Momento #1: La inmaculada intercepción
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| El momento en que todo acabó
Ha pasado exactamente una semana de que el Superbowl XLVIX se disputo. Ha vuelto la calma a la Unión Americana luego de ese día lleno de adrenalina y emociones desbordadas, que seguramente dio muchas cosas que hablar durante estos últimos siete días.
El Superbowl es una muestra palpable de la grandilocuencia estadounidense, y de ese "complejo" de superioridad que ha hecho a los americanos la potencia del mundo económicamente y tambien deportivamente hablando. Con el solo hecho de ver que los campeones de las ligas deportivas estadounidenses se autodenominan como "Campeones del Mundo", nos damos cuenta de lo "grave" de ese complejo. Confeti volando por todos lados, fuegos artificiales, patriotismo en cada rincón, precios estratosfericos, un show de medio tiempo espectacular, 120 millones de televidentes en el mundo, pero sobre todo, un partido dramático y épico que pasará a la historia como uno de los mejores, o sino, el mejor Superbowl de todos. Particularmente este partido vería consagrarse al equipo ganador fuera cual fuera en los libros de historia por varias razones. Belichik y Brady buscaban su 4to campeonato, intentando emular a inmortales QB como Terry Bradshaw y Joe Montana en el caso de Brady, y Belichick a Chuck Noll como los coaches mas ganadores. Mientras que los campeones del anterior SB, Seattle trataba de implantar su dinastía, intentando ser el primer equipo en ganar campeonatos consecutivos desde que los mismos Pats ganaran las ediciones XXXVIII y XXXIX. Se encontraban una dinastía en construcción contra una que buscaba acrecentar su leyenda. El encuentro se disputaría en el University of Phoenix Stadium, el mismo estadio donde le arrebataron dolorosamente la perfección a New England en el 2008. (Ver: Momento #2: La recepción que acabó con la perfección) Seguramente el recuerdo de aquella noche rondó por las mentes de Brady y Belichik. El destino suele ser muy caprichoso. El encuentro fue duro y rispido al principio, tanto que el primer cuarto acabo sin anotaciones. Ningún equipo podía establecer el ataque. Marshawn Lynch y Russel Wilson estaban siendo bien contenidos por la defensa Pat, mientras que Brady se encontraba bajo una presión intensa; pero en el 2do cuarto las cosas cambiaron, quedando 14 iguales ambos equipos al medio tiempo. La segunda mitad vio adelantarse a los Sewahawks por 10 puntos. Durante el ultimo cuarto, la emoción fue a tope. Cualquier expresión que intente describir los últimos 15 minutos del Superbowl XLVIX probablemente se quedaría corto. Tom Brady y compañia se encargaron de darle la vuelta al marcador ante una inoperante defensiva de Seattle. Julian Edelman y Danny Amendola atraparon pases de recepción poniendo las cosas 28-24 favor Nueva Inglaterra. Quedaría en las manos de la ofensiva de los Seahawks ganar el partido. Russell Wilson, Marshawn Lynch y la ofensiva de Seattle estaban listos para escribir la historia. El destino puede llegar a ser muy cruel. En el mismo estadio, en las mismas circunstancias, a punto de ganar sucede algo imposible, inverosímil. James Kearse realiza la atrapada mas afortunada de la historia de la NFL en la yarda 5 de los Patriotas. No otra vez. La cara de Brady lo decía todo. Repentinamente se le vino a la mente la atrapada de David Tyree. El triunfo se le escurría de las manos. No otra vez. En la siguiente jugada Marshawn Beast Mode Lynch avanza 4 yardas para poner en la antesala del triunfo a Seattle. Solo una yarda mas. Solo una era suficiente para volver a enterrar las aspiraciones de los Patriotas. Una yarda y eran campeones. Solo una. El destino puede ser muy cruel. Pero a veces, el destino es tan sádico que le encanta estrujarte las emociones y quitarte las ilusiones para que el momento culminante sea una explosión casi orgasmica de felicidad. A veces, el destino te pone ahí. Para que tu, humano insignificante pases a la inmortalidad como un héroe. Con UNA yarda por avanzar y menos de UN minuto para que el partido acabe, sucede algo impensado. El coach de Seattle Pete Carroll no manda a que la Bestia Lynch atraviese la trinchera Patriota, como era lògico, sino que manda una jugada de pase. El pase de Russell Wilson va directo a las manos de Malcolm Butler. Y no, no es un receptor de Seattle, sino un esquinero novato de los Patriots. Un novato que ni siquiera había sido seleccionado en el Draft de ese año, y que ni siquiera era titular, y que ni siquiera iba a jugar el partido, hace la atrapada de su vida. En la ultima yarda. El estadio es una locura. Un manicomnio. Brady salta de la alegria. Richard Sherman se quiere morir. Pete Carroll no sabe que paso. Bill Belichik respira. Con menos de 30 segundos por jugar, el titulo estaba en las manos de Malcolm Butler, quien no se la cree aun. No sabe que es campeón. No sabe que es inmortal. El final de este Superbowl fue una gran montaña rusa de emociones como ninguna otra ha habido en la historia. Ningun final mas digno que ese. Ningún final mas apropiado para acrecentar la leyenda Patriota. Ningun final mejor, que se ha ganado el 1er puesto en este ranking de los mejores momentos del Superbowl. Ningun final mejor. |












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