Fútbol en tiempos de terror
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| A la izquierda, Daniel Passarella levantando la copa del mundo; a la derecha, Jorge Videla |
“Una mancha negra en
nuestra historia”. Ese es el consenso al que llega la historiografía argentina
para definir el período de gobierno del Teniente General, Jorge Rafael Videla,
desde 1976 hasta 1981, en el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional,
que no constituyó más que una fuerte dictadura militar, catalogada como la más
sangrienta en la historia de ese país, y una de las más cruentas en la historia
de América Latina.
Innumerables
violaciones contra los derechos humanos, secuestros y apropiaciones de bebes
por parte del Estado, desapariciones y asesinatos de ciudadanos, y crímenes de
lesa humanidad en general, caracterizaron este oscuro período en la historia
argentina, impulsado por el dictador Videla, en conjunto con el Brigadier
General Orlando Agosti, y el Almirante Emilio Massera.
Sin embargo, hay que
recordar que la selección Argentina de fútbol ganó su primera Copa del Mundo
durante esos terribles años, específicamente en 1978, cuando el torneo se
organizó en el propio país, en pleno régimen dictatorial.
En un contexto en que
reinaba el terror en la población argentina, la realización del campeonato más
importante del deporte rey representó un escape a la realidad para los
aficionados, a pesar de verse inmiscuidos en el macabro plan de Videla de
transformar el Mundial en un hecho político, al hacer de la competición una
demostración de que el pueblo argentino era feliz con las libertades que gozaba
y de que apoyaba la dictadura, cosa que no era para nada cierta.
La felicidad
ciertamente rondaba durante la época del Mundial, pero fue por la misma festividad
y la celebración que trae consigo este magno evento, en que participaron
grandes estrellas como Mario Kempes, Zico, Michel Platini, Karl-Heinz
Rummenigge, Paolo Rossi y Teófilo Cubillas. Asimismo, vale la pena mencionar
que el júbilo nacional efectivamente fue creciendo a medida que la
‘albiceleste’ avanzó en el torneo, y cuando los hinchas comenzaron a creer que
podían soñar con levantar el trofeo.
En esta edición, más
allá de los grandes jugadores que participaron, no quedan dudas de que la gran
ausencia fue la de Johan Cruyff, quien decidió no asistir como acto de protesta
ante la masiva violación de derechos humanos que propugnaba la dictadura. Hoy
se recuerda más que nunca este acto de Cruyff ante su reciente y lamentable
fallecimiento, por demostrar que era, además de un extraordinario jugador, un
hombre de principios, al sacrificar la que pudo ser su consagración con la ‘Naranja
Mecánica’, por mantenerse solidario con los argentinos y con la humanidad en
general.
Ahora bien, en cuanto
a la organización del campeonato, hay que decir que se mantuvo el antiguo formato
de dos fases, así como el mismo sistema de puntuación que otorgaba 2 unidades por
victoria, 1 por empate y 0 por derrota. Con un total de 4 puntos Argentina
logró superar la primera fase del torneo, luego de debutar con victoria (2-1)
ante Hungría, para conseguir la jornada siguiente un triunfo (2-1) sobre el
rival directo Francia, y terminar por caer derrotado ante Italia (1-0) en el
último partido del grupo A, todos disputados en el Estadio Monumental de Núñez.
Para la segunda fase,
los locales pasaron a integrar el grupo B, en el que pudieron derrotar (2-0) a
Polonia, para empatar sin goles (0-0) con Brasil en la segunda fecha, y
conseguir una dramática clasificación en el último partido ante Perú, tras
propiciarle una estrepitosa goleada (6-0) con la que avanzaba a la final por el
diferencial de goles con respecto a los brasileños, con quienes igualaban en
cantidad de puntos.
En torno a este
último partido frente a la selección peruana, sin embargo, años después se
levantó toda una polémica en cuanto a su resultado, y por la diferencia horaria
en relación con el otro partido del grupo (Brasil-Polonia).
Bastantes han sido
las versiones de lo que ocurrió ese día. Una de las fuentes que podrían
considerarse fidedignas es el inglés David Yallop, quien en su libro “¿Cómo
robaron la copa?”, relata que “Videla ordenó al capitán Carlos Lacoste, organizador del
Mundial, amañar el resultado con Perú. Para ello, Lacoste se puso en contacto
con tres antiguos oficiales que viajaban con la selección de Perú y les ofreció
un millonario soborno: 50 millones de dólares y 35
mil toneladas de grano” (Tomado de Marca). Otra de las versiones, y
esta ya deviene de los mismos protagonistas de aquél encuentro, es que
efectivamente antes de saltar al terreno, Videla bajó personalmente al
vestuario para ‘conversar’ con los seleccionados peruanos, y de cierta manera añadirles presión, de tal modo que
pudiese facilitar la victoria de sus compatriotas por cualquier medio, y es que
con esta accedían a la final del torneo.
No debe dejarse de
lado, sin embargo, todo el terror ‘extra-cancha’ que sufría la gente a diario,
siendo el caso que mientras se desempeñaban los partidos de la selección
nacional en Buenos Aires y en Rosario, muchos de los cuerpos de los
desaparecidos eran arrojados al Río de la Plata, para aprovechar la
exacerbación que todos tenían por el mundial y el hecho de que la gente lo veía
y lo escuchaba de alguna u otra forma, y así seguir cometiendo los crímenes de
una manera más desapercibida.
Para la final sin
embargo, el júbilo ya desbordaba las pasiones, y tras un intenso partido que se
prolongó hasta tiempo extra, la ‘albiceleste’ logró quedarse con el partido
(3-1) y así se consagró campeona del mundo por primera vez en su historia. La
locura se apoderó entonces de los aficionados presentes en el Monumental de
Núñez, quienes festejaron con una animosidad que tal vez nunca antes habían
proyectado en su vida. Las calles de Buenos Aires y de varias ciudades de las
provincias del interior se llenaron de gente celebrando, aún teniendo en cuenta
todos los males que atravesaba la población a causa de un régimen militar que
se instaló de facto en la cabeza del poder ejecutivo.
| Jorge Videla entregando la Copa del Mundo al capitán de la selección argentina, Daniel Passarella (Fuente: latercera.com) |
Años después saldrían
a la luz todas las controversias que se generaron en torno a ese partido frente
a Perú, y no se puede negar que de cierta manera ha manchado el título de
‘Campeona del Mundo’ que ostenta la selección argentina desde ese año. Esta es
la razón por la que los argentinos hoy le dan mayor significado al título
obtenido en México 86’, más allá del hecho de haber contado con el mitificado
Diego Armando Maradona para ese torneo.
El denominado Proceso
de Reorganización Nacional concluyó a finales de 1983, cuando se reabrieron las
puertas a la democracia, y se cuenta hasta la fecha un aproximado de 30.000
ciudadanos desaparecidos bajo la dictadura de Videla, quien fue el artífice y
el principal líder de todo este proyecto. Por esa enorme cifra de compatriotas
desaparecidos y asesinados es que la historia argentina lo considera como uno
de los presidentes más nefastos que ha tenido la nación, además de ser
calificado negativamente por todos los argentinos, y de ser odiado por tantos
compatriotas que se vieron, directa o indirectamente, inmersos en las
vicisitudes más inimaginables que pueden afectar a un ser humano.
Sin embargo, el
fútbol, una vez más, sirvió como elemento de supervivencia, en un sentido
metafórico, porque representó un elemento de distracción, y si se quiere, de
aislamiento ante esa realidad tan cruenta y tan cruda que atravesaba el pueblo
argentino, y sobre todo, simbolizó un escape frente el terror generado por el
Estado, demostrando que el fútbol puede ser más que un deporte para la
sociedad, y que puede ofrecer momentos de alegría dentro de grandes penurias
históricas.
Anderson Ayala Giusti (@anderson2_0).







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