John Doe

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from United States, California.

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Recent Works

Análisis | Eliminatorias: Asia

Dani “Deuder” González (@DaniDeuder)

Acceder a un Mundial son palabras mayores. El camino es largo y lleno de dificultades. No en vano, es una cita a la que nadie quiere faltar. Y el camino, en Asia, es extremadamente largo y complejo. De hecho, para clasificar, las selecciones AFC tienen que disputar un mínimo de 18 partidos. Aunque pueden ser más. Por ejemplo, Australia ha tenido que jugar nada menos que 22 encuentros.

Una primera fase de nivel menor
Tres fases tiene la ruta mundialista en Asia. Si bien se podría considerar que tiene dos reales y una previa. De hecho, las grandes del continente comienzan su andadura en la segunda ronda. Doce selecciones, en marzo de 2015, tuvieron que jugar esta primera fase. Seis accederían a la segunda fase. Una ronda eliminatoria dejaba a seis ya en el camino.

Doce encuentros entre las doce peores clasificadas del ranking FIFA del momento. Doce partidos de nivel bajo en los que apenas hubo nada destacable. Para empezar, Timor Leste, Camboya, Bhutan, Taiwan, India y Yemen superaron esta fase. Brunei fue la única eliminada que rozó el milagro. Sin embargo, acabaría acompañando a Sri Lanka, Mongolia, Macao, Nepal y Pakistán en la eliminación. Para ellas, la AFC reservó un torneo especial. Una AFC Solidarity Cup que Nepal acabaría ganando al derrotar a Macao por 1-0 en la final.
Nepal quedó eliminada en la Primera Ronda frente a la India.
Segunda ronda con mucho en juego
Como ya hemos explicado, el camino asiático es largo y tortuoso. Por este motivo, la AFC decidió aglutinar en un mismo formato la clasificación mundialista y la de la Copa Asiática de Emiratos en 2019. Esta segunda fase constaba de 8 grupos de 5 equipos. 40 participantes de los que saldrían los 12 que accederían a la definitiva tercera ronda. Esos 12 también conseguían billete para la Copa Asiática. Otros 24, del 13 al 36, accederían a otra ronda para clasificar al torneo continental.

En esta segunda fase apenas hubo sorpresas destacables. Los grandes del continente pasaron con pocas dificultades. Aunque casi todos ellos tuvieron sonoros tropiezos. El 0-0 entre Japón y Singapur en la primera jornada. Las dificultades que planteó el creciente fútbol de Palestina a Arabia Saudí y Emiratos. El doble empate de China contra Hong Kong con toda la intrahistoria política que conllevaba. El buen nivel mostrado por Tailandia. Y hasta la exclusión definitiva de Kuwait por las injerencias del Gobierno del país en la federación nacional.

Arabia Saudí, Australia, Catar, Irán, Japón, Tailandia, Corea del Sur y Uzbekistán accedieron como campeones de sus respectivos grupos. Irak, Siria, China y Emiratos como segundos, dejando fuera a Líbano, Jordania, Corea del Norte y Omán, los otros segundos clasificados. Eran finales de marzo de 2016 y ya teníamos a los doce aspirantes mundialistas.
China superó con creces la Segunda Ronda de las Eliminatorias.
Tercera fase: problemas en los grandes y el sueño de los modestos
La tercera y última fase nos dejaba un total de doce selecciones. Cuatro plazas directas y dos que disputarían la repesca. Esta fase estuvo marcada por la caída de varios seleccionadores. Uli Stielike en Corea del Sur, Gao Hongbo en China y Mahdi Ali en Emiratos fueron algunos de ellos.

Fue una fase compleja. Los favoritos sufrieron más de la cuenta, incluso alguno vio peligrar su futuro mundialista. En cambio, Irán mostró, una vez más, que está un paso por delante de sus rivales continentales. La solidez y madurez que muestra el Team Melli les hace merecedores del Mundial. Carlos Queiroz ha logrado imponer su sello en el complicado fútbol persa. Y su segundo Mundial con Irán será el resultado.

No sin dificultades Corea del Sur y Japón lograron su billete. Ambos conjuntos están lejos de su mejor versión. Sin embargo, volverán al escenario de un Mundial. Japón ha mejorado su versión en los últimos meses. Por su parte los taeguk Warriors afrontan con optimismo el futuro cercano. La salida del preparador alemán y sus últimos resultados invitan al optimismo. Optimismo moderado, si, pero optimismo, al fin y al cabo.
Japón y Arabia Saudita dominaron el Grupo B y se clasificaron al mundial de Rusia.
Mención aparte merece Arabia Saudí. Obtuvo su billete de forma brillante en un grupo durísimo en el que Australia y Emiratos quedaron por detrás. Pero el nivel de autodestrucción del fútbol saudí no cesa. Para la Copa Asiática de 2015 tuvieron que firmar un entrenador temporal. Cosmin Olaroiu compatibilizó su proyecto en Al Ahli Dubai con la selección saudí. Ahora, tres años después, el destino parece similar. Con Bert van Marwijk no renovado se contrató a Edgardo Bauzá. El argentino no ha cuajado un buen comienzo y no está asegurada su presencia en el Mundial al frente del combinado saudí. De nuevo los saudíes navegan en un mar de dudas antes de una cita importante.

Australia y Siria tuvieron que medirse en un playoff intenso. La obligación socceroo contra la ilusión siria. La presencia de Omar Al Somah, Firas Al Khatib y Omar Khribin no fue suficiente. Sin embargo, Australia sudó y tivo que dar lo mejor de su versión actual para superar a Siria.

Su victoria le llevó a un playoff intercontinental que le ha dado el pase a un nuevo Mundial. El global de 3-1 sobre Honduras ha sido una tabla de salvación para un Ange Postecoglu cuestionado. Su obcecación con un estilo innegociable casi cuesta el Mundial a una selección que debe ser referente de su confederación.

Cinco selecciones tendrá Asia en el Mundial. El fútbol asiático sigue creciendo. Ahora solo falta mejorar los números de la cita de Brasil. Mimbres hay para ello.
Australia venció en el repechaje mundial a Honduras y se clasificó al mundial.

Nicolás Milesi, un charrúa en Arabia

Nicolás Milesi, jugador del Al Hilal concedió una entrevista a Juan Pablo Gatti. El uruguayo ha sido parte de la exitosa campaña que ha llevado al conjunto saudí a la final de la Champions League de Asia. Lo compartimos.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos con el fútbol? ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente?
Mirá, yo salí de Uruguay, de un equipo de Segunda División y bueno, obviamente los recuerdos son los mejores, porque al salir de abajo y pelearla desde chiquito hace que eso me enorgullezca por todo lo que he logrado y porque hoy gracias a Dios se me están dado los resultados y creo que es ahí cuando uno valora más todo.

Yo salí del Club Atlético Torque, de ahí tuve la posibilidad de ir al Toluca (a la sub 20), con 17 años y ahí decidí volver a Uruguay por extrañaba mucho a la familia y veía que el club no estaba apostando por los juveniles así que pensé que estaba perdiendo el tiempo ahí. Cuando volví al Torque perdí una final de ascenso y ahí tuve la posibilidad de ir al fútbol brasilero, al Atlético Paranaense. Ahí estuve un año y después volví a Uruguay, a Danubio. Las cosas del fútbol son medio locas, lo que me pasó ahí fue grandioso, porque en ese momento estaba en un club relativamente importante en Uruguay y por problemas con mi representante y los dirigentes surgió la posibilidad de salir de apuro del club (mal) y tuve que salir a buscar algo rápido para poder tener minutos y continuidad que es lo que todo jugador busca.

Fui a préstamo a un equipo muy chico llamado Plaza Colonia, que recién había ascendido a Primera División y el objetivo era permanecer en la categoría. Y desde ahí las cosas se me vienen dando muy bien en el fútbol: salimos campeón con ese equipo en el que estábamos peleando el descenso, ganándole el último partido a Peñarol en su estadio. Fuimos los primeros campeones en el estadio de Peñarol cuando lo inauguraban y con un equipo tan chico que nunca había conseguido un título. Y gracias a ese campeonato (que marcó mucho mi carrera) surgió la posibilidad de ir al fútbol árabe. Gustavo Matosas me seguía en esa temporada cuando estaba en el Plaza Colonia y se interesó mucho, entonces no dudó en llamarme cuando él llegó a Arabia y gracias a él hace un año y medio que acá estoy.

La verdad que desde que llegué he ganado cosas muy importantes (en el Al Hilal), tanto en lo futbolístico como en lo económico. Soy un jugador con mucha hambre y quiero seguir creciendo.

Justo me nombraste a uno de tus técnicos y yo te iba a mencionar a otro, Eduardo Espinel, que fue el que te dio continuidad en el Plaza Colonia.
Sabemos que Uruguay es un fútbol muy carente en lo económico entonces uno se siente bastante presionado y más cuando tengo una familia que mantener. Yo tengo una hija y obviamente la desesperación de uno era poder progresar en esto teniendo tanta hambre y haciendo lo que a uno tanto le gusta hacer y por suerte gracias a Dios me fui mal de Danubio - porque tal vez si yo no me hubiera ido no estaría donde estoy- y es ahí donde uno valora las cosas y a veces dice “por algo pasan las cosas”. Porque fui a Plaza en busca de minutos y tratando de permanecer con el equipo en Primera División. Nunca pensé que iba a darse todo lo que se logró, entonces siempre voy a estar agradecido a la institución, al entrenador. Lo que yo viví en ese club no sé si lo voy a volver a vivir. Capaz puedo salir campeón de la Champions (de Asia), pero el título que yo viví ahí va a ser una de las cosas más lindas que me ha tocado vivir por todas las carencias que tenía el club, de donde venían mis compañeros, de donde venía el entrenador (que hacía sus primeras armas, era carpintero). La mayoría de los chiquilines que jugaban en la Primera tenían que trabajar porque no le daba el sueldo para poder mantener a su familia, entonces todo tiene un sabor muy lindo y por eso yo creo que lo valoro mucho y la verdad que lo que yo me llevé de Plaza Colonia es muy lindo por todo lo que te estoy contando. Lograr un título contra Peñarol, un equipo grande que tiene todo, con Forlán y las supuestas estrellas del fútbol uruguayo fue algo muy lindo la verdad.

Ahora, vos que pudiste ir al fútbol mexicano, al brasileño, al de Arabia… ¿Cómo es el fútbol uruguayo en sí? Vos me hablabas de las carencias económicas, pero ¿qué otras diferencias podés ver?
Las diferencias son todas. El fútbol uruguayo parece que es amateur, parece que los partidos que vas a jugar ahí son amistosos. Es una pena que yo tenga que hablar así de Uruguay, pero obviamente que lo que te estoy diciendo yo te lo va a decir todo el mundo. Pasa que Uruguay es un país muy chiquito, tiene solo 3 millones de habitantes, entonces no le da para explotar lo que son las infraestructuras del fútbol. Si bien debe ser el país que más vende jugadores al exterior con proporción a su población y eso habla muy bien del fútbol uruguayo. Si bien las infraestructuras son malas y los clubes no tienen dinero y faltan muchas cosas que tendría que tener lo básico para un equipo profesional es lo que tienen: las canchas vacías, las infraestructuras en los estadios son muy malas, a veces los campos de juego son muy malos. Entonces por eso yo creo que el futbolista uruguayo cuando sale triunfa, porque al tener muchas carencias y al no poder hacer lo que a uno le gusta y lo que a uno le da de comer como tiene que ser es cuando uno aprovecha todas las comodidades que tiene, todos los lujos. En Uruguay vivís el día a día y tenés para pagar tus cosas y nada más. Por eso sabe que para darle de comer a la familia tiene que salir y romperla afuera.

Lo que si tiene el fútbol uruguayo es que uno aprende a valorarlo todo y tiene mucha calidad en sus jugadores. Si querés ganar dinero si vas a tener que salir. Pero lo que te sirve es estar ahí, sumar minutos, experiencia y la oportunidad que tenga no la dudes, tener que irte a jugar afuera.

Te voy a dar un recuerdo lindo: ¿Qué sentiste cuando hiciste el primer gol de esa podría llamarse final ante Peñarol?
Iban dos minutos y fue una emoción tremenda. Recién se estaba acomodando el partido y me tocó convertir gracias a Dios y pudimos conseguir ese campeonato para Plaza que fue increíble. Lo que conseguimos ese día nosotros recién capaz ahora nos estamos dando cuenta como se dio todo porque fue una fecha antes, en el Campeón del Siglo, Peñarol nunca había salido campeón ahí. Por más que después hayamos perdido la final con Peñarol del Uruguayo (en el alargue) y no pudimos quedarnos con el objetivo que teníamos. Pero el objetivo principal era salvarnos del descenso, después íbamos paso a paso y cuando logramos el Clausura y para mí fue como salir campeón del mundo.

De ahí pasaste al Al Hilal, que es el club más grande de Arabia (fue nombrado incluso Equipo Asiático del Siglo XX). ¿Cómo fue la llegada hasta ahí, como te recibieron?
Cuando Gustavo (Matosas) se contactó conmigo me puse a investigar porque mucho no conocía del lugar y me metí hasta en las redes sociales, y cuando vi la infraestructura del club, los hinchas, todos los títulos que había ganado me puso muy contento porque sabía que venía a un equipo grande, esa posibilidad que había que aprovecharla. Pero cuando yo llegué se me hizo todo muy cuesta arriba, porque me trajo Matosas y al mes se tuvo que ir porque tuvo problemas con los dirigentes y dejó el club. Todos sabían que me había traído él, y acá no se casan con los jugadores y no le dan de comer a los entrenadores que se van ni mucho menos. Si te tienen que echar por más que no hayas jugado un minuto te echan, no importa. No pasa por el tema de dinero. No es como en otros lugares donde si te compraron hacen lo imposible para venderte: no, acá te mandan a préstamo o hacen lo que sea para sacarte del club.

Vino un técnico interino por unos tres o cuatro partidos y era obvio que no me iban a tener en cuenta porque me trajo un entrenador que se había peleado con los dirigentes. No fui convocado en esos partidos y ahí, gracias a Dios, llegó Ramón Díaz. Y desde que llegó él hasta el día de hoy no salí nunca de la titularidad y ya debo llevar con el Al Hilal fácil más de 50 partidos como titular. A los dos partidos que volví como titular recuperamos la punta y nunca más la largamos y desde que juego solo perdí un partido y hemos ganado la liga de Arabia, la Copa del Rey y ahora estamos por jugar final de Champions.

Te preguntaba como veías al fútbol uruguayo y ahora vamos a saltar a otro continente. ¿Qué es lo distinto de la liga saudí en particular y de lo que fuiste recorriendo en Asia en general? ¿qué diferencia ves con el fútbol sudamericano?
A mí lo que me llama mucho la atención es el fanatismo que se tiene acá. Si bien este es un equipo grande (en las redes sociales tienen 8 millones de seguidores), adonde vos vayas, a un shopping, a lo que sea, tenés gente que te está pidiendo fotos, autógrafos y eso en Sudamérica no es muy común, a no ser en un River-Boca capaz o quizás también en otro equipo grande pero no es muy común eso, tenés que ser una estrella europea para que te pase. Y vos quizás me decís “este me está mintiendo” (risas), pero acá vos vas en el auto, parás en un semáforo y la gente se baja a sacarse una foto conmigo como si fuera una estrella mundial clase A entendés, y no nos conoce nadie a nosotros, es la realidad.

El tema económico que manejan acá es muy interesante, muy bueno, pagan mucho más que en Europa. Lo que te pagan acá tendrías que jugar en un equipo grande de allá para ganar lo mismo, es increíble, el poderío que tienen estos tipos.

También lo que me llamó mucho la atención es que al estar en un equipo grande en todos los partidos llevan más de 15 o 20 mil personas, pero ahora en un clásico o por la Champions andan en los 50 mil para arriba. No seguía el fútbol de este lado. Y la calidad técnica de los jugadores árabes también me sorprende, porque uno tal vez subestima viste, “ellos nunca jugaron a nada, nunca esto, nunca lo otro” y la verdad es que tienen una técnica increíble.
Hablando de esto, sobre todo porque se viene el Mundial de Qatar y hay controversias por el tema del calor, del horario de los entrenamientos y de los partidos. ¿Cómo es el modo de entrenamiento de ustedes? ¿Entrenan más a la tarde, mucho más temprano? ¿Qué ejercicios realizan?
Mira, el calor acá es increíble, de 45° a 48°C en el verano, que es insoportable, 52°C llega a hacer a veces, entonces es muy caluroso, ahora gracias a Dios se está yendo el calor, cuesta mucho jugar así. Y nosotros entrenamos entre las 6 de la tarde para 7 y mismo a la noche se siente el calor insoportable. Pero entrenar o jugar de día es imposible acá. Eso es estando en verano. En invierno refresca mucho y hace frío, porque el desierto es frío.

¿Qué te representa ser dirigido por Ramón Díaz, que es una gloria del fútbol argentino y sudamericano?
Es un orgullo. Lo que me dio Espinel antes y lo que me da Ramón Díaz siempre les voy a estar agradecido, nunca en mi vida me imaginé que iba a ser un jugador dirigido por él. El día a día lo valoro mucho, aprendo mucho de Ramón y de Emiliano (Díaz, su hijo y asistente), la verdad es que son personas excelentes, tanto dentro como fuera de la cancha y siempre trato de prestar atención a todo lo que me dicen, a todo lo que me corrigen.

Gracias a Dios tengo una muy buena relación fuera de cancha también. Al estar lejos de nuestros países y no estar cerca de nuestra gente, al hablar el mismo idioma todos nos hizo estar bastante cerca. Vivimos a una cuadra de distancia y en un complejo privado y todos los extranjeros - sudamericanos- nos juntamos una vez por semana o para un cumpleaños y hacemos una comida. Tratamos de ir todos y estar muy unidos y eso hace que la relación sea muy buena.

 Te iba a preguntar por eso. Al estar en un país en el que el idioma no es el mismo (y no sé si todos hablarán inglés) justamente tenés que vincularte mejor con los que hablan tu idioma. ¿Cómo es ese trato con los jugadores sudamericanos?
Lo primero es que a mí me costó mucho cuando llegué porque no hablaba nada en inglés y en este año y medio he aprendido bastante. Y obviamente el vínculo con los sudamericanos es más que con un jugador árabe. Si bien cuando uno llega a un equipo le cuesta comunicarse, y más sabiendo el idioma, al principio te cuesta adaptarte y entrar en confianza con los jugadores. Después de un año y medio y de muchas cosas obtenidas con la institución uno se va soltando obviamente. Hoy ya soy un árabe más, ¡hasta hablo en árabe y todo, ojo! (risas). Pero por supuesto que con los sudamericanos estamos todo el día juntos, venimos en auto juntos, nos juntamos muy seguido en nuestras casas y hasta en los entrenamientos estamos siempre juntos. Ayuda a no sentirse solo y que sea todo mucho más llevadero.

El compañero que más te elogió fue el brasileño Carlos Eduardo, que dijo que vos le agregaste estabilidad al mediocampo y que además se complementan muy bien entre los dos. ¿Cómo es esa relación adentro del campo?
Carlos es un jugador muy bueno técnicamente, muy desequilibrante y gracias a Dios desde que llegué nos entendemos muy bien. Cuando recupero la pelota lo primero que trato de hacer es dársela limpia a él. Aparte hemos conseguido cosas juntos. Somos cuatro sudamericanos y con él es con quien más tiempo llevamos acá, así que entonces creo que ya nos conocemos bastante bien y eso hace que en la cancha sea más fácil, porque ya te conoces de memoria. Es un jugador que te gana un partido solo en cualquier momento. Como todo brasileño es muy desequilibrante en el mano a mano y nosotros lo aprovechamos al máximo.

El delantero del cual se puede decir que “le robó” el puesto a Britos y a Rivas es el sirio Omar Kharbin, que estuvo muy cerca de llevar a su selección a Rusia. ¿Qué se siente jugar con él?
Él ya estaba hace más tiempo que ellos, llegó en diciembre del año pasado y obviamente que les es difícil el haber llegado tanto a Matías como a Rivas el haber llegado a un equipo que lo ganó todo y que hace un año que no pierde, es muy difícil así meterse entre los once titulares. La verdad es que Omar es un jugador muy bueno, se ve que Siria saca muy buenos jugadores porque son varios los sirios con los que me he enfrentado y a pesar de todos los problemas que tiene su país tiene muy buenos futbolistas. Como te digo, no es que Omar les ganó el puesto a ellos, sino que se lo ganó antes de que ellos llegaran y es difícil entrar en un once campeón. Y no es que el equipo salió campeón, se relajó y bajó los brazos. El rendimiento es cada vez mejor y eso les complica las chances a los nuevos. El mismo once que juega hoy es el que ganó la liga y la Copa del Rey.

Tengo declaraciones tuyas en las que hablabas de que como te había sorprendido el nivel y la intensidad de la competición (de la Champions). ¿Qué fue lo que más te sorprendió de este torneo y como fuiste viviendo cada fase en particular?
Estamos invictos en la Champions de Asia, venimos muy bien y el nivel es muy bueno. Hemos jugado con equipos de Irán (que tienen mucha dinámica, son muy agresivos), hemos jugado con el equipo más grande de Qatar. Son equipos grandes y poderosos económicamente, entonces traen muchos extranjeros. Hay países como Qatar que no tienen límite de extranjero, y así ves jugadores uruguayos, argentinos, brasileros, europeos. Hemos jugado ante un equipo de Abu Dabi que es donde está el chileno Valdivia. Obviamente que al no seguirlo y no saber uno piensa que es malo pero el nivel técnico es muy bueno, es rápido, dinámico. Entonces quedé muy asombrado de la competición y sabiendo que el equipo nuestro está muy bien yestá a dos finales de lograr el objetivo que tenemos y después seguir soñando con lo que se viene que es el Mundial de Clubes.

¿Te imaginas jugando contra el Real Madrid?
¡Lo parto al medio a Ronaldo! (risas)

Sería una locura pasar de Torque y de Plaza Colonia a jugar contra el Real Madrid.
Las cosas que te da el fútbol viste. Te da esas cosas, hoy estas acá y mañana estas allá y por eso hay que aprovecharlo y disfrutarlo. Obviamente que esto es por plata y además uno hace lo que le gusta, pero cuando te toca vivir estas cosas es cuando uno las tiene que aprovechar.

Te hago las últimas preguntas. Preguntarte por el Urawa, que es un conjunto japonés y Japón a nivel clubes viene mostrando creo que un enorme poderío. Si bien le falta mayor constancia en Champions (en ganarla más que nada), lo vienen demostrando en la Suruga Bank, donde le ganaron muchas veces a los sudamericanos. ¿Los pudiste ver? ¿Tenés algún concepto?
Si te digo que no he visto nada capaz que no me crees, pero no soy muy detallista en esas cosas. Yo agarro, me pongo el short, las medias, la camiseta y salgo a jugar sea con quien sea. Me podrán pintar la cara, pero no soy mucho de estudiar al rival, no soy de analizar nada. De eso se encargarán el entrenador y los asistentes. Cuando nos enfoquemos en la final ahí si vamos a tener una mayor idea del rival, pero yo no presto mucha atención a eso porque yo confío en lo que tengo (me refiero al grupo que tenemos, no a lo individual sino a lo grupal). Como se las armas que tenemos no miro mucho a los demás, si bien me han dicho que es un equipo muy compacto, sabemos que para nosotros es mejor que se hayan clasificado ellos, porque no tienen individualidades tan buenas como la que tenía el equipo chino, que tenía a Hulk y a Oscar. Sé que es un equipo muy bueno y que por eso llegaron a la final, pero no tienen grandes individualidades, eso es lo que te puedo decir del conjunto japonés.

Viendo alguno de tus partidos, en particular los del fútbol uruguayo, me llamó mucho la atención un gesto técnico que realizas, y es que soles meter muchos pases de taco. ¿Es algo instintivo o es algo que lo fuiste practicando?
En Uruguay siempre jugué de “doble cinco”, siempre me soltaba un poquito más y nunca tuve tanta marca ni tanto juego aeróbico podría decirte. Ahora soy un jugador mucho más completo (antes jugaba más con la pelota) y eso hace que un jugador este con confianza y la trate bien a la pelota. Uno tiene que aprender, porque si marcas, vas a un área y corres a la otra, obviamente que te vas a cansar. Yo busco tratar bien a la pelota, ser buen asistidor -o buen conductor vamos a decir-. Hoy me enfoco mucho en la dinámica, tratar de jugar de área a área, tener la pelota y tratar de jugar entre líneas para los delanteros o los media punta que tenemos, porque atacamos con mucha gente. Mi función es vigilar eso. Juego de volante por la derecha, con tres en el medio o sino de doble cinco. En Uruguay jugaba más al estilo de un enganche o de doble cinco, pero más suelto y no tenía mucha marca. A mi juego le agregué eso y trato de recuperar rápido para que del ataque se encarguen los de arriba, que tenemos jugadores muy buenos.

Te hago la última pregunta. Sos joven, tenés 24 años. ¿Te imaginas en el futuro qué harías, una vez que se te termine la carrera? ¿Seguirías en el fútbol o harías otra cosa?
Obviamente que uno nunca quiere dejar de trabajar (porque esto es un trabajo) y siempre es lindo estar ocupado y haciendo algo que a uno le guste. Hoy en día mi intención es recaudar mucho dinero, que uno juega para eso, para poder darle lo mejor a la familia. Gracias a Dios he invertido bastante (que es lo único que te puedo decir). El día de mañana no te sabría decir en que podría trabajar, pero desde ya mi idea no es estar todo el día en mi casa tomando mate, mi idea es el día de mañana dejar el fútbol y seguir progresando en la vida y trabajando en algo que me guste para seguir saliendo adelante. Soy un luchador.


Once nombres que valen un ascenso

Juan Manuel Maldonado León (@futbolyprogreso)

E.C. São Bento, Fortaleza E.C., Sampaio Corrêa F.C. y C.S.A. han ascendido en este 2017 desde la Serie C a la Serie B. Una difícil y dura temporada que ha culminado con estos cuatro equipos, con el consiguiente éxtasis de sus torcedores y con una más que ilusionante temporada venidera donde buscarán, al menos, mantenerse en la categoría. Desde Fútbol y Progreso nos hemos propuesto hacer, desde un prisma subjetivo, un once que encuadre a jugadores de éstos cuatro clubes.

Marcelo Boeck (Fortaleza E.C.)
Año 1984. Dilatada carrera profesional, ocupando la plantilla del Sporting Clube de Portugal durante cuatro años, haciendo un total de ocho temporadas en el país luso, con su paso también por el C.S. Marítimo. La experiencia es un grado que le suma a sus buenas cualidades como guardameta, donde destaca su sobriedad en las acciones. Fortaleza E.C. apostó fuerte por él y le ha sabido corresponder con creces. Una pieza fundamental para el ascenso a la Serie B.

Felipe (Fortaleza E.C.)
Año 1994. Lateral derecho muy llamativo y quien, pensamos, debió pisar antes la Serie B brasileña. Lo hará el próximo año y si sigue en ésta evolución, quizás lo veamos pronto en la máxima categoría de su país. En defensa es correoso y pegajoso en la marca y en la parcela ofensiva muestra unas muy buenas maneras. Tiene potencia en carrera, llega bien a línea de fondo pero también se gusta por las combinaciones por el centro del campo. Recibió algunas críticas de su afición tras unas polémicas declaraciones donde expuso su deseo de crecer yendo a otro club. Finalmente, lo hará, pero en Fortaleza E.C.

Maracás (Sampaio Corrêa F.C.)
Año 1994. Tras no triunfar en ninguno de los grandes clubes de Salvador de Bahía, este físico central se ha adueñado de la zaga de este histórico club que retorna, un año después, a la Serie B. No es un futbolista de anticiparse al rival o salir en su búsqueda. Mejora sus prestaciones si se trata de guardar la posición, estar colocado de manera correcta en el campo de juego y sobre todo, porque está concentrado los noventa minutos, y es difícil cogerle desprevenido. No se complica con el balón en los pies.

Ligger (Fortaleza E.C.)
Año 1988. Ligger es un futbolista que siempre nos ha gustado, sobre todo desde el gran crecimiento que, a nuestro entender, adquirió en Oeste F.C. Por cuestiones que se nos escapa, no ha dado el salto que pensábamos que daría y que, estamos seguro, debería de dar en su carrera profesional, refiriéndonos sin duda a que ocupe puesto en una plantilla de Serie A. Aporta mucha seguridad defensiva y es muy importante en el juego aéreo, tanto defensivo como ofensivo.

Marcelo Cordeiro (E.C. São Bento)
Año 1981. Lateral izquierdo cuya pierna izquierda es un guante en los centros al área y en los lanzamientos de faltas y saques de esquina. A su edad, contiene una resistencia asombrosa y en defensa es correoso y entra con dureza. En general, es un lateral con nivel para disputar Serie B, y así será el año próximo.

Anderson Uchôa (Fortaleza E.C.)
Año 1991. Futbolista de corte defensivo pero muy polivalente, ya que en ocasiones por problemas de lesiones o sanciones, ha actuado como central cumpliendo con buena nota. Sin embargo, su posición natural es la de pivote. Es un futbolista con un gran derroche físico, un perfil denominado por norma general como “perro de presa”. Luchador incansable, va fuerte al choque y pocas veces pierde un balón dividido. A ello, le suma un potente lanzamiento de falta.

Pablo (Fortaleza E.C.)
Año 1989. Al igual que su compañero Anderson Uchôa, aunque su verdadera posición es la de pivote, es un futbolista con capacidad de adaptarse a otras posiciones, aunque en él, más que de central, ésta posibilidad le llevaría al lateral derecho. Pese a no ser técnico y no ser muy preciso en el pase, apoya constantemente al compañero, tanto en ataque como en defensa, dotando de movilidad al equipo. En su juventud, llegó a pasar por el Málaga C.F., C. Gimnástic de Tarragona y Real Zaragoza, aunque sin mucho éxito.

Marcos Antônio (C.S.A.)
Año 1988. Este mediapunta, que tuvo un fugaz paso por Alemania de la mano del T.S.V. 1860 Múnich, se caracteriza por su musculatura y fortaleza para aguantar los embistes rivales, pese a que no posee una gran estatura. Tiene mucha personalidad, se extramotiva con facilidad y le gusta adentrarse y chutar desde fuera del área.

Daniel Costa (C.S.A.)
Año 1988. Procedente del Bandırmaspor turco, este medio ofensivo tiene una calidad técnica y un lanzamiento de faltas al nivel de los mejores en Brasil, pero su irregularidad le ha privado de tener una carrera acorde a ello. Aun así, ha comandado al ascenso a C.S.A. Creatividad, precisión y primer toque.

Felipe Marques (Sampaio Corrêa F.C.)
Año 1990. Pese a que ya no es un niño, Felipe Marques no ha despuntado hasta ya a una edad más madura. De hecho, disputará Serie B por primera vez, de la mano de Sampaio Corrêa F.C., y ha sido uno de los baluartes del ansiado ascenso. Escurridizo, regateador, vertical e incisivo.

Michel Douglas (C.S.A.)
Año 1992. Ha sido el máximo goleador de la Serie C, y busca a sus 25 años hacerse un hueco en divisiones superiores, tras sus fallidos pasos por la Serie B. Es un delantero con altura y fortaleza, que se zafa muy bien por alto, pero que tiene calidad con los pies y no huye en salir del área y combinar o regatear.

Hirving Lozano, un diamante en bruto

José Martínez (@Cannonieri9)

El brinco que da un futbolista de América a Europa, lo tilda como un tipo de condiciones que están por encima del promedio. Sin embargo, hay más variables en su entorno que pueden explotar su calidad o frenar su desarrollo, la principal es la adaptación. La adaptación a un nuevo fútbol, también, hilvanado con la vida personal, ambiente, cultura, etc.

La llegada de Lozano a un futbol que su resaltante característica es el formar jugadores, es un coadyuvar en la carrera profesional del mexicano. También, un equipo como el PSV Eindhoven, que tuvo en sus filas a jugadores como Romario, Ronaldo Nazario y de procedencia mexicana a los Salcido, Moreno, Guardado; es un auspicio envidiable al futuro del apodado “Chucky”.

Phillip Cocu, entrenador del Eindhoven, tiene en sus manos a la más preciada joya del futbol mexicano. Cocu observó a un joven habilidoso, rápido y lo encaminó a la banda izquierda, en la cual es furibundo en el uno contra uno y que tiene un idilio con el gol, con nueve goles en ocho partidos; partiendo del lado izquierdo, hacia el centro y pegando al primer palo en la mayoría de sus tantos.  

Lozano es el mejor de su equipo y lo comanda en primer lugar de la Eredivise con 27 puntos obtenidos de 30. Un inicio fantástico y siendo un caso particular al embonar perfectamente a una de las ligas con más historia en el fútbol del viejo continente.

Portland Timbers: la supremacía de Cascadia

Gabriel Hidalgo (@gabohidalgoh)

Portland es la capital del estado de Oregon; es la tercera ciudad más grande de la región Pacífico Noroeste. Con más de 600.000 habitantes, se encuentra solo por detrás de Seattle y Vancouver. Las tres ciudades conforman la zona de Cascadia, un territorio bastante montañoso del continente norteamericano. El fútbol –soccer– se practica desde hace más de cuatro décadas, lo cual se exhibe como un registro mucho más extenso al de otras regiones.

Portland Timbers es la franquicia pionera, al menos en lo que a la corta historia de la Major League Soccer, se refiere. El campeonato en 2015 fue apenas el primero de toda la región en el nivel más alto del fútbol estadounidense. Posteriormente llegaría el título de Seattle Sounders, que contra todo pronóstico derrotó en la final de 2016 al Toronto FC de Sebastián Giovinco y compañía. En esa misma temporada, Timbers se quedó afuera de los Play-Offs, lo que produjo una profunda reestructuración institucional.

Pero la dirección siempre ha estado clara: en Portland aprecian el juego de posesión, inculcado por Caleb Porter, entrenador del primer equipo desde 2013. The Rose City team simboliza una identidad diferente en la MLS. El juego de roce y constantes pelotazos al campo contrario no es parte de la teoría. Se prioriza el salir jugando, poblar el centro del campo para construir constantes conexiones que, rompan las líneas del rival. Porter ha encontrado interpretes ideales. Desde la primera estrella obtenida en 2015, se ha mantenido una base de jugadores liderados por Diego Valeri: el mejor mediocampista en la historia de la organización.
Diego no necesita de los números, pero para aquellos que priorizan la estadística, la temporada 2017 fue por lejos la mejor campaña del argentino desde que llegó a los Estados Unidos: 21 goles y 11 asistencias en 32 partidos (segundo jugador en toda la historia de la liga en registrar doble dígito en ambos campos), récord histórico de más partidos consecutivos anotando gol (9) y un sinfín de premios individuales a lo largo de la fase regular. Portland Timbers finalizó en la primera posición de la Conferencia Oeste, tras un remate de temporada (8 victorias en 13 partidos) extraordinario; incluso el equipo se coronó campeón de la Cascadia Cup –torneo estadístico que junta a los tres equipos de la región valorizando exclusivamente los enfrentamientos entre ellos– por primera vez en cinco años. Parte de ese éxito, fue gracias al graduado en las inferiores de Boca Juniors.

Pero Valeri no está solo. Porter plantea un sistema de rápidas transiciones, y esto en gran medida se debe al trabajo de sus dos volantes de primera línea: Diego Chara y David Guzmán. El primero, colombiano de nacimiento, desde hace años está consolidado en la liga. Motor de la versión 2015 que se alzó con el campeonato. El segundo, costarricense, ha sido su complemento ideal: a Chara le gusta recuperar balones por delante de la línea defensiva, pero más aún le gusta limpiar la salida. Guzmán es en muchos casos, el puente con Sebastián Blanco –flamante fichaje tras la salida de Lucas Melano– quien se suma al ataque, formando una línea de tres atacantes junto a Darlington Nagbe y Darren Mattocks. Todos ellos por delante del creador: Diego Valeri.
Entre tanto, la defensa fue la zona con mayores problemas a lo largo del año. En la primera parte de la temporada –antes de la Copa Oro– llegaron a participar hasta 13 defensas distintos. A Porter le costó encontrar un funcionamiento idóneo: las lesiones abrumaban la planificación del cuerpo técnico. Sin Liam Ridgewell –capitán y símbolo de la franquicia– en gran parte de la primera etapa, surgieron muchísimas dudas: errores de marcación y por ende, errores posicionales en jugadas de peligro. La llegada del africano Larrys Mabiala en verano representó muchísimo para la re-formulación de Caleb con sus defensores.

En ataque, Timbers cuenta hasta con 7 jugadores: Diego Valeri como enganche, Darlington Nagbe y Sebastián Blanco por los costados, creando constantes triangulaciones con sus interiores: Diego Chara y David Guzmán. Las diagonales como método para romper líneas, por supuesto que están en el libreto. En especial para encontrar al escurridizo Darren Mattocks, un delantero con muchísima orientación al arco y con una pegada excelsa. Hasta cuenta con un timing dentro del área, algo que pocos defensores de la liga, han podido descifrar. El séptimo hombre es el propio Ridgewell. Es de esos jugadores que se lanzan al ataque, desprendiéndose de sus principales labores defensivas; aquel que conocemos como líbero. Pero la última línea no se ve afectada: en ataques claros, se forma una línea de tres muy bien resuelta y a la hora de replegarse, es asistida por los exteriores, de constantes idas y venidas.
Las diferentes versiones de Timbers bajo el mando de Caleb Porter, comparten un punto en común: a medida que se van sumando partidos, se encuentra una mejora en el rendimiento colectivo. En 2015 el equipo llegó a los Play-Offs bien entonado, lo que permitió batir al todo poderoso de aquel entonces: Columbus Crew. En 2016 a pesar de quedarse afuera de la postemporada, se logró incrementar la eficacia de su sistema conforme se cerraba la campaña, incluso algunos jugadores gozaron de mejor rendimiento que en la temporada anterior, donde alzaron el título. En 2017 no ha sido distinto.

En el marco de una Conferencia Oeste que perdió terreno –al menos en lo estadístico– con el Este, Portland luce como el rival a vencer. Contar con el MVP de la competición le da un plus al equipo de Rose City. Pero los Play-Offs son muy diferentes a la temporada regular. En unas semifinales de conferencia en donde en la otra llave, se enfrentan los dos grandes rivales de la zona de Cascadia –Whitecaps y Sounders– cualquier cosa puede pasar. La Major League Soccer afronta su fase decisiva. Y parece que Portland Timbers, llega mejor que nunca.

Ricardo Andreutti, un agente de cambio

Son escasos esos jugadores que dejan una huella imborrable en los clubes donde llegan a jugar. A lo largo de su trayectoria, Ricardo Andreutti ha demostrado con su constancia, dedicación, sacrificio y trabajo duro que todo es posible de lograr. Para quienes no lo conocen bien, "Ricky" es de los pocos futbolistas que poseen un título universitario, además de tener un don no solo para el fútbol sino también para propiciar un cambio en la sociedad mediante sus hechos y palabras.

P: ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol? ¿Practicabas antes algún otro deporte?
R: Comencé en el colegio donde estudiaba, en el Santo Tomás de Villanueva, tenía 6 años. Practicaba antes el judo, era bastante bueno hasta que llegué a cinta marrón, pero como era muy prematuro tenía que esperar mucho tiempo para la cinta negra. Y así se me cruzó el fútbol en el camino y fue cuando me decidí ser futbolista.

P: ¿Cómo manejaste tus estudios universitarios con el fútbol? ¿Qué tan difícil fue? ¿Actualmente ejerces tu carrera?
R: Fue bastante difícil. Estudiaba en la noche y entrenaba en el día. En ese tiempo Raúl Cavalleri era el técnico y no le gustaba que yo estudiara, así que lo hacía medio escondido. Inclusive llegué a defender mi tesis entre Copa Libertadores. Recuerdo que fue la misma semana donde tuvimos juego contra Vélez en Argentina. Al día siguiente que llegamos defendí mi tesis y afortunadamente salí bastante bien. No estoy ejerciendo mi carrera y ahora es muy complicado hacerlo. En un futuro esperemos a ver qué pasa, pero es algo que me va a servir mucho si quiero seguir en la dirigencia deportiva o algo por el estilo.

P: Eres vocero de Paz de la ONU, ¿cómo llegaste ahí?
R: La vocería de paz surgió por un amigo, Donaldo Barros, muy conocido por ser empresario de jugadores, fotógrafo, artista, y una gran persona. Conocía de mi sensibilidad por el aporte social. Fue a través de “Un Gol Por Caracas”, era una campaña para llevar a los barrios de Petare, allí surge todo. ¿Y cómo decirle que no a tan gran institución? Ahí fue donde me fui formando como luchador social.

P: Tienes un blog, ¿sobre qué te gusta escribir? ¿Es una pasión o simplemente un pasatiempo?
R: Lo del blog es por mi pasión a la escritura, soy muy fanático de la literatura. Hice algunos cursos de escritura creativa. Me gusta escribir, no tanto de fútbol, pero es lo que la gente espera. Pero también sé que tengo talento para el análisis futbolístico, de vez en cuando lo hago. Y es prácticamente eso, utilizar la escritura como un medio de expresión, de arte. Soy muy fanático del arte. Es a la vez como un pasatiempo, donde uno se cuestiona y le dedica un tiempo distinto a uno mismo.

P: Dejaste buenas sensaciones en tu paso por el Caracas FC, eres admirado por la barra. ¿Qué significó para ti esa institución?
R: El Caracas para mí fue mi consagración, la cúspide de tanto trabajo duro, tanto sacrificio. Creo que hay una afinidad porque la institución y yo vemos el fútbol de la misma manera, la barra también. Creamos mucha afiliación en ese sentido, sentíamos el fútbol de la misma manera, vivimos momentos muy duros y muy lindos. Y digamos que fue terminar de darle cierto molde a mi forma de ser como futbolista. Tocar lo más alto del fútbol venezolano fue lo más lindo. Por eso tanto cariño y respeto que nos sentimos ambos. Y la ovación del partido pasado seguramente ha sido de las cosas más bellas que me ha pasado en mi carrera.

P: ¿Qué consideras que es lo más importante para tener una carrera exitosa en el fútbol?
R: Para ser futbolista y tener una carrera exitosa primero obviamente tienes que amar lo que haces. Que cada día, cada segundo, cada pase, cada pique, cada entrenamiento cuente como lo más bello que haces. Dedicarle a esto 24x24. Esto no es solamente dos horas de entrenamiento, es toda tu vida. Entregarte con mucha pasión y sobre todo con mucha disciplina. Ya a partir de ahí, con el trabajo y el amor por lo que uno hace el resto llega por añadidura. Créeme que si sueñas y si uno se levanta cada día con esa fuerza y motivación va a lograr tener una gran carrera y es algo que vale la pena.

P: ¿Cómo te ves en unos 20 años? ¿Te gustaría ser entrenador, seguir ligado al fútbol?
R: Aún no lo sé. Muchos me dicen que tengo madera para ser entrenador. Me gusta mucho la dirección deportiva, la gerencia. Creo que es la mejor manera de retribuirle al fútbol todo lo que me ha dado y creo que es algo que necesita nuestro balompié. Pero entre esas dos corrientes estoy. Me veo muy difícilmente desligado del fútbol. Me apasiona muchísimo y por ahí va todo.

P: ¿Cuál es tu mensaje a los más jóvenes? Sobre todo, a aquellos que se debaten entre una carrera futbolística y sus estudios.
R: Comiencen, si se puede, a estudiar. Aprovechen las circunstancias cuando se pueda, aprovechen el tiempo. El ocio es el peor de los enemigos para el éxito. Ante la duda en decidir qué es lo que quieren hacer, primero prueben. Prueben estudiar, prueben jugar, y cuando llegue esa vertiente de decidir estén claros con lo que hacen. Decidan con el corazón, porque vida hay una sola. El fútbol es hermoso, los estudios para mí son hermosos, me encanta estudiar también, pero mi balanza al fútbol ganó y por mucho. Tengan claros sus objetivos, vayan por ellos y decidan. El primer paso es la decisión y una vez que decidan lo que realmente aman ahí no vean para los lados y enfrenten. Lo que enfrenten con disciplina y amor lo van a conseguir seguramente, estoy muy convencido de eso. 

El día en que Sofiane Boufal volvió a deslumbrar

Nicolás Donoso (@SamuraiBlue98)

Sabido es que Sofiane Boufal es un jugador distinto, con capacidades que sobresalen de la media de un futbolista, pero su primera temporada en el Southampton y los meses que se llevan jugados de la presente temporada (su segunda en el club) han sido sumamente complicados para el extremo marroquí, y es que la falta de confianza, los problemas de adaptación a una liga distinta, a un país diferente y las constantes lesiones no le han permitido dar el salto y consolidarse como el jugador más diferenciador y determinante del equipo Saint; sin embargo, el pasado 21 de octubre ante el West Bromwich Albion, Boufal entró desde el banquillo para salvar al equipo de Mauricio Pellegrino con un golazo maradoniano que dio la vuelta al mundo, y que volvió a posicionar a Sofiane por un momento, en lo más alto del fútbol mundial.

"Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado cara sucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad". Eso decía el fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro "El fútbol a sol y sombras", frase que perfectamente podría describir a Sofiane Boufal, un jugador con una calidad inconmensurable, que es rapidísimo con y sin balón, que posee un regate en espacios largos y sobre todo en espacios cortos que asombra a propios y a extraños y que asusta a los rivales que lo enfrentan.

No está demás decir que es un jugador sumamente descarado, y que puede ser utilizado tanto en la banda izquierda, como en la banda derecha, inclusive de mediapunta, pero en donde más se siente cómodo es jugando de extremo por la izquierda, pues así es capaz de aprovechar sus espectaculares recortes y sus remates con pierna cambiada. Todos estos atributos, Boufal los mostró de manera sobrada en Angers y en Lille, sin embargo, en el Southampton no ha sido capaz de mostrarlos, o si los ha mostrado, ha sido de manera bastante esporádica, lo que para los exigentes hinchas ingleses no es suficiente.

Todo lo dicho anteriormente ha sido para contextualizar lo que representa un jugador como Boufal en el escenario futbolístico y lo que es capaz de realizar cuando se encuentra al máximo de sus posibilidades. Antes del partido frente al West Brom, Boufal había disputado un total de 34 compromisos con la camiseta del Southampton, consiguiendo apenas dos goles y un cúmulo de dudas, y es que si bien los hinchas jamás han dudado de su capacidad, sí han comenzado a dudar con respecto a su forma física (sufre constantes lesiones) y a su capacidad mental para sobreponerse a jugar en una de las mejores ligas del mundo.

Pero el pasado 21 de octubre los fanáticos en el St Mary's Stadium fueron testigos privilegiados de un gol de otro planeta por parte del extremo marroquí, y que encima significó la victoria del Southampton por la mínima diferencia. Minuto 81: Boufal ingresaba por el serbio Dusan Tadic, en un partido bastante cerrado que se encontraba 0-0 y en donde el Soton quería hacerle daño al equipo de Pulis por todos los medios posibles, pero no lo conseguía ni por izquierda, ni por el centro ni por la derecha, el ingreso de Boufal terminó bastando para decantar el partido a favor de los de Pellegrino.

Corría el minuto 85 y un balón peleado por Lemina le caía como anillo al dedo a Boufal, y a partir de ahí todo sería poesía viva por parte del marroquí. Boufal recibió prácticamente en su propia área y a espaldas de Nyom, a quien se quitó con un maravilloso enganche hacia el centro, posteriormente realizó una carrera con el balón como su principal amigo y se quitó con excelsos movimientos a Livermore, Dawson y a Nyom, sí, el mismo al que Sofiane se había quitado hace unos instantes lo siguió persiguiendo, pero sin el éxito esperado, y es más, en su intento por perseguirlo el camerunés terminó chocando con Dawson, lo que hacía aún más espectacular lo que estaba haciendo el extremo, que culminaría su brillante jugada maradoniana cerca del área, quitándose de una baldosa a McAuley y finalizando todo con un derechazo cruzado que superaba la resistencia de Hegazy y del guardameta Foster para colarse en la portería visitante.

Belleza de gol, orgasmo de multitudes y un delirio que se apoderó de todo el St Mary's Stadium. Porque más que tres puntos, más que un gol de otro planeta y más que la victoria, el gol fue un desahogo que hasta ese entonces había estado injustamente prohibido para Sofiane Boufal, un jugador que por fin tuvo la posibilidad de deslumbrar, de demostrar y de dejar en manifiesto que a sus 24 años su calidad sigue más que intacta, y que este puede ser el principio de la consolidación de un jugador que supo maravillar en Francia y que quiere deslumbrar a toda Inglaterra y transformarse de una vez por todas en la principal figura de un equipo que lo necesita. Porque Boufal se lo merece, porque Boufal es distinto y porque Boufal, es un jugador demasiado especial.
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