| (Fuente: goal.com) |
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Todo
jugador procede de una academia. Ésta es su casa y siempre la recordará el resto
de su carrera por haberle permitido entrar a las canchas a desempeñarse a nivel
profesional. Una vez que el jugador brilla o destaca en la academia es normal
que emigre a un club más importante de su región, o bien, que se vaya a alguna
de las ligas ‘trampolines’ de Europa. Es en esta liga donde muestran todo su
potencial y por lo general, es aquí cuando alcanzan un momento de forma
espectacular en su carrera, generando interés en grandes clubes del viejo
continente, que en muchos casos termina siendo su siguiente destino.
Pero
desde que el fútbol se ha comercializado tanto, y desde que los directivos
tienden a verlo más como un negocio, se ha hecho cada vez más normal que
jugadores que alcanzaron un gran estado de forma se vayan a ligas poco
atractivas de acuerdo a su potencial individual, sólo porque llegó una oferta
tentadora a la mesa, con muchos millones de por medio, aceptada por el club en
común acuerdo con el jugador, y es que éste último, por supuesto, se ve tentado
ante el beneficio económico.
Es
por ello que me atrevo a decir que en el mundo del fútbol se están haciendo
cada vez más frecuentes los jugadores ‘mercenarios’, que se van a ‘luchar’ en
suelo extranjero (entendiendo el término “luchar” como jugar al fútbol),
solamente a cambio de recibir cuantiosas cantidades de dinero. Para explicar un
poco mejor esto, haré a continuación referencia a los que considero, han sido
los casos más notorios en los últimos años.
Givanildo Vieira de Souza
Sin
duda, el ejemplo más representativo lo constituye el brasileño Givanildo Vieira
de Souza, mejor conocido en el mundo del fútbol como Hulk, que realizó una estupenda temporada 2011-2012 con el FC
Porto, anotando un total de 21 goles en 39 partidos por todas las competencias,
aunque no obstante, sólo consiguió levantar un trofeo y fue el de la Liga de Portugal.
Más
allá de la muy buena cantidad de goles anotados, hay que decir que Hulk asumió
la batuta del equipo portugués tras la salida de Radamel Falcao al Mónaco (de
quien hablaré más adelante), y representó el jugador explosivo, rápido y sobre
todo potente, del equipo dirigido en aquél entonces por Vítor Pereira. No se
debe olvidar que destacó gracias a su cañón en la pierna izquierda, que le
sirvió para deleitar a los espectadores en más de una ocasión.
Ese
buen año en Portugal hizo que diferentes clubes europeos posaran su mirada en
el brasileño, y el día 3 de septiembre de 2012 se confirmó su transferencia al
Zenit de San Petesburgo de la Liga Premier
de Rusia, por un total de 60 millones de euros al club portugués, y un alucinante
sueldo de 5 millones de euros por temporada.
Luego
de haber generado tanta expectativa sobre su salida en el mercado de pases
veraniego, en el que se llegó a hablar incluso de equipos de elite, el
brasileño terminó partiendo con destino a la insustancial liga de Rusia,
gracias al aliciente económico que ofrecieron los directivos del Zenit.
Hulk
es sin duda el más ‘mercenario’ de los futbolistas porque, teniendo el
increíble potencial que deslumbró en sus años en el Porto, y seguramente con
ofertas de equipos más importantes del continente, decidió irse al Zenit en
vista del mejor sueldo que allí le ofrecían.
Radamel Falcao García
La
situación de Falcao es también destacable, puesto que su caso es similar al de
Hulk. El colombiano firmó una campaña para la historia en la temporada
2012-2013 con el Atlético de Madrid, con el que logró el exorbitante registro
de 34 goles en 41 partidos por todas las competencias, y obteniendo además la Copa del Rey, tras haber
vencido al Real Madrid en el Bernabéu, en el que representó el jaque mate a
José Mourinho en el club blanco.
El
‘tigre’ se transformó en el delantero principal del ‘Cholo’ Simeone, gracias a
su astucia en el área y su fortuna de cara al gol, completando grandes
encuentros en la liga española, siendo además uno de los goleadores del torneo,
lo que le generó reconocimiento internacional y alabanzas de los principales
entrenadores del mundo, que por supuesto, contribuyeron en enaltecer su
temporada y su gran nivel de juego.
Luego
de haber sonado como refuerzo para varios de los mejores equipos del continente
de cara a la siguiente temporada, de entre los cuales el que más destacaba era
el Chelsea, el colombiano decidió optar por irse al Principado de Mónaco para
jugar con el equipo de la ciudad en la
Ligue 1 de Francia. La transferencia se tasó en un total de
63 millones de euros, y un contrato de 14 millones de euros por temporada para
el jugador, que sin duda, fue lo que terminó influenciando al jugador al
momento de tomar la decisión de partir al Mónaco.
A
diferencia de la situación de Hulk, si bien el brasileño también tenía un
salario impresionante, en el caso de Falcao las cifras de su contrato eran en
realidad astronómicas, sólo a la altura de Cristiano Ronaldo y de Lionel Messí,
y esto fue un claro punto a favor de la opción de ir a combatir en suelo
monegasco, mientras que en el Chelsea no hubiera ganado jamás esa cantidad,
aunque, hay que mencionarlo, seguramente hubiera brillado mucho más en lo
deportivo, que a fin de cuentas es lo que debió de haberle importado.
Jackson Martínez
Y
finalmente, el último caso que trataré de los jugadores ‘mercenarios’ es el del
colombiano Jackson Martínez, recientemente anunciado como nuevo fichaje del
Guangzhou Evergrande de la Superviga China.
La
situación de Jackson se había tornado complicada en el Atlético de Madrid
durante las últimas semanas, pues había generado mucha ilusión y sobre todo
mucha expectativa en el club madrileño, luego de haber tenido un último par de
temporadas sensacionales en el Porto, marcando un total de 63 goles en 100
partidos entre las campañas 2013-2014 y 2014-2015.
Fueron
precisamente ese par de buenas temporadas el que hizo que los directivos del
Atlético de Madrid se fijaran en él y lo trajeran al Vicente Calderón para
reforzar la delantera del ‘Cholo’ Simeone, pero lamentablemente para Jackson,
no pudo terminar de explotar nunca en el conjunto ‘colchonero’, y sólo
consiguió anotar 3 goles en 22 partidos por todas las competencias.
Ante
esa preocupante y notable baja en su cifra goleadora, y tras una jugosa oferta
de 42 millones de euros del Guangzhou Evergrande, la directiva del Atlético
decidió venderlo al club chino en común acuerdo con el jugador, que claro,
también se vio tentado por un exorbitante salario de 12,5 millones de euros por
temporada (o al menos, esa es la cifra de la que se habla), para optar por irse
a la poco atractiva y mucho menos vistosa liga china.
Si
bien es cierto que el colombiano nunca pudo haber estado del todo a gusto con
su transferencia, o de que lo haya hecho por ‘vergüenza deportiva’ tras su mala
actuación en el Atlético (que es la opción menos probable), es cierto que pudo
haber optado por irse cedido a algún club de la liga italiana o de la misma
liga española, que seguramente ofertas no hubieran faltado, pero decidió irse a
china, en gran parte por el aliciente económico que pusieron los directivos
asiáticos sobre la mesa de negociación.
El
caso de Jackson Martínez y su transferencia al fútbol chino es otro de los
tantos que se generaron en éste último mercado invernal, de entre los cuales
caben destacar los de Freddy Guarín
(del Inter de Milán al Shanghái Shenhua por 12 millones de euros), Ramires (del Chelsea al Jiangsu Suning
por 33 millones de euros) Alex Teixeira
(del Shakhtar Donetsk también al Jiangsu Suning por 50 millones de euros), y Gervinho (de la
AS Roma al Heibei China Fortune por 15 millones
de euros). Es importante destacar que todos estos jugadores pasarán a recibir
un salario mucho más amplio del que recibían en Europa, y ante ello, también
deben ser considerados como mercenarios, pues se van a luchar en territorio
extranjero a cambio de dinero.
De
esta forma queda expuesto el mal que viene atacando al fútbol europeo en los
últimos años, y que lo afectó sobre todo este mercado invernal, y es el de los
jugadores ‘mercenarios’, que, ante las nuevas inversiones de algunas ligas y de
varios equipos en particular, prefieren irse a jugar a destinos exóticos con
tal de recibir impresionantes beneficios económicos, perjudicando así, o si se
quiere, dejando en segundo plano lo deportivo, de forma totalmente contraria a
como les enseñaron cuando eran jóvenes futbolistas en las academias, en las que
sólo importaba que progresaran en el deporte y que hicieran realidad sus sueños
de estar en la élite del fútbol mundial; sueño que se ha visto perjudicado por
esa ambición que tanto ha afectado al hombre durante toda su historia.
Por Anderson Ayala Giusti (@anderson2_0)





