Italia no es para todos, su actualidad no se compara con lo que en algún momento fue. No tienen la misma capacidad de producir interés en las mayorías; las masas buscan disfrutar de un fútbol ofensivo, búsqueda que desemboca en Inglaterra y/o España. Sin embargo, tras recibir constantes calificativos que señalan al Calcio como un fútbol defensivo, durante los últimos años se ha podido palpitar un ascenso futbolístico en la Serie A; artífices de lo anterior han sido una serie importante de equipos, entre ellos el Napoli.
La Juve
puso en la mesa el proyecto de Conte, la emergente Roma no se quedó atrás y se pronunció con Luis Enrique –posteriormente con Zeman y Rudi García-; por último el equipo predilecto del sur, Napoli, puso sobre la mesa un ambicioso
proyecto deportivo con el ex técnico del Chelsea y Liverpool: Rafael Benítez.
Benítez entona perfectamente con el equipo
celeste. Su mentalidad analista y táctica en conjunto con el talento que reunió
el Napoli en 3/4 de cancha crearon a un equipo competitivo que seguramente cuando
termine de cuajar a la perfección tendrá la capacidad de traer muchas miradas al fútbol italiano, en
conjunto a los ya mencionados Roma y Juve.
Después de una temporada que se tradujo en el
título de Copa Italia, el Napoli decidió, en conjunto con su técnico, apostar por dar un paso decisivo esta
temporada. El principió no fue el esperado, posteriormente se elevó el
nivel de juego dando matices tácticos dignos del analítico de Rafael, y aun
cuando eso no ha sido suficiente como para dar el bombazo, igualmente ha
servido para dar una clara idea de juego. Estructura que a continuación se
analiza.
GENERACIÓN Y CALIFICACIÓN DE
LAS LLEGADAS (JUEGO OFENSIVO)
El Napoli trabaja su elaboración ofensiva en
orden a su mayor fortaleza: su potencial en 3/4 de cancha. Mertens, Gabbiadini, Zapata, Insigne, Callejón, Hamsik, de Guzmán, Michu e Higuaín,
todos jugadores que combinan una alta capacidad técnica, con velocidad y
versatilidad suficiente como para quebrar a bloques rivales superiores numericamente. Jugadores muy
escurridizos e inteligentes para aplicar conceptos de toques y movilización
con el propósito de desordenar al adversario.
Por todo lo mencionado, se sabe que existe una altísima
proyección al atacar, más queda por saber la manera a usar para hacer que el
balón llegue a los sectores necesarios. El equipo del sur de Italia no cuenta
con volantes centrales extremadamente técnicos y dúctiles, el único
considerable dentro de ese aspecto es Jorginho y éste es un proyecto a futuro más
que todo; eso sí, con lo que sí cuenta el equipo de Benítez es con volantes
centrales rocosos, y justamente eso de la mano con la versatilidad de los laterales crea
una idea ofensiva que hoy sustenta el juego del tercero en el Calcio.
La idea de Benítez para generar llegadas
consiste en lo siguiente: Línea de 4 amplia que aproveche a los laterales como
máximo entes ofensivos armadores de la jugada. Los volantes centrales arrastran
la atención del bloque de presión rival, permitiendo que la mencionada función
de los carrileros se cumpla de una manera próspera. El contexto ideal es aquel donde la
distracción que puedan generar tanto los centrales como los mediocentros sea lo
suficientemente útil como para propiciar una transición hacia la banda rápida que tome al rival por sorpresa.
Posteriormente los laterales, sin llegar al
fondo de la línea de cal, intentan combinar con el cuarteto ofensivo que se
suele posicionar de espaldas a la defensa contrincante para tener la posibilidad de
arrastrar espacios y marcas.
Cronológicamente
en relación a las fases, el juego se desarrollaría así:
Primera
fase: Centrales movilizan ante el
bloque bajo rival que contempla. Lateral se abre para dar opción a la
transición. Mediocentros se presentan como anclas a la jugada.
Segunda
fase: Bloque rival se sorprende
ante semejante velocidad en la transición. Lateral frena la conducción y tiene
la posibilidad de conectar con los entes ofensivos propios. Dichos individuos (el cuarteto ofensivo) intentan
mayoritariamente jugar con la atención y las espaldas de los centrales contrarios que
marcan posicionalmente.
Ciertamente le ha funcionado al Napoli, lo suficiente como para hacerse con una serie importante de goles
esta temporada, mas no siempre ha sido así. El talón de Aquiles sale de esta
fase, y eso lo han aprovechado varios equipos esta temporada, llámese Milan o Palermo.
La transición ofensiva anteriormente vista es dependiente del pase
largo, y, del espacio para los centrales como para dar dicho pase; por ende cuando el rival se dignaba a presionar y asfixiar la salida de balón del equipo
de Benítez estos se veían en constante dificultad.
Posteriormente a la aplicación de esta estructura de pressing por parte de los rivales el Napoli contaba con una serie de matices importantes: Los centrales se incomodaban, los laterales se
cerraban para intentar ayudar y los mediocentros intentaban recibir el balonazo
que seguramente saldría desde la zona de iniciación como solvencia a la
presión. La cosa empeoraba cuando dichos rivales posicionaban gente fuerte en
el medio que evitase la recepción del Napoli ante esos pelotazos. Los equipos que
usaron esto, en su gran mayoría terminaron llevándose una victoria ante el
equipo de Benítez.
En pocas palabras, el éxito de los rivales ante el equipo de Rafael Benítez se resumuía en: altísima presión +
mediocentros potentes buscando responder al balón aéreo = neutralización de la
salida del cuadro napolitano. Eso sí, apenas el balón entre en contacto con el
cuarteto ofensivo, difícil es que no creen peligro; siempre pueden marcar una
diferencia.
REPLIEGUE Y PRESIÓN (JUEGO
DEFENSIVO)
(A)
Juego sectorial en los costados: A nivel de sectores, la presencia defensiva de los casaca azzurri es bastante
excelsa, muy bien preparada. Se ven pilares a la estructura tales como una clara presión contemplativa que engrana en conjunto a la búsqueda de superioridad numérica y a la
función del extremo que fija la posibilidad del cambio de banda.
Cuando el rival intentaba atacar desde afuera
hacia adentro, el Napoli tomaba la postura de defender en corto y limitar
espacios rivales. Lateral fijaba al extremo rival, y extremo propio se ponía
como lateral de turno en una línea de 4 cerrada en paralelo a otro bloque. Se limitaba espacialmente a los receptores rivales. Se mantiene la doble presencia (MP y DC)
para presionar en caso de una transición al medio; extremo atento al cambio de
perspectiva.
La presión también podía infligir a modo de
selección de zonas en las cuales se quiere que el rival ataque. Además, para
evitar transiciones por el medio de parte de rivales peligrosos el extremo
propio se cierra aún más; responsabilidad de atención en el rival cae en el lateral propio.
(B)
Presión en campo rival: Al
momento de presionar en el campo del contrincante, los celestes buscaban
dividir al rival; presentar un bloque con mucha gente en mitad de cancha que
obligue al rival a tomar medidas como el retraso de diversos entes en búsqueda
de una salida desde el fondo con superioridad numérica, algo que no los termina
beneficiando.
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| Variable: Cuando se da un cambio de banda rival |
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| Variable: Cuando el mediocentro propio presiona la salida rival |
(C)
Repliegue en campo propio: La
idea principal era posicionar a los dos bloques del equipo con poco espacio
entre sí, y con suma atención en las bandas. Dicho posicionamiento hace que el rival,
generalmente por automatismos, se llegue a abrir demasiado, cosa que impide su movilización
por el medio.
El objetivo se resumiría en la cosecha del espacio entre los entes rivales cuanto estos intenten atacar.
Si el rival conseguía metros hacia la arquería,
la postura era la siguiente.
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PARTIDO A PARTIDO
Un estilo de juego inteligente llevado con suma preparación previa, pero que cuenta con falencias tácticas encarriladas de la mano con falta de herramientas que sepan superar las dificultades que algunos equipos les generan en la salida del balón. A futuro se busca solventar eso con proyectos de centrocampistas, véase Jorginho; mas hoy por hoy, no hay suficiente material como para sobrellevar ese peso. Ahí sufre el equipo de Benítez: al no saber como sacar el balón del fondo con ardua presión, eso que posteriormente hace entrar en desesperación que a su vez cede espacios en el fondo.
De igual manera, y aunque no sea la idea, esto llega a poco importar ya que cualquier balón para los atacantes napolitanos es una oportunidad de oro para dejar fluir su alta capacidad generadora. A fin de cuentas, un equipo con mucho potencial a nivel de futbolistas, y con mucha capacidad de preparación hacia sus rivales, ¿y qué se podía esperar si el personaje es Rafael
Benítez? Siempre tan analítico.