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Un periodo de traspasos cualquiera, allá por el 2011, un Sevilla en alza necesitaba reforzar el medio campo, posición donde había sufrido diversas bajas y en donde era necesario traer a nuevos jugadores. Monchi, su director deportivo, se puso manos a la obra y consiguió llevar al club hispalense a varios jugadores de esa posición, como Medel o Guarente, pero uno de aquellos recién llegados destacó por encima del resto, ese fue Ivan Rakitic.
El jugador croata, suizo de nacimiento, comenzó su carrera profesional en uno de los mejores equipos de ese país, el FC Basilea. Las raíces futbolísticas, tanto de su hermano como de su padre, le llevaron a centrarse plenamente en un único sueño, ser un jugador de reconocimiento mundial. En su estancia en las filas del Basilea, varios cazatalentos le siguieron la pista, pues antes de adentrarse en el club suizo, ya era pretendido por varios de ellos.
Su indiscutible calidad, acompañada de otros aspectos llamativos le abrieron la puerta a grandes clubes de Europa. Tras varias ofertas sobre la mesa la mesa, escogió marcharse al Schalke 04 y adentrarse en el fútbol alemán. Allí coincidió con futuras promesas como Draxler y se nutrió de la experiencia de jugadores como Metzelder o el eterno capitán madridista, Raúl González Blanco. Consiguió adaptarse a la perfección al estilo que por aquel entonces proponía el conjunto bávaro y logró debutar en Champions League al poco de su llegada. Durante una fase de su estancia en Alemania no logró la continuidad necesaria y sus participaciones en el campo fueron muy irregulares; este problema se subsanó en su última temporada donde encontró un hueco en el once y asumió un papel importante dentro del equipo, pudiendo así amortizar los 5 millones desembolsados en su compra.
Al finalizar esa misma temporada, agentes del Sevilla se pusieron en inmediato contacto, Monchi había encontrado al medio centro que buscaba. Tras varias negociaciones y el interés de otros clubes en su fichaje, el traspaso del medio croata al equipo andaluz se tasó en 1.5 millones de euros y firmó por 4 temporadas y media.
A su llegada, Gregoriano Manzano, el entrenador en aquél año, le dio total confianza y un puesto de titular en el once, donde se situaba como medio centro puro. Un año después, Marcelino tomó el relevo de Manzano en los banquillos y apostó por una nueva demarcación para Rakitic dentro del terreno de juego, atrasándolo hasta el punto de ser utilizado como un jugador defensivo antes que organizador u atacante; en esa temporada no anotó ni un solo tanto en Liga. Más tarde, a la llegada de Míchel al banquillo del Pizjuán, Iván pudo retomar su puesto y, entonces sí, comenzó a forjarse como el capitán del Sevilla F.C. Aunque tan sólo simbólicamente, pues sólo pudo hacerse literal cuando Emery ocupó el cargo de entrenador. En esa temporada, el croata fue líder absoluto de un equipo serio, convincente y eficaz que logró su recompensa: El título de la UEFA Europa League. Tras ese fantástico año no le quedó mas remedio que dar el salto definitivo hacia la gloria, y fichar por uno de los clubes más potentes del mundo, el FC Barcelona.
A día de hoy, en el Barça su participación e importancia en el juego no es la misma que en el Sevilla, pero igualmente cuenta con minutos y está haciendo las cosas francamente bien. La exigencia para Iván es cada vez mayor, pues siempre se esperará de él el mayor nivel posible.
Detrás de esta gran trayectoria, la cuál no se ha terminado de escribir, hay fútbol, mucho fútbol:
FC Basilea: Comienza a demostrar su inmensa calidad con pases cortos o entre líneas y liderando al equipo cuando la situación se complicaba.
Schalke 04: Se adentra tímidamente en el esquema táctico del club alemán y, tras costarle al inicio, se desenvuelve a la perfección sobre el terreno de juego asociándose con sus compañeros y aprovechando cada minuto del que disponía.
Sevilla FC:
2010/11: A pesar de llegar al Sevilla a mitad de temporada y tener que adaptarse a la Liga BBVA, Rakitic comenzó en el Sevilla como pieza principal distribuyendo juego, repartiendo asistencias y descongestionando el centro del campo mientras los compañeros realizaban otras funciones.
2011/12: Debido al cambio de esquema su posición se atraso y debió combinar el juego organizativo con tareas defensivas. Los pases a larga distancia fueron el recurso más utilizado en aquella temporada.
2012/13: Empieza a convertirse en una pieza indispensable dentro del club hispalense, perfeccionándose cada vez más y encontrando su hueco en el campo. Empieza a moverse en una posición más ofensiva, la mediapunta, donde llegaba con asiduidad al área rival. Sus asistencias aumentaron considerablemente gracias a sus últimos pases que dejaban al delantero completamente solo de cara a portería.
2013/14: Este fue el año de total explosión del croata. Emery le dio los galones, una total libertad para el movimiento en el campo y el brazalete de capitán. Si el equipo estaba atascado en la salida de balón, se incrustaba entre los centrales, si se necesitaba abrir el campo se escoraba a la banda para desde allí repartir juego, en su versión más ofensiva se situaba detrás del delantero donde llegaba desde atrás a gran velocidad. En definitiva, era el alma del equipo, el maestro que dirigía toda la orquesta sevillista.
FC Barcelona: Un nuevo estilo de juego y mayor nivel requiere más concentración y eficacia para da los resultados mas positivos. En otros clubes era él el que sacaba el equipo adelante cuando lo necesitaba, y todos sus compañeros le buscaban. En el Barça, rodeado de estrellas galácticas, ayudará a mejorar a sus compañeros, y sus compañeros le ayudarán a mejorar a él.
La ciudad de Sevilla quedará marcada para siempre en el recuerdo de Iván, pues aparte de ser el club dónde se dio a conocer mundialmente, formó allí su familia, su hija pequeña nació en Sevilla, se casó en Sevilla y el cariño que el talento croata le tiene a esta preciosa ciudad es inigualable.





