El pequeño atacante italiano inició su carrera en su país
natal a mediados de los años ochenta. Una carrera marcada por la falta de
oportunidades en el Calcio que sufrió un cambió absoluto tras su fichaje por el
Chelsea en 1996.
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| Zola celebra un tanto con el Chelsea |
Zola comenzó a despuntar en el humilde Nourese (club de su
Cerdeña natal) en 1984 siendo traspasado dos años después al Sassari Torres
donde militaría tres temporadas anotando un buen puñado de goles que le servirían
para dar el definitivo salto a un grande en 1989. Su destino sería el Napoli de Diego
Armando Maradona.
Gianfranco llegaba a un equipo armado que atravesaba su
época dorada liderados por el anteriormente nombrado Maradona y por el
brasileño Careca. Con ambos futbolistas entablaría pronto una gran amistad
adaptándose con facilidad a su nuevo equipo y ciudad.
En 1991, tras la salida del astro argentino, Zola heredaba
el dorsal número 10 del Napoli. Antes de que Maradona abandonara la escuadra
italiana declaró “no deben buscarme un sustituto, ya lo tienen y se llama Zola”.
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| Zola en el Napoli (1991-1992) |
Tras dos temporadas fantásticas anotando 12 tantos en cada
una de ellas en Serie A, el jugador debía abandonar su equipo a causa de los
problemas económicos del mismo siendo su próxima parada un Parma que comenzaba
a despuntar a principios de la década y que alcanzaría la gloria tanto nacional
como europea.
Las primeras tres temporadas del habilidoso delantero en
Parma fueron brillantes anotando más goles que nunca y consiguiendo la Copa de
la UEFA de 1995.
La alegría no duró mucho ya que la llegada de Stoickov
procedente del FC Barcelona unos meses después propició las suplencias del
italiano y a la postre su salida del club en noviembre de 1996 hacia el fútbol
británico.
Gianfranco Zola fichaba por el Chelsea en una aventura que
pocos entendían. En el cuadro londinense se encontraría además con su
compatriota Gianluca Vialli quien más tarde se convertiría en entrenador de los
“blues”.
Stamford Bridge comenzó a adorar al habilidoso atacante que
deleitaba un partido sí y otro también a todo el fútbol inglés.
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| Zola en el Chelsea |
Los títulos también llegaron en Londres consiguiendo dos FA
Cup (1997, 2000), una Copa de la Liga (1998), una Community Shield (2000) y
triunfando de nuevo en Europa al lograr la Recopa de Europa (1998) y la
Supercopa de Europa (1998).
En el apartado individual el mayor reconocimiento para esta
leyenda “blue” llegó en 1997 cuando fue elegido mejor futbolista de la Premier
League siendo además el primer italiano en conseguirlo.
Tras siete temporadas, 229 partidos y 59 goles, Gianfranco Zola dejaba el Chelsea y hacia las
maletas para su Italia natal tras haberse comprometido con el Cagliari donde
pasaría sus dos últimas temporadas como profesional.
Antes, el nuevo dueño del cuadro londinense, Roman Abramovich, que
había llegado al club cuando Zola ya se había comprometido con su nuevo equipo,
intentaría por todos los medios retener
al futbolista italiano. El magnate ruso
pondría un cheque en blanco en la mesa de los directivos del Cagliari para
recuperar al jugador pero la decisión ya estaba tomada y el bueno de Gianfranco
regresaba a la isla que lo vio nacer.
El Cagliari disputaría esa temporada (2003-2004) la Serie B.
Zola realizó a sus 38 años un gran curso marcando 13 tantos y siendo pieza
clave para que su equipo lograra el ascenso.
Su última temporada como jugador de élite sería en la Serie
A a los 39 años de edad. Corría la temporada 2004-2005 y Gianfranco cerraría su
carrera con 9 tantos en liga y 4 en copa de Italia.
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| Con casi 40 años, Zola goleó en la Serie A |
Zola siempre será recordando como uno de los grandes
futbolistas que han pasado por la Premier League. Imagen del fútbol inglés en
la década de los noventa, el italiano abrió el paso en el fútbol de las islas a
los jugadores diferentes, a esos jugadores mágicos que hoy hacen disfrutar al
aficionado británico.