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martes, 3 de febrero de 2015

#Momento 2: La recepción que acabo con la perfección
Más difícil imposible
En el deporte, como en la vida misma, un momento basta para inmortalizar a una persona, y dejarla grabada para siempre en la memoria colectiva. Una proeza, un acto de heroísmo o una hazaña inigualable son instantes que separan a alguien de ser un simple mortal de un ente eterno.

Los Patriotas del 2007 buscaban exactamente eso. Ser inmortales. Quedar grabados para siempre en la historia del deporte por la inigualable hazaña de la perfección. Intentaban atentar en contra de la misma naturaleza humana y buscar aquello que innatamente el hombre no posee. Ser perfectos.

Son palabras mayores si lo ponemos desde esa perspectiva. Pero nunca se había visto un equipo en la historia de la NFL que les pasara por encima a sus rivales como una apisonadora. La dupla Tom Brady y Randy Moss parecían encarnar aquel mágico duo QB-WR que formaron Joe Montana y Jerry Rice en los 80's. 

Imponente como siempre, Tom Brady
Bill Belichick cual Napoleón, dirigía a sus huestes hacia victorias aplastantes aderezadas con autenticas clases de estrategia. A la defensiva, los linebackers Junior Seau y Teddy Bruschi eran un autentico muro de carne y hueso que demolía cualquier intento rival por avanzar.

Tantos adjetivos no son para menos. Las estadísticas hablan por si solas. Se clasificaron a la postemporada en la semana 11, fueron el primer equipo con marca de 16-0 en temporada regular, Tom Brady rompió el récord de pases de TD en una sola temporada con 50, Randy Moss superó la marca de más TD por recepción con 23. El equipo término la temporada con una diferencia de puntos de +315, entre numerosos récords.

No pasaron apuro alguno en los playoffs para llegar al Superbowl XLII. Llegaban al gran partido con marca de 18-0. Ya habían superado la marca de los Delfines del '72, ya que ellos ganaron el Superbowl VII con marca de 16-0 contando la postemporada. Estaban en camino de ser el más grande equipo de la historia de la NFL.

Temporada perfecta en todos sentidos

El contricante de los Patriots en el Superbowl serian los NY Giants, a quienes habían derrotado en la última semana de la temporada regular para consumar la temporada regular imbatida. Los Gigantes tenían muy pocas expectativas de avanzar a la postemporada ese año. Se colaron vía Wild Card con récord de 10-6. El QB Eli Manning era considerado un mariscal inmaduro aún: Impreciso bajo presión y con una alta tasa de intercepciones. No había comparación entre él y su hermano Peyton.

New York sufrió de más para llegar al Superbowl, viniendo de atrás en sus 3 duelos de postemporada. Mucha gente creía que llegar al Gran Partido era ya suficiente premio para un equipo promedio que se enfrentaba a una maquina perfecta. 

El moderno estadio de la Universidad de Phoenix sería el coliseo donde se llevaría acabo el partido. Un escenario perfecto para presenciar la historia. De aquellos que se convertirían en inmortales.

Contrario a lo que mucha gente esperaba, el partido fue muy cerrado en la primera parte, siendo el desgaste, los golpes y eficacia defensiva los grandes protagonistas hasta ese entonces. Nueva York estaba dando más pelea de lo que se preveía: La defensa capturó a Brady en 5 ocasiones y forzó un Fumble, sin embargo, la ofensiva no respondió igual, consiguiendo solamente 5 primeras oportunidades y un gol de campo.

Brady estaba siendo brutalmente castigado.

Los Patriotas estaban desconcertados. Su potencial ofensivo se había visto completamente mermado por la férrea defensiva Gigante liderada por Michael Strahan, Osi Umenyiora y Justin Tuck. El partido estaba 7-3 en favor de los Patriotas hacía el final del 3er cuarto. Nada estaba definido aún. El juego entraría en su etapa decisiva.

El cuarto período vería ponerse en ventaja a los G-Men por 10 a 7, luego de una rapidísima serie ofensiva que de 7 jugadas y 80 yardas que culminó con un pase de anotación de Eli Manning a David Tyree (No olviden ese nombre). Estaba pasando. Los Pats perfectos iban abajo en el marcador.

El orgullo Patriota revirtió nuevamente el marcador, poniéndolo 14-10 luego de que la combinación Brady-Moss se conectara de nuevo con un pase de anotación, con solo 2 minutos y medio por jugar en el último cuarto. La Perfección estaba a la alcance de sus manos.

Brady-Moss Connection otra vez
Los momentos que marcan toda una vida son tan efímeros que solo el paso del tiempo les da la dimensión adecuada. La adrenalina del instante no te permite que te des cuenta de lo que acaba de pasar, de lo que acabas de realizar. Esos momentos suceden cuando menos te los esperas y de las maneras más inesperadas.

Con 1:15 minutos por jugar, la épica llamó a las puertas de Eli Manning y David Tyree. En tercera y 5 y en su propia yarda 45, Manning llama la jugada. La presión Patriota rompe con la bolsa de protección, por lo que Eli retrocede. Los defensivos se abalanzan en contra de él: Elude a uno con maestría, rompe la tackleada de otro con un hábil movimiento mientras que un tercero lo toma del jersey. Cual Harry Houdini, logra zafarse de este y antes de que un cuarto llegue por enfrente para placarlo lanza el ovoide hacia el cielo.

Mientras el balón vuela en cámara lenta por el firmamento del techado estadio, David Tyree se posiciona para hacer la atrapada, pero pronto, un safety Patriot se le adhiere para impedir la recepción. Con la fuerza de un gigante, Tyree se eleva sobre el defensivo. Atrapa el ovoide, pero el safety se aferra a David de tal manera que tiene que usar su casco para impedir que el cuero se le escurra de las manos. La caída es brutal. Pero la gran jugada estaba consumada. Los Giants estaban vivos y con una gran posición en la 25 de New England.

El tiempo se detuvo cuando Tyree sostuvo el balón en su casco...
Cinco jugadas despúes, Eli Manning completaría la hazaña lanzando un pase de anotación a Plaxico Buress para poner un definitivo 17-14 favor en favor de Nueva York. Eran Campeones del Superbowl XLII.

La hazaña de los Gigantes estaba consumada. Habían reducido a simples mortales a aquel equipo que durante toda la temporada había sido perfecto, sin ningún error; mientras que ellos pasaban a la inmortalidad como campeones del Superbowl XLII, ganándole al equipo que aspiraba ser el mejor de toda la historia. Los Patriots quedaron con un récord de 18 y una dolorosa y Gigante derrota.

Aquella atrapada de David Tyree quedará en los anales de la historia como la jugada que regreso a la tierra a los semidioses. Como La Recepción que acabó con la Perfección.


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