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| Villarreal, 2006. |
En una liga con total y absoluto control por parte del Real Madrid y el FC Barcelona, son el resto de los equipos los que optan a dar la 'sorpresa' y hacerles competencia. Un claro ejemplo de ello lo vimos la pasada temporada cuando el Atlético logró quedar 1° en la clasificación y llegar a la final de Champions. Pero más atrás, otros equipos se acercaron a ese escalón apartado del resto en el que se encuentran Barça y Madrid.
Allá por el año 2006, un Villarreal que no conseguía éxitos sacó adelante un proyecto muy ambicioso e ilusionante, con la intención de poder codearse con los más grandes, y lo consiguió. Se alzó al tercer puesto de la clasificación, y a la temporada siguiente, en Champions, hizo historia al llegar a semifinales, donde fueron eliminados por el Arsenal.
De bajones y subidas, de la cima a la caída. El Villarreal no pudo mantenerse a ese alto nivel y cayó a posiciones de mitad alta de la tabla, donde año tras año pelea por puestos europeos. En esta temporada, los objetivos siguen siendo más o menos los mismos que en anteriores: Clasificación para Europa y hacer un buen papel en Uefa. Para ello desde dirección se confía cada vez más en el talento joven. Una apuesta que suena arriesgada pero que, de momento, funciona. Y funciona gracias a los excelentes trabajos que se realizan tanto en los equipos filiales como en dirección a la hora de realizar fichajes.
Aquel conjunto
denominado 'EuroVillarreal' no es comparable a ningún equipo anterior ni posterior, fue una etapa casi inigualable en donde contaban con una plantilla de suma calidad. En el intento del equipo actual por repetir aquella gesta heróica, podemos encontrar similitudes tanto a nivel individual jugador por jugador como a entrenador y estilo de juego se refiere.
Quizás una de las claves más importante del éxito esté en los banquillos. En el caso del 'EuroVillarreal', Manuel Pellegrini cambió drásticamente la situación del submarino amarillo para llevarlo, primero a la tercera posición en Liga y semifinales de Champions, y después a la segunda plaza y cuartos de final en la misma competición. No solo logró obtener buenos resultados, sino también ofreció un fútbol vistoso que deleitara al aficionado. 6 años después de su marcha, Marcelino apuesta por seguir sus pasos e implanta a sus jugadores ese estilo combinativo y alegre que tantos buenos resultados dio en su día, apostando sobre todo por el juego ofensivo.
Esas ideas transmitidas por el entrenador eran encargadas de que se cumplieran en el campo a través de un líder, el eterno capitán del submarino amarillo Marcos Senna, él era la balanza del equipo sobe el terreno de juego, un pulmón indispensable que estuvo 11 años vistiendo la camiseta del Villarreal. El encargado de coger su relevo ha sido el español Bruno, que ha logrado ganarse la plena confianza de Marcelino y ser el eje del equipo. Sus buenas actuaciones le hicieron poder debutar con la selección española absoluta.
El protagonista de aquella dramática semifinal ante el Arsenal fue, nada más y nada menos que el gran Riquelme, uno de los mejores jugadores argentinos de todos los tiempos. Román era la absoluta estrella del equipo y destacaba por encima del resto. Aprovechó su enorme talento para jugar como mediocentro puro o como mediapunta creativo, posición que ahora ocupa Manu Trigueros. El joven jugador aspira a ser figura importante en el fútbol nacional, algo que en el Villarreal ya ha conseguido. Ambos ponen o ponían la magia al servicio de sus compañeros y son muy queridos por la afición del Madrigal.
Tanto en el Villarreal de 2005/2006 como en el actual tiene de gran importancia el juego ofensivo, por lo tanto era necesario una pareja de delanteros matadora y eficaz al nivel que exige la competición europea. Forlán y Jose Mari formaban una de las parejas más letales, uno de sus puntos fuerte era la compenetración entre ambos, pues mientras el uruguayo se movía más por fuera del área, el español buscaba siempre el remate dentro de ella. La nueva generación del submarino amarillo pega con fuerza y ha conseguido reunir a dos de los delanteros más prometedores del mercado en un mismo equipo. Giovani dos Santos y Vietto se ganan día tras día el cariño de la afición a base de goles, y son uno de los grandes factores que hacen que el Villarreal siga siendo temido allá por dónde pasa.
También en la zaga encontramos parecidos: defensas como Musacchio o Jaume Costa transmiten esos valores de lucha y trabajo que tan bien encarnaban Javi Venta y Arruabarrena entre muchos otros. En la portería Asenjo realiza un importante papel dejando a cero su marcador en numerosos partidos como anteriormente ya hacía Viera.