseo.
httpsv://www.youtube.com/watch?v=_5XOnrm0KLA
Gran
parte del segundo tiempo pero, en especial, los últimos quince minutos,
transcurrieron con el Barcelona absolutamente volcado sobre la portería
alemana. Y, cuando ya todo parecía perdido, en el último minuto, una falta
lanzada desde el medio campo por Ronald Koeman desde el mediocampo fue rematado
a gol por José Mari Bakero (curiosamente, una de las primeras peticiones de
Johan Cruyff al llegar al banquillo blaugrana). 3 a 1 y el Barcleona, a la
liguilla de cuartos de final gracias al valor doble de los goles en campo
contrario.
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| Gol de Bakero al Kaiserlautern (Foto: libertaddigital.com) |
El Barcelona,
en esa liguilla, quedo encuadrado en el grupo B, junto con Benfica, Sparta de Praga
y Dinamo de Kiev; pasó sin mayores apuros, con apenas un empate y una derrota
en los seis partidos disputados.
La
final le enfrentó el 20 de mayo de 1992 en Wembley (hoy ya hay que decir el
antiguo Wembley) a la Sampdoria, ganador del grupo A (que completaban Estrella
Roja, Anderlecht y Panathinaikos) y que contaba con los sublimes Gianluca
Vialli y Roberto Mancini como punta de ataque. El partido resultó tremendamente
tedioso ya que el Barcelona jamás supo encontrar la vía para penetrar en el
sólido entramado defensivo italiano.
Tras un
0 a 0 en los 90 minutos reglamentarios, se llegó a la prórroga que siguió por
los mismos derroteros y hubo de ser una falta directa al borde del área ejecutados
por el holandés Ronald Koeman, en el minuto 112 de partido, quien resolviese el
partido y diese a los azulgrana la ansiada primera Copa de Europa. Un gol y un
título para la historia. El momento más álgido de la exitosa etapa de Cruyff en
el Barcelona.
El culmen de la era Cruyff
Anónimo
8:52 a.m.
Anónimo
8:52 a.m.












