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| Samuel Eto´o en busca de un nuevo desafío |
No
recuerdo el partido exacto. Pero sí la temporada. La 2008/09. Aquella que el
F.C.Barcelona nos regaló para siempre. Con un fútbol sublime, preciso, mágico,
en la que los partidos morían a la media hora de juego sepultados bajo una
avalancha de efectividad y goles. En la que los rivales perseguían sombras y solo
acertaban a adivinar el halo divino que a su paso dejaba la última
triangulación imposible. No recuerdo el partido pero sí aquél detalle. El que a
mi entender ponía el sello a aquél equipo irrepetible. Partido sentenciado.
Otra goleada. Últimos minutos de otro día más en la oficina. Messi driblando,
Xavi trazando, Iniesta engañando, Puyol mandando. Cuando de pronto aparece
Samuel Eto´o en acción defensiva, insaciable, persiguiendo en su área propia a
su marca para arrebatarle el balón e iniciar una contra. La voracidad del
chacal. El hambre de un equipo formidable personificada en el camerunés.
Actitudes al servicio del grupo. Gestos impagables. Aptitudes de un futbolista
con mayúsculas que se quedó cuando ya estaba fuera. Para querer ser el mejor
entre tanta gente buena.
27 de
Agosto de 2014. Samuel Eto´o posa feliz. Con la ilusionante sonrisa de quien aún
teniéndolo todo hecho le quedara todavía todo por hacer. Con la azul del
Everton y un cinco llamativo a su espalda. Son 33 años y demasiadas galopadas
del chacal por las estepas de los mejores pastos europeos persiguiendo presas y
levantando título tras título con los mejores del Viejo Continente. El fútbol
se apaga y Samuel busca nuevos retos. Y Roberto Martínez tiene uno para él. Bastaron
un par de conversaciones para darse cuenta de que sus caminos iban en paralelo.
Bob, con un equipo más hecho, busca en el camerunés, la calidad, experiencia y madurez
necesarias para asentar al Everton en el lugar que por historia le corresponde.
Entre los mejores. Eto´o, un poco más alejado de los grandes focos y con el
estómago vacío tras los fiascos de Anzhi y Chelsea, volverá a exigirse el
máximo y a salir de caza por las verdes praderas de la Premier League. Un
fútbol que le va como anillo al dedo. En el que aquellas galopadas desesperadas
fuera de hora, incomodando rivales, a buen seguro romperán las palmas del
aficionado toffee. Esas carreras desaforadas que todavía siguen buscando en la
Ciudad Condal. Eto´o, como en todos los sitios en los que ha estado, querrá
demostrar que es el mejor. Por calidad y trabajo. Por sacrificio y tesón. En busca
cada uno de sus objetivos, Samuel y Roberto saben que han acertado. Sólo les
basta echar un vistazo al escudo de su equipo para confirmarlo. Bajo la Torre
del Principe Rupert reza una leyenda: Sólo lo mejor es suficientemente bueno.