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I'm John Doe,
Web Designer & Web Developer
from United States, California.

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What I Do
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"Sobre la tierra de los libres.."

www.gruposports.com
Por Gabriel Delgado (@gabote94)


“Oh di ¿Sigue ondeando la bandera tachonada de estrellas sobre la tierra de los libres, y el hogar de los valientes?”. El 27 de agosto Collin Kaepernick, mariscal de campo de los 49’s de San Francisco decidió no entonar el himno nacional de los Estados Unidos en la ceremonia previa al encuentro de pretemporada contra los Green Bay Packers; en su lugar Kaepernick permaneció sentado, en silencio.

En un país tan orgulloso de sí mismo, donde los mismos estadounidenses se vanaglorian de vivir en el mejor lugar del mundo, y donde el respeto a los símbolos patrios raya casi en un culto, la acción de Kaepernick desató una ola de polémica y reacciones totalmente adversas para el quarterback.  ¿Cuál fue la razón de este acto “antipatriota” y “antiestadounidense”? El jugador de 28 años declaró después del partido: “No me voy a levantar para mostrar orgullo por la bandera en un país que oprime a la gente negra y personas de color''.

Con estas declaraciones, Collin, quien es afroamericano de nacimiento, pero adoptado y criado dentro del seno de una familia blanca,  tocó fibras muy sensibles dentro de la sociedad estadounidense, donde el racismo y problemas derivados de esto que se creían en cierta medida superados, han venido a la alza en tiempos recientes. La ONU incluso ha condenado la grave situación racial y señalando la brutalidad policial en contra de los afroamericanos, lanzando un comunicado el 23 de Septiembre donde declaran: “Las muertes provocadas por la Policía y el trauma que generan recuerdan al terror racial de los linchamientos pasados".

De acuerdo con estadísticas de la organización Mapping Police Violence, los afroamericanos son 3 veces más propensos a sufrir violencia policial que los blancos; Sam Sinyangwe, fundador de esta organización dice que en 2015, murieron más afroamericanos desarmados que blancos armados a manos de la policía, tomando en cuenta que la población negra constituye el 13% de la totalidad estadounidense y la población blanca representa entre el 75 y 80% según diversas fuentes. En lo que va de 2016, la policía estadounidense ha abatido a 706 personas, de las cuales 173 eran afroamericanos, 324 blancos y 111 hispanos, según datos del Washington Post.

La protesta del otrora “Quarterback más espectacular de la liga” ha ganado muchos adeptos y simpatías; desde el presidente Barack Obama quien defendió a Kaepernick diciendo que “Se preocupa por asuntos serios y legítimos”, pasando por las leyendas de la NBA Michael Jordan y Kareem Abdul-Jabaar.

La capitana de la selección femenil de futbol de Estados Unidos, Megan Rapinoe imitó el gesto Kaepernick durante un partido y apoyó al mariscal diciendo “Siendo una estadounidense homosexual, sé lo que significa ver la bandera y saber que tus libertades no son protegidas”.

Chip Kelly, entrenador en jefe de los 49’s ha dado el visto bueno a la protesta de su jugador, diciendo que “Esta dentro de sus libertades”. Marshawn Lynch, corredor de los Seattle Seahawks también defendió a su compañero de profesión en una entrevista para el show nocturno “CONAN” donde expresa “Prefiero verlo con una rodilla en el suelo, que de pie con las manos sobre la cabeza a punto de ser asesinado”.

Otros jugadores de la NFL como Marcus Pieters de Kansas City, Devin McCourty y Martellus Bennet de los Patriots se unieron a la protesta de Kaepernick alzando el puño con un guante negro durante la entonación del himno nacional.

Sin embargo no todos son elogios y buenos deseos. El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump ha respondido a Kaepernick y a los demás jugadores que se unieron a la protesta diciendo “Que se vayan a otro país a ver si les gusta más”.

Mike Dikta, miembro del Salón de la Fama de la NFL también ha mostrado su repudio hacia el jugador de San Francisco: “Si no le gusta el país y no le gusta la bandera entonces que se largue…Yo no veo las atrocidades que él dice que están sucediendo”.

Kaepernick también ha recibido amenazas de muerte, a lo que el mariscal de campo alega “Si sucede algo, quedaría demostrado mi punto de vista, y entonces este tomaría fuerza para seguir adelante todavía más rápido de lo que ahora se mueve”.

Kaepernick, quien en su momento era un Quarterback prometedor e incluso guió a San Francisco a un Super Bowl en su primera temporada como titular, actualmente se ha tenido que conformar con comer banca debido a su irregularidad e inconsistencia en las últimas campañas.

A sus 28 años, con su carrera estancada en la mediocridad y con la nada honrosa distinción de ser el jugador “más odiado de la NFL” de acuerdo con una encuesta de la revista TIME (de la cual es portada de la última edición), parece que su carrera ha llegado a un punto de no retorno, donde será  recordado por sus acciones fuera del terreno que por lo que hizo dentro del emparrillado.

Puede que los Estados Unidos ya no viva una segregación sistemática como a mediados del siglo XX, donde figuras políticas como Martin Luther King y Malcolm X lucharon una guerra en contra de un sistema diseñado para oprimir a las minorías, fue gracias a deportistas como el legendario boxeador Muhammad Ali y los medallistas Olímpicos John Carlos y Tommie Smith quienes hicieron visible el problema mas allá de las fronteras estadounidenses.

Al final, Collin Kaepernick está convencido de lo que está haciendo, y sabe perfectamente las consecuencias que esto le puede acarrear: “No estoy buscando aprobación. Tengo que levantarme por la gente que está oprimida... Si me quitan el fútbol americano, mis patrocinios, sé que me levanté por lo que es correcto''.  La bandera tachoneada de estrellas puede que no ondee en la tierra de los libres, pero si ondea en la tierra de algunos valientes como Colin Kaepernick.

Los Broncos se revindican y ganan la edición de oro

Fuente: ESPN
Desde el estado dorado, llegó el juego dorado de los Broncos quienes se revindicaron luego del Super Bowl XLVIII y vencieron esta misma noche en el Levi's Stadium de San Francisco a los Carolina Panthers por 24-10 con una gran acción del mariscal de campo del cuadro de Colorado: Payton Manning.

¿CÓMO LLEGARON?

Las panteras de Carolina llegaron al Super Bowl Dorado con una de las mejores temporadas de la historia de la NFL: 15 victorias de 16 partidos en la temporada regular, para en las finales de conferencia NFC, aplastar a los Arizona Cardinals por 49-15 para llegar al encuentro final.

Los Broncos de Denver no tuvieron en la temporada regular mucha suerte como su rival en este juego; ganando 12 de 16 encuentros, de las cuales 3 fueron por tiempo extra, y en las finales de conferencia de la AFC, venció en un partido reñido por 20-18 a los New England Patriots, comandados por Tom Brady.

EL ENCUENTRO:

¿Se revindicó Payton Manning en un Super Bowl?

Payton Manning se revindicó e igualó en records a su hermano Eli, de los New York Giants, y ha escrito su nombre en la historia como uno de los jugadores que ha ganado dos trofeos Vince Lombardi con dos franquicias distintas (La anterior la ganó con los Colts de Indianapolis). Apareció para colocar las jugadas de la victoria y así se revindicó tras el error que le costó el Super Bowl hace dos años ante los Seahawks de Seattle.

¿En qué momento los Broncos terminan ganando el juego dorado?

Sin contar el resultado final, el único momento en el que hubo una diferencia de más de 9 puntos, fue al final del primer periodo, cuando el equipo de Manning se puso 10-0. Aunque para el segundo, siguieron aumentando los de Denver, las panteras con el Touchdown volador de Jonathan Stewart, llegaron a casi poner en peligro el juego de los anaranjados hacia el final del primer tiempo (7-13). Fue ya hacia el final del segundo tiempo con el Touchdown de C. J. Anderson, y la conversión de dos puntos, cuando se terminó sellando la victoria de los Broncos.

¿Qué le faltó a las panteras para ganar?

Le falto la consistencia de su defensa tal cual lo hicieron en el segundo cuarto tras el touchdown, provocó a la ofensiva con su buena defensa y puso en apuros cuando los de Carolina iban en ofensiva.

¿Fue un juego con pocas acciones de anotar?

Para algunos, debió haber más acción en el partido. Exactamente hubo 7 acciones de cambiar el marcador, con tres touchdowns y el resto field goals entre las yardas 30 y 40. En sí, si hubo pocas acciones de anotar, pero las jugadas para conseguir cada una de las anotaciones fueron más de dos. Por ejemplo, la jugada del 3-0 de Denver, tuvo 10 jugadas antes del field goal.

Diego Du Pont (@diegumdupont)

Tom Brady se siente mejor del tobillo

FOTO: Archivo
ESPN DEPORTES (NEW ENGLAND) - El quarterback de los New England Patriots, Tom Brady, dijo este miércoles que la lesión en el tobillo derecho va mejorando.

"Me siento mejor. Mejor de lo que estaba hace un par de días", comentó Brady en una corta conferencia de prensa que duró sólo 4 minutos. Brady se lesionó el tobillo el domingo en la derrota 20-10 ante Miami Dolphins cuanto el tacle defensivo Ndamukong Suh cayó sobre él durante el segundo cuarto.

El lunes, Brady dijo "Suh es grande y cayó sobre mí. Obviamente, no importa lo grande que sea, pesa 300 libras, el que caiga desde atrás sobre tus piernas, tiene que haber algún tipo de daño. Es parte del juego.

"Estoy trabajando duro para tener el mejor tratamiento. Siempre he tratado con lesiones. Estoy muy confiado que sé cómo tratar las lesiones, créanme, estoy haciendo todo lo posible para jugar. No hay nada en mi vida que sea más prioritario que mejorar y sentirme al 100 por ciento". Adam Schefter, analista de ESPN, reportó que se espera que Brady esté en el Juego Divisional el 16 de enero.

Los Patriots entrenan este miércoles y Brady comentó sobre su enfoque para esta semana. "Sólo trato de hacer lo mejor para ayudar al equipo a ganar. Esa es mi meta. Trato de estar lo más enfocado mentalmente y eso ayudará a nuestro equipo a ganar", aseveró Brady. "Todos hemos trabajado duro en este momento. Leí el otro día una linda frase que dice 'No llegué tan lejos sólo para llegar hasta aquí. Todavía tenemos un camino por recorrer'".

Brady también apuntó que los Patriots no tenían una semana de descanso desde la Jornada 4 de la temporada regular. "Esta es la primera vez en un buen rato que tenemos tiempo libre. Muchos de mis compañeros han batallado toda la temporada con diferentes lesiones, así que trataremos de sacar ventaja de esto y sentirnos mejor, porque vamos a necesitar de todos para salir en nuestra mejor versión", afirmó el mariscal de campo.


Los Patriots recibirán el juego divisional el próximo 16 de enero ante rival por definir, pero podría ser Cincinnati Bengals, Houston Texans o Kansas City Chiefs.

Kevin Durant, OKC y los qué tal si…

El primer blog que tuve se llamó “Y qué tal si…” (todavía existe, y seguramente en un tiempo será colocado un artículo ahí también), y la verdad no recuerdo por qué; no sabía acerca del tema qué escribiría, así que colocaba un poco de todo, desde una disculpa por no escribir más y sólo compartía lo que los demás escribían, reseñas de varias de películas, y también mis descargas de ira cuando a mis equipos no les iba bien, pero también momentos que disfrutaba, y que no recordaba que los hubiera inmortalizado de esta manera.

Poco a poco, fui escribiendo más y más de deportes, y específicamente de fútbol, y con el Mundial el año pasado (aunado al que no tenía un empleo) me di a la tarea de escribir acerca de mis vivencias en los Mundiales y los que consideraba los mejores momentos de todos éstos; el nombre del blog jamás cambió, principalmente porque nunca me puse a pensar qué más podría contenerle. Uno puede pensar que es por las decisiones que toma, pero jamás me he puesto a pensar mucho más allá, y siempre he creído que la decisión que uno toma es la mejor decisión. En palabras de Danaerys Targaryen en Game of Thrones (los libros, por supuesto), “si veo hacia atrás, estoy perdida”.

Sin embargo, siempre hay cosas que uno no puede preguntarse si pudieron salir diferente; por ejemplo, siempre me pregunto qué hubiera pasado si Brandon Bostick atrapa la patada corta al desenlace de la Final de Conferencia de la NFL en enero pasado, o tal vez Seattle si no hubiera pasado en el Superbowl en la yarda 1. No sólo podrían ser jugadas, sino momentos en general: ¿qué hubiera pasado si Drew Bledsoe no se lesiona en ese partido? ¿hubiera alguna vez tenido una oportunidad Tom Brady?. Son momentos, son situaciones que definen el curso tanto de un juego (Seattle, Green Bay), como de una carrera (Drew Bledsoe). Y hoy por hoy, valga la paradoja y comparación, no hay equipo en basquetbol más plagado de situaciones y momentos para definirlos que el Oklahoma City Thunder, y su estrella Kevin Durant.

Kevin Durant llegó de manera fortuita al Thunder, ya que Portland lo dejó pasar con la primera selección colegial en 2007, contra otra historia de infortunio en su carrera de baloncesto (véase Greg Oden). Todavía asentados en Seattle, el equipo se fue reforzando poco a poco a través de selecciones colegiales que florecieron en superestrellas al poco tiempo, sin grandes reflectores de ciudades con mayor caché (como ejemplo, el contrato local de televisión de la Ciudad de Oklahoma les paga alrededor de 15 millones de dólares anuales, los Lakers reciben 250 millones). Este modelo es muy riesgoso, porque el reclutamiento colegial no es una ciencia exacta, pero OKC se ha vuelto un ejemplo en el mismo, imitado por muchos pero no siempre con la misma suerte (Philadelphia todavía no ve el final, Orlando podría repuntar pero faltan todavía piezas, Sacramento lleva en este modo desde mediados de la década pasada).

Durant, evidentemente, es la cara más importante del proyecto, siendo el primero en llegar al equipo, siendo el Jugador Más Valioso de la liga (con un discurso sumamente conmovedor). Acompañado de jugadores que también tuvieron su primer equipo en OKC, lograron pasar de más de 50 derrotas en un año a más de 50 victorias al siguiente, llegando a una final de la NBA en 2012. Todos pensamos que era cuestión de tiempo para ver una posible dinastía en este equipo, pero ese momento no ha llegado todavía, y no precisamente por una incapacidad propia, sino situaciones y momentos fuera de su control: lesiones de jugadores importantes en los playoffs (Westbrook 2013, Ibaka 2014) que les impidieron competir con toda su fuerza en los desgastantes playoffs de la Conferencia del Oeste, donde cualquier ventaja puede ser determinante; un equipo de los Spurs que le año pasado venía con una misión de revancha por la derrota un año antes en las finales; y por último, el intercambio de James Harden a Houston, la sombra de un intercambio que, con el paso de los años y la explosión financiera que espera a la NBA (con su respectivo aumento en el tope salarial por equipo), cada vez se ve peor.

Este año le tocó a Durant tener una lesión que lo ha limitado a 27 partidos esta temporada, y que es muy probable que no vuelva en este año. Esto no sería más allá de otra desastrosa circunstancia que no nos permite ver una posible dinastía, aunado a la posibilidad de que puede ayudarles a quedar posicionados en un mejor lugar para tomar un jugador colegial que pueda aportar de inmediato. Sin embargo, el contrato de Durant expira la próxima temporada, en el que probablemente pudiera ser su último gran contrato en la liga (tiene 27 años, si firma por 4 años, el siguiente lo firmaría de 31, ya pasado su pico de rendimiento o durante el mismo y esperando que su producción decaiga en los siguientes años). OKC no puede tener la seguridad de que Durant volverá a firmar con ellos, podría buscar ir a otro equipo como LeBron James hizo en 2010, juntarse con otras estrellas e intentar lograr ganarlo todo; podría irse a Washington, su ciudad natal, que además juega en la más tranquila Conferencia del Este, lo que haría que su desgaste durante la temporada fuera mucho menos. Y es entonces cuando los “y qué tal si” empiezan a aparecer.

¿Y qué tal sí la directiva no hubiera cambiado a Harden? El intercambio de Harden se realizó meramente por motivos financieros, temiendo que un equipo de mercado pequeño no pudiera absorber los contratos de superestrella de cuatro diferentes jugadores (Durant, Westbrook, Ibaka y Harden). Con el aumento de ingresos de la liga, esa decisión deja cada vez peor parado a OKC, porque hubiera podido mantenerlos a todos tranquilamente. Asimismo, Harden ha demostrado en Houston que era digno merecedor del pago que reclamaba de parte del Thunder, con una temporada de nivel MVP.


¿Y qué tal si esas lesiones no hubieran ocurrido? Podría haber sucedido, que Durant volviera a llegar a otra final, a enfrentarse con Miami y LeBron. Si en alguna de ellas hubieran podido ganar el título, tal vez sería más seguro que Durant se quedara, porque demostraría el interés de la organización por darle las mejores armas posibles para ganar dicho título.

¿Y qué tal si Durant no se hubiera lesionado esta temporada? La pregunta más triste de todas, debido a que, como lleva prácticamente una temporada sin jugar, el equipo se está empezando a preparar para una posible partida de su jugador estrella. El todavía reinante Jugador Más Valioso hubiera defendido su nombramiento con la ayuda de un Russell Westbrook, quien carga ahora con el peso del equipo, promediando prácticamente un triple-doble durante el mes previo mientras intenta que OKC se vuelva el primer equipo en 40 años en tener jugadores diferentes con nombramiento MVP en temporadas consecutivas.

Ahora, gracias a su lesión reagravante del pie, el hecho de que se puede perder la temporada entera debido a ella y que el próximo es su último año de contrato con el equipo antes de que sea agente libre, OKC se ha puesto en la misma situación que Cleveland previo a 2010: demostrarle a su superestrella generacional que se puede construir un equipo con el que ganarán el campeonato, mientras equipos cargados con dinero fresco del nuevo contrato televisivo tendrán espacio salarial para absorber su contrato y el de posiblemente otra estrella para aspirar al campeonato. Sin embargo, ya no se puede dejar de pensar “¿Y qué tal si se va el próximo año?”, ya que, en total sentido empresarial y financiero, el contrato de Durant se ha vuelto un contrato a expirar, con la posibilidad de ser cambiado la próxima temporada por múltiples jugadores, que aseguren un posible futuro sin Durant, en vez de perderlo por nada el próximo junio (como pasó con Cleveland).

La diferencia con LeBron de sencillez y la poca necesidad de figurar, le hará a Kevin Durant regresar a OKC (aunado con que pueden ofrecerle un año más de contrato, el núcleo joven de Westbrook e Ibaka, más muchas otras piezas nuevas, podrán seguir ahí); pero eso no me quita el hecho de que esto no debió ser así, y que el Thunder debió haber llegado a una final más cuando menos. Las oportunidades a los títulos requieren momentos y circunstancias favorables (no sólo en basketball, sino en todos los deportes), y hasta ahora el Thunder no las ha tenido. Ya no queda nada más que esperar cómo el equipo (o Durant, inclusive) decidirán lidiar con esta bomba de tiempo.

Momento #1: La inmaculada intercepción

El momento en que todo acabó

Ha pasado exactamente una semana de que el Superbowl XLVIX se disputo. Ha vuelto la calma a la Unión Americana luego de ese día lleno de adrenalina y emociones desbordadas, que seguramente dio muchas cosas que hablar durante estos últimos siete días.

El Superbowl es una muestra palpable de la grandilocuencia estadounidense, y de ese "complejo" de superioridad que ha hecho a los americanos la potencia del mundo económicamente y tambien deportivamente hablando. Con el solo hecho de ver que los campeones de las ligas deportivas estadounidenses se autodenominan como "Campeones del Mundo", nos damos cuenta de lo "grave" de ese complejo.

Confeti volando por todos lados, fuegos artificiales, patriotismo en cada rincón, precios estratosfericos, un show de medio tiempo espectacular, 120 millones de televidentes en el mundo, pero sobre todo, un partido dramático y épico que pasará a la historia como uno de los mejores, o sino, el mejor Superbowl de todos.




Particularmente este partido vería consagrarse al equipo ganador fuera cual fuera en los libros de historia por varias razones. Belichik y Brady buscaban su 4to campeonato, intentando emular a inmortales QB como Terry Bradshaw y Joe Montana en el caso de Brady, y Belichick a Chuck Noll como los coaches mas ganadores.

Mientras que los campeones del anterior SB, Seattle trataba de implantar su dinastía, intentando ser el primer equipo en ganar campeonatos consecutivos desde que los mismos Pats ganaran las ediciones XXXVIII y XXXIX. Se encontraban una dinastía en construcción contra una que buscaba acrecentar su leyenda.

El encuentro se disputaría en el University of Phoenix Stadium, el mismo estadio donde le arrebataron dolorosamente la perfección a New England en el 2008. (Ver: Momento #2: La recepción que acabó con la perfección) Seguramente el recuerdo de aquella noche rondó por las mentes de Brady y Belichik. El destino suele ser muy caprichoso.

El encuentro fue duro y rispido al principio, tanto que el primer cuarto acabo sin anotaciones. Ningún equipo podía establecer el ataque. Marshawn Lynch y Russel Wilson estaban siendo bien contenidos por la defensa Pat, mientras que Brady se encontraba bajo una presión intensa; pero en el 2do cuarto las cosas cambiaron, quedando 14 iguales ambos equipos al medio tiempo.


La segunda mitad vio adelantarse a los Sewahawks por 10 puntos. Durante el ultimo cuarto, la emoción fue a tope. Cualquier expresión que intente describir los últimos 15 minutos del Superbowl XLVIX probablemente se quedaría corto.

Tom Brady y compañia se encargaron de darle la vuelta al marcador ante una inoperante defensiva de Seattle. Julian Edelman y Danny Amendola atraparon pases de recepción poniendo las cosas 28-24 favor Nueva Inglaterra.

Quedaría en las manos de la ofensiva de los Seahawks ganar el partido. Russell Wilson, Marshawn Lynch y la ofensiva de Seattle estaban listos para escribir la historia. 

El destino puede llegar a ser muy cruel. En el mismo estadio, en las mismas circunstancias, a punto de ganar sucede algo imposible, inverosímil. James Kearse realiza la atrapada mas afortunada de la historia de la NFL en la yarda 5 de los Patriotas. No otra vez. La cara de Brady lo decía todo. Repentinamente se le vino a la mente la atrapada de David Tyree. El triunfo se le escurría de las manos. No otra vez.






En la siguiente jugada Marshawn Beast Mode Lynch avanza 4 yardas para poner en la antesala del triunfo a Seattle. Solo una yarda mas. Solo una era suficiente para volver a enterrar las aspiraciones de los Patriotas. Una yarda y eran campeones. Solo una.

El destino puede ser muy cruel. Pero a veces, el destino es tan sádico que le encanta estrujarte las emociones y quitarte las ilusiones para que el momento culminante sea una explosión casi orgasmica de felicidad. A veces, el destino te pone ahí. Para que tu, humano insignificante pases a la inmortalidad como un héroe.

Con UNA yarda por avanzar y menos de UN minuto para que el partido acabe, sucede algo impensado. El coach de Seattle Pete Carroll no manda a que la Bestia Lynch atraviese la trinchera Patriota, como era lògico, sino que manda una jugada de pase. 

El pase de Russell Wilson va directo a las manos de Malcolm Butler. Y no, no es un receptor de Seattle, sino un esquinero novato de los Patriots. Un novato que ni siquiera había sido seleccionado en el Draft de ese año, y que ni siquiera era titular, y que ni siquiera iba a jugar el partido, hace la atrapada de su vida. En la ultima yarda. El estadio es una locura. Un manicomnio.








Brady salta de la alegria. Richard Sherman se quiere morir. Pete Carroll no sabe que paso. Bill Belichik respira. Con menos de 30 segundos por jugar, el titulo estaba en las manos de Malcolm Butler, quien no se la cree aun. No sabe que es campeón. No sabe que es inmortal.

El final de este Superbowl fue una gran montaña rusa de emociones como ninguna otra ha habido en la historia. Ningun final mas digno que ese. Ningún final mas apropiado para acrecentar la leyenda Patriota. Ningun final mejor, que se ha ganado el 1er puesto en este ranking de los mejores momentos del Superbowl. Ningun final mejor.

#Momento 2: La recepción que acabo con la perfección

Más difícil imposible
En el deporte, como en la vida misma, un momento basta para inmortalizar a una persona, y dejarla grabada para siempre en la memoria colectiva. Una proeza, un acto de heroísmo o una hazaña inigualable son instantes que separan a alguien de ser un simple mortal de un ente eterno.

Los Patriotas del 2007 buscaban exactamente eso. Ser inmortales. Quedar grabados para siempre en la historia del deporte por la inigualable hazaña de la perfección. Intentaban atentar en contra de la misma naturaleza humana y buscar aquello que innatamente el hombre no posee. Ser perfectos.

Son palabras mayores si lo ponemos desde esa perspectiva. Pero nunca se había visto un equipo en la historia de la NFL que les pasara por encima a sus rivales como una apisonadora. La dupla Tom Brady y Randy Moss parecían encarnar aquel mágico duo QB-WR que formaron Joe Montana y Jerry Rice en los 80's. 

Imponente como siempre, Tom Brady
Bill Belichick cual Napoleón, dirigía a sus huestes hacia victorias aplastantes aderezadas con autenticas clases de estrategia. A la defensiva, los linebackers Junior Seau y Teddy Bruschi eran un autentico muro de carne y hueso que demolía cualquier intento rival por avanzar.

Tantos adjetivos no son para menos. Las estadísticas hablan por si solas. Se clasificaron a la postemporada en la semana 11, fueron el primer equipo con marca de 16-0 en temporada regular, Tom Brady rompió el récord de pases de TD en una sola temporada con 50, Randy Moss superó la marca de más TD por recepción con 23. El equipo término la temporada con una diferencia de puntos de +315, entre numerosos récords.

No pasaron apuro alguno en los playoffs para llegar al Superbowl XLII. Llegaban al gran partido con marca de 18-0. Ya habían superado la marca de los Delfines del '72, ya que ellos ganaron el Superbowl VII con marca de 16-0 contando la postemporada. Estaban en camino de ser el más grande equipo de la historia de la NFL.

Temporada perfecta en todos sentidos

El contricante de los Patriots en el Superbowl serian los NY Giants, a quienes habían derrotado en la última semana de la temporada regular para consumar la temporada regular imbatida. Los Gigantes tenían muy pocas expectativas de avanzar a la postemporada ese año. Se colaron vía Wild Card con récord de 10-6. El QB Eli Manning era considerado un mariscal inmaduro aún: Impreciso bajo presión y con una alta tasa de intercepciones. No había comparación entre él y su hermano Peyton.

New York sufrió de más para llegar al Superbowl, viniendo de atrás en sus 3 duelos de postemporada. Mucha gente creía que llegar al Gran Partido era ya suficiente premio para un equipo promedio que se enfrentaba a una maquina perfecta. 

El moderno estadio de la Universidad de Phoenix sería el coliseo donde se llevaría acabo el partido. Un escenario perfecto para presenciar la historia. De aquellos que se convertirían en inmortales.

Contrario a lo que mucha gente esperaba, el partido fue muy cerrado en la primera parte, siendo el desgaste, los golpes y eficacia defensiva los grandes protagonistas hasta ese entonces. Nueva York estaba dando más pelea de lo que se preveía: La defensa capturó a Brady en 5 ocasiones y forzó un Fumble, sin embargo, la ofensiva no respondió igual, consiguiendo solamente 5 primeras oportunidades y un gol de campo.

Brady estaba siendo brutalmente castigado.

Los Patriotas estaban desconcertados. Su potencial ofensivo se había visto completamente mermado por la férrea defensiva Gigante liderada por Michael Strahan, Osi Umenyiora y Justin Tuck. El partido estaba 7-3 en favor de los Patriotas hacía el final del 3er cuarto. Nada estaba definido aún. El juego entraría en su etapa decisiva.

El cuarto período vería ponerse en ventaja a los G-Men por 10 a 7, luego de una rapidísima serie ofensiva que de 7 jugadas y 80 yardas que culminó con un pase de anotación de Eli Manning a David Tyree (No olviden ese nombre). Estaba pasando. Los Pats perfectos iban abajo en el marcador.

El orgullo Patriota revirtió nuevamente el marcador, poniéndolo 14-10 luego de que la combinación Brady-Moss se conectara de nuevo con un pase de anotación, con solo 2 minutos y medio por jugar en el último cuarto. La Perfección estaba a la alcance de sus manos.

Brady-Moss Connection otra vez
Los momentos que marcan toda una vida son tan efímeros que solo el paso del tiempo les da la dimensión adecuada. La adrenalina del instante no te permite que te des cuenta de lo que acaba de pasar, de lo que acabas de realizar. Esos momentos suceden cuando menos te los esperas y de las maneras más inesperadas.

Con 1:15 minutos por jugar, la épica llamó a las puertas de Eli Manning y David Tyree. En tercera y 5 y en su propia yarda 45, Manning llama la jugada. La presión Patriota rompe con la bolsa de protección, por lo que Eli retrocede. Los defensivos se abalanzan en contra de él: Elude a uno con maestría, rompe la tackleada de otro con un hábil movimiento mientras que un tercero lo toma del jersey. Cual Harry Houdini, logra zafarse de este y antes de que un cuarto llegue por enfrente para placarlo lanza el ovoide hacia el cielo.

Mientras el balón vuela en cámara lenta por el firmamento del techado estadio, David Tyree se posiciona para hacer la atrapada, pero pronto, un safety Patriot se le adhiere para impedir la recepción. Con la fuerza de un gigante, Tyree se eleva sobre el defensivo. Atrapa el ovoide, pero el safety se aferra a David de tal manera que tiene que usar su casco para impedir que el cuero se le escurra de las manos. La caída es brutal. Pero la gran jugada estaba consumada. Los Giants estaban vivos y con una gran posición en la 25 de New England.

El tiempo se detuvo cuando Tyree sostuvo el balón en su casco...
Cinco jugadas despúes, Eli Manning completaría la hazaña lanzando un pase de anotación a Plaxico Buress para poner un definitivo 17-14 favor en favor de Nueva York. Eran Campeones del Superbowl XLII.

La hazaña de los Gigantes estaba consumada. Habían reducido a simples mortales a aquel equipo que durante toda la temporada había sido perfecto, sin ningún error; mientras que ellos pasaban a la inmortalidad como campeones del Superbowl XLII, ganándole al equipo que aspiraba ser el mejor de toda la historia. Los Patriots quedaron con un récord de 18 y una dolorosa y Gigante derrota.

Aquella atrapada de David Tyree quedará en los anales de la historia como la jugada que regreso a la tierra a los semidioses. Como La Recepción que acabó con la Perfección.


Momento #3: La Tackleada

Tan cercas y a la vez tan lejos...
Era el fin del siglo XX y el comienzo del nuevo milenio. La humanidad que esperaba el fin de la civilización por el tan temido "Error del Milenio" o Y2K en los países anglosajones, el cual presagiaba un apocalipsis estilo Terminator, en el que las máquinas se rebelaban en contra de sus creadores humanos y seriamos dominados por seres de hojalata y que se comunicaban con ceros y unos, afortunadamente no llegó.

Sin embargo, los avances tecnológicos que se habían gestado en la década de los 90's eran ya una realidad en los albores del año 2000: Internet ya era una herramienta de comunicación generalizada en los países industralizados; se lanzaba la novela de Stephen King: Riding the Bullet en formato e-book, siendo el primero en su especie; Sony lanzaba el esperadísimo Playstation 2 en Japón; la primera generación de memorias USB estaban ya en el mercado.

En cuanto al Supebowl de ese año, la edición XXXIV, es normalmente conocido como el Dot-com Superbowl, debido a la gran cantidad de empresas exclusivas en Internet que compraron publicidad para el partido. Y pensar que la gente creía que en ese año nuestras computadoras se rebelarían en nuestra contra.

La paranoia...


A la edición XXXIV del Superbowl llegaban los Rams de St. Louis y los renovados Tennessee Titans, quien hasta la temporada anterior aun eran los Oilers y 2 años antes estaban radicados en Houston. Ambos llegaban al súper domingo con marca de 13-3, por lo que el partido era de pronostico reservado.

La sede del juego sería el Georgia Dome, casa de los Halcones de Atlanta. Dos semanas antes del Superbowl, una tormenta de hielo azotó la ciudad, por lo que los accesos hacia ella estaban totalmente bloqueados, y esta amenazaba con prolongarse hasta el gran día. Afortunadamente, esta cesó antes de la fecha del encuentro, por lo que no hubo mayores contratiempos.

Atlanta bajo el hielo

La primera mitad del Superbowl fue totalmente dominada por las defensivas de ambos equipos. A pesar de que los Titanes arrollaron en producción ofensiva a St. Louis produciendo 294 yardas contra 89, los Rams lideraban 9-0 producto de 3 goles de campo de Jeff Wilkins.

Al comienzo de la segunda mitad, Tenessee intentó hacerse presente en el marcador, pero St. Louis bloqueó un intento de gol de campo de los Titans y acto seguido, los Carneros completaron una serie de 68 yardas con un pase de Touchdown del QB Kurt Warner para Torry Holt, poniendo las cosas en el electrónico 16-0.




Luego de estar contra la lona, Steve McNair inspiró a los Titans a un regreso espectacular hasta poner las cosas 16 iguales. Sin embargo, en la primera serie ofensiva luego del empate, ya en el 4to cuarto, Kurt Warner completó con Isaac Bruce para un pase de 73 yardas hasta la zona de anotación, adelantando nuevamente a St. Louis 23 a 16.

Lo que vendría sería apoteósico, épico, de leyenda. Cualquier adjetivo que usted quiera ponerle.
Los Titanes llegarian a la yarda 10 de St. Louis con 6 segundos en el reloj y sin tiempos fuera. Con el touchdown estarían a una patada de empatar el partido y a una conversión de ganarlo, Era a todo o nada.

Steve McNair llamó a la jugada, el ala cerrada Frank Wychek seria usado como señuelo, mientras que el balón seria lanzado a Kevin Dyson, quien se encargaría de llevar la bola hasta las diagonales.

La jugada corrió a la perfección y Dyson penetró hasta la ultima zona, pero cuando se enfilaba hasta las diagonales, el linebacker Mike Jones aparece de la nada y toma a Dyson de las piernas, a lo que el corredor cae en la ultima yarda, y en un intento desesperado de convertir la anotación se estira lo mas que puede, pero ya era inútil. La tackleada estaba consumada y el reloj llegaba a su fin.


La yarda más larga
Con un dramático final que está grabado con letras de oro en la historia de la NFL, los Rams con Kurt Warner a la cabeza, ganaban su primer título de Superbowl.


Momento #4: La Cortina de Acero vs The America's Team

La gracia de un cisne y la rudeza de un toro. Todo en la misma atrapada


1976 fue un año importante para la historia de la Unión Americana, la primera razón, fue el año del bicentenario de su independencia, pero en el ámbito del deporte norteamericano surgió una de las rivalidades más representativas de la NFL.  La rivalidad entre los Dallas Cowboys y Pittsburg Steelers marcó una época importante para los aficionados del fútbol americano en México; pues ambas franquicias ganaron muchos adeptos por su desempeño en aquellos años.



La cortina de Acero

Los Pittsburg Steelers del Head Coach Chuck Noll fueron literalmente una aplanadora en la temporada de 1976, terminaron con récord de 12-2, y con 11 jugadores seleccionados en Pro-Bowl de ese años: en  la defensa fueron seleccionados el profundos Glen Edwards y Mike Wagner; el tacle defensivo Joe Greene, el ala defensiva  L. C. Greenwood; los linebackers Jack Lambert, Andy Russell,  Jack Ham y el esquinero Mel Blount; todos ellos formaban la famosa Cortina de Acero.

La aún venerada Cortina de Acero

Originalmente la frase se refería originalmente a sólo cuatro delanteros (Greene, Greenwood, Ernie Holmes y Dwight White), más tarde llegó a incluir a toda la defensa, que incluía al ya mencionado Lambert, Blount y Ham; actualmente la mayoría de ellos son miembros del Salón de la Fama. Otras piezas importantes del equipo eran el receptor Lynn Swann, corredor Franco Harris y el quarterback con cuatro anillos, Terry Bradshaw.

Para algunos la mejor defensa de todos los tiempos; siempre que Bradshaw perdía el control del partido, la defensa de los Steelers tomaba el relevo y evitaba cualquier tipo de anotación. Ese año únicamente perdieron dos partidos contra Buffalo Bills y Los Angeles Rams (otra potencia de la época).

El Equipo  de América

Enfrente de los Pittsburg Steelers se encontraba otro equipo protagonista de NFL de aquellos años, los Dallas Cowboys de Tom Landry; Comandados por Roger Staubach, quien  tuvo una sólida temporada, pasando para 2.666 yardas y 17 touchdowns, mientras que también corrió para 310 yardas.

Roger Staubach liderando al "Equipo de América"
Su departamento de receptores fue liderado por Drew Pearson que mandó en el  equipo con 46 recepciones para 822 yardas y 8 touchdowns. Los Dallas Cowboys terminaron la temporada un récord de 10–4 y con el mote de America´s Team.

Dallas volvía al súper domingo después del Superbowl VI y con un Trofeo Lombardi en los hombros, mientras que los de Pittsburg pensaban en el bicampeonato, pues un año anterior vencieron a los Minnesota Vikings en el Super Bowl IX.

Llego la hora: El Super Bowl X

Desde los primeros instantes del partido el ambiente fue muy tenso para ambos equipos, en la línea de golpeo, era normal escuchar amenazas, pero en esta ocasión  varios jugadores confesaron sentirse en prisión; al principio del juego los Cowboys se fueron al frente con un pase de Staubach a Drew Pearson.

Staubach gustaba por salir del bolso de protección gracias a su agilidad,  para su mala fortuna se vio rápidamente superado por el acoso de Jack Lambert y Joe Greene, Lambert era considerado como el linebacker más temibles de su generación, el estilo de juego físico y al borde del reglamente de los Steelers era considerado sucio por parte del mariscal de Dallas. Pero fue pieza clave para ganar los primeros cuatro Súper Tazones.

Antes que empatar el encuentro los Steelers plantearon un juego terrestre que en momentos claves pasaban el balón a Lynn Swann. Curiosamente la mayoría de los periodistas no esperaban que Swann jugara. Había sufrido una conmoción cerebral grave en el Juego de Campeonato de la AFC ante los Oakland Raiders  que le obligó a pasar dos días en un hospital.

Lynn Swann estuvo inmenso

Si llegaba a jugar muchos pensaban que sería como un señuelo, también los Cowboys Dallas lo pensaron, lo que sería un grave error ya que Pittsburg pasaba el balón a Swann en momentos clave. Al terminar el primer cuarto el receptor Randy Grossman recibió un pase de 7 yardas de Terry Bradshaw. Empatando el partido el partido y el final del primer cuarto con un 7-7. Para finalizar el segundo cuarto el pateador de Dallas, Toni Fritsch, anotó un gol de campo 36 yardas, terminó la primera mitad 10-7 para Dallas.

El tercer cuarto fue bastante tenso y aumentaron las faltas para ambos equipos, principalmente para Lambert que casi es expulsado al defender a sus compañeros, el ambiente era tenso e incómodo pues incluso Terry Bradshaw tuvo que salir del partido un momento tras el golpe que le asentaron los defensivos de los Cowboys, Acantilado Harris y Larry Cole.
    

Los Steelers provocaron un safety al bloquear una patada de despeje, acción realizada en la zona final. Su pateador, Roy Gerela, marcó dos goles de campo uno de 36 y otro de 16 yardas, para dejar el juego 15-10 con ventaja para los Steelers. 

Al último cuarto Bradshaw lanzó dos pases de touchdown sin intercepciones y, acarreó 4 veces el balón para 16 yardas. Uno de esos pases fue de 64 yardas para  Lynn Swann con el que los Steelers  se coronaron campeones por segunda vez consecutiva. Los Cowboys todavía volvieron anotar, pero fue imposible remontar los 21 puntos de Pittsburg . Al final concluyó el marcador 21-17 a favor de Pittsburg.

Para muchos aficionados fue el juego más intensos y apasionantes  de los primeros diez súper tazones. Una gran defensa, contra una gran ofensiva. Ambos equipos se volverían a ver en el Súper Bowl XIII, en donde los Pittsburg Steelers volverían a ganar, lo cierto es que el resultado del Súper bowl X  marcó a toda una generación de aficionados mexicanos a la NFL. 

Link de las mejores jugadas del Super Bowl X

(Nota: Este articulo es completamente de la autoría de Humberto González, compañero de la carrera de periodismo en la Universidad de Guadalajara y apasionado de la NFL, quien accedió a colaborar con este especial. Puedes encontrarlo en Twitter como @elcarronero)

Momento #5: Un tren llamado John Riggins

Fuerza Bruta. Descripción gráfica.

La temporada de 1982 de la NFL fue una campaña atípica como pocas las ha habido: Debido a una huelga de jugadores, la cual comenzó el 21 de Septiembre y termino el 16 de Noviembre, la temporada regular se redujo de 16 encuentros a solo 9 a consecuencia de huelga, y ademas esta se tuvo que jugar por primera vez en Enero.

A causa del paro, las principales cadenas estadounidenses como la CBS, NBC y ESPN tuvieron que cubrir los espacios dedicados a partidos de la NFL con repeticiones de antiguos Superbowls, Fútbol Canadiense, e incluso partidos de la III División de la NCAA. Los ratings estaban por los suelos. 

Fue tan extraña la temporada que hubo dos "Juegos de Estrellas" promovidos por los jugadores en huelga: Uno fue en el RFK Stadium de Washington D.C. el 17 de Octubre, y al día siguiente se llevo acabo el otro en el Los Angeles Memorial Coliseum. A pesar de que las entradas se vendían a menos de 6 dólares y de la promoción masiva, la respuesta de los aficionados fue muy pobre: Solo 8,760 fans atendieron al juego de Washington y 5,331 al de L.A. 

1982. Todo mundo estaba hambriento de NFL
Con la huelga terminada y la temporada regular finalizada, la liga se vio obligada a sacarse de la manga un sistema de play-off especial que compensara los encuentros que no se jugaron y que fuera lo mas justo posble para los equipos: Se ignoraron los standings divisionales y por primera vez clasificaron 16 equipos a postemporada, los cuales eran los mejores 8 de cada conferencia, enfrentándose en un sistema de liguilla hasta obtener los representantes de la Americana y la Nacional en el Superbowl XVII, quienes resultaron ser Miami y Washington respectivamente.

El encuentro se antojaba trepidante, ya que habia varios factores que hacían el partido de mas atractivo: Sería la revancha del Superbowl VII, donde los Delfines completaron su temporada perfecta a expensas de los Redskins, ambos equipos habían hecho una gran temporada regular, ademas de que el Superbowl iba a disputarse en el mítico Rose Bowl.

Respondiendo fielmente a las expectativas, el partido al medio tiempo iba 17-10 favor de los Delfines del coach Don Shula, con grandes jugadas como un pase de anotación de 76 yardas atrapado por Jimmy Cefalo o un extraodinario regreso de patada de 98 yardas para touchdown de Fulton Walker.

Agarrelo quien pueda. Walker se escapa hasta las diagonales

Sin embargo, para la segunda mitad del duelo, la defensa Redskin mantuvo a raya cualquier intento de los Delfines por anotar. No obstante, Washington no pudo responder igual a la ofensiva, anotando solo un gol de campo en el 3er cuarto. Pero la jugada decisiva estaba por venir.

En el 4to cuarto con 10 minutos por jugar, y abajo 17-13 ,los Redskins se encontraban en un gran apuro: Estaban en la yarda 43 de los Delfines en 4ta oportunidad. Demasiado lejos para intentar un gol de campo, pero demasiado cerca para darse el lujo de entregar el balón con tan poco tiempo. 

Decidieron arriesgarse e ir por la conversión. ¿Quien sería el indicado para tal proeza? Nada mas y nada menos que un portento de corredor llamado John Riggins, Con sus 120 kg. de humanidad, este roble parecía el elegido para tan complicada empresa.

Ya con la jugada en marcha, el QB de Washington Joe Theisman entrega el balón a Riggins, quien se abalanza hacia el frente cual tren sin frenos, rompiendo la tackleada y de paso arrollando al defensivo de Miami Don McNeal, quien nada pudo hacer ante la potencia de Riggins, que se escapaba hasta la zona prometida dándole la ventaja por primera vez en el juego a Washington de 20 a 17.

"No puedes detener un tren a toda máquina"
Washington pondría un clavo mas al ataúd de Miami con una recepción de anotación de Charlie Brown (No, no es quien ustedes piensan), poniendo el electrónico final en un contundente 27-17, coronándose así campeones del SB XVII,

A la postre, John Riggins impondría un récord en Superbowls de mas yardas por acarreo con 166 y mas intentos de carrera con 38, ademas de ser nombrado MVP de ese SB. Simplemente, los Delfines no pudieron detener a un tren llamado John Riggins.



Momento #6: Mr. Clutch

La victoria en los últimos minutos
Normalmente, los pateadores suelen ser los jugadores más marginados y extraños de un equipo de fútbol americano, tanto mediáticamente como deportivamente por la naturaleza de su trabajo: Simplemente patear el ovoide en situaciones especiales y recurrentemente secundarias de un partido, como lo suelen ser los puntos extras, los goles de campo, los despejes y patadas de salida. En contadas ocasiones suelen ser aquellos jugadores que deciden un partido.

En cuestiones económicas, normalmente son los jugadores peores pagados de sus equipos; en promedio ganan menos de 1 millón de dolares por temporada (Para los estándares de la NFL es realmente poco). Peor aún, en toda la historia de la NFL solo tres pateadores han sido admitidos en el Salón de la Fama. Todos unos marginados.

Todo se reduce a una patada.
Pero hay un pateador que seguramente destaca por encima de todos, ya que sin su determinación y su sangre fría en momentos de extrema tensión, la última dinastía de la NFL, la de los Patriotas, no hubiera conseguido 2 de los 3 Superbowls que ganaron del 2002 al 2005: Adam Vinatieri, Mr. 
Clutch. (En el deporte estadouniense, se le denomina Clutch a los momentos trascendentales o determinantes en el porvenir de un encuentro deportivo).

Adam Vinatieri se convirtió en el primer y único jugador en la historia de la NFL en anotar en dos ocasiones los puntos ganadores de dos Superbowls; en las ediciones XXXVI y XXXVIII. Un logro impresionante trantándose de un pateador.

Vinatieri actualmente juega para los Colts; tiene en su haber 4 anillos de Superbowl...Nada mal
En el Superbowl XXXVI, los Patriotas de un jovensísimo Tom Brady comenzaban a escribir su historia de éxito, se enfrentaban a uno de los equipos dominantes de la época: los Rams de St. Louis, quienes habían sido campeones dos años antes. El partido fue drámatico.

Hacia el final del ultimo cuarto, los Rams habían empatado el partido 17 iguales gracias a un pase de touchdown de Kurt Warner para Ricky Proehl, dejando solo 1 minuto y medio a los Pats para intentar ganar el partido, quienes además ya no tenían tiempos fuera.

La ofensiva patriota decidió ir por el partido, pero la defensa férrea de los Rams no los dejó avanzar mas de su propia yarda 30. Con 7 segundos en el reloj, Brady se incó para detener su marcha, dejando la mesa servida para que Adam Vinatieri intentara un gol de campo ganador de 48 yardas. En un impresionante despliegue de sangre fría ante la presión, Vinatieri consiguió desatar la locura en el Superdome de Nueva Orleans al conseguir el gol de campo ganador. Los Patriots comenzaban su reinado.




Dos años despúes, en el recordado Superbowl XXXVIII (¿Les suena Janet Jackson?), los Patriotas volvían a llegar al partido definitivo, esta vez en contra de las Panteras de Carolina, quienes llegaban como toda una revelación, por lo que se anticipaba un partido muy disputado.

Todo el encuentro fue un toma y daca por parte de los dos equipos. Las Panteras empataron el encuentro gracias a un pase de anotación de Jake Delhome a Ricky Proehl (Si, el mismo que anotó el empate en el pasado SB para los Rams) faltando 1;08 minutos para acabar el partido, Todo parecía indicar que el partido se iría al alargue, pero el pateador de Carolina mando el kick-off  fuera de la cancha por las laterales, lo cual le daba a los Pats una inmejorable posición en su propia yarda 40.

Vinatieri lo vuelve a hacer...
La ofensiva Patriota se quedaba sin tiempo, por lo que tuvieron que recurrir, una vez mas a Adam Vinatieri para que pusiera punto final a las cosas, quien intentaría un gol de campo de 41 yardas con 9 segundos en el reloj. Nuevamente, Vinatieri se pondría la capa de héroe al acertar el gol de campo dándole el segundo título de campeones a Nueva Inglaterra en 3 años, con otro dramático field goal en los últimos instantes del partido. Ganándose a pulso un lugar dentro de los inmortales de este deporte, ademas de el bien merecido apodo de Mr.Clutch.

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