Liverpool, Una ciudad entre la dicha y la amargura
De más estaría un párrafo introductorio para explicar lo que
significa el fútbol para la ciudad de Liverpool. Allí se respira, se siente, se
disfruta, se sufre y se admira al fútbol de una manera que resulta difícil de describir,
si alguno ha escuchado el famoso “You’ll
never walk alone” entonado por fanáticos del Liverpool en el mítico
Anfield. Los Reds no están solos en la ciudad costera, su acérrimo rival
Everton también suma varios aficionados a sus filas. Pero no vamos a ahondar en
detalles sobre su - famosa y conocida - rivalidad; sino sobre su presente
heterogéneo.
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| Liverpool y Everton disputan el famoso Derbi de Merseyside |
El conjunto de Brendan Rodgers vivió a fin de la pasada
temporada un terremoto de 8.5 tanto emocional como futbolístico, luego de haber
perdido de manera insólita lo que hubiese significado su primer título de liga
tras 24 años. Y ese episodio es quizá el puntapié inicial de una actualidad que
nadie quisiera padecer y del cual las soluciones continúan con pedido de
captura.
Liverpool antes de iniciar la actual temporada, se encargó
de hacer absolutamente todo mal para sumergirse
en el puesto número 12 de la tabla. La venta de Luis Suárez al Barcelona ha
sido su mayor golpe, no sólo perdió a su mejor jugador, sino que el esquema del
club se vio seriamente afectado porque el equipo giraba en torno al uruguayo y
a sus goles (he aquí el motivo la excelente temporada anterior). Aunque la
venta del Pistolero no fue la peor decisión que se tomó, al fin de cuentas el
fútbol también es negocio.
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| Suárez fue goleador de la temporada pasada con 31 tantos |
Las incorporaciones que realizó el técnico pueden competir, por
al menos, un segundo puesto de las peores incorporaciones del último mercado de
fichajes. Para empezar, el club gastó fortunas en promesas que pasaron por una
buena temporada pero que son eso: promesas. Casos como Lallana y Lambert que poseen
un innegable potencial pero que necesitan tiempo y sobre todo un equipo que
logre que su adaptación a un club tan importante, sea lo más sencilla posible. Los
jóvenes ingleses no son el único caso, Lovren y Moreno –defensas- costaron
entre los dos 38.000.000 de euros y aún no
han demostrado estar a la altura. Pero si de hacer ganadora una mala decisión
se trata, debemos colocar la incorporación de Balotelli como vencedora.
El italiano no sólo ha sido una pésima adquisición por su
fama de “bad boy”, lo es también teniendo en cuenta los números pálidos como un
fantasma que posee. Fue la apuesta fuerte tras la salida de su jugador estrella
como bien se mencionó previamente. Mario no ha sido para nada súper en las 12
fechas que se lleva jugada la Premier League, claro que queda mucho camino por
transitar y tanto el Liverpool como Balotelli
pueden dar un giro impensado a una realidad que tristemente está de igualarse a
sus épocas brillantes.
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| Mario, al igual que el resto del equipo está lejos de mostrar su mejor cara |
Su rival de antaño: Everton ha estado bajo su sombra, por lo
que parecía, una eternidad. Hoy vive una
actualidad con una diferencia de 360º a la de los Reds. Los Toffees tambalearon
entre las primeras fechas de la Liga, producto del desgate que significa pelear
el campeonato local como la Europa League. Un tambaleo que luce lejano porque
actualmente es puntero del grupo H de la EL, además de sumar 5 encuentros sin
conocer la derrota en la Liga Inglesa.
La razón del buen pasar del club, se debe a un técnico que prácticamente mantuvo la
misma plantilla de una temporada a otra. Sabiendo aprovechar el potencial de
cada jugador y utilizando un sistema de rotación de nombres que no modifica la
esencia del equipo sea cual sea el XI titular. De todos los aspectos positivos
que se le encuentran al Everton, surge uno que muestra como una radiografía la principal diferencia entre un club y el
otro: la presencia/falta de un líder
en plena forma en el campo de juego. No es que se niegue la importancia de Gerrard y lo que ello conlleva para los
aficionados del Liverpool, lo que sucede es que el inglés no pasa su mejor
momento al igual que el resto de sus compañeros y difiere del rendimiento de
quién es la insignia del equipo de Martínez: Osman.
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| Leon cumplió 400 partidos con el Everton el sábado y lo celebró con un tanto |
Sin un líder que
maneje los tiempos, esté comprometido, sepa indicar en el momento justo, esté
atento a lo que sucede dentro y fuera del campo de juego y por sobre todo crea
en el proyecto del entrenador; las cosas
se tornan casi utópicas. Claro, éste debe estar acompañado de un equipo con
experiencia y no como el continúo prueba y error que exhibe Rodgers cada fin de
semana.
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| Rodgers y Martínez, dos técnicos con presentes 100% diferentes |
Liverpool y Everton llevan su rivalidad a otro nivel, como
si uno estuviese destinado al fracaso mientras el otro al éxito. Con
características similares a aquella novela de Robert Stevenson: “El extraño caso del doctor Jekyll y el
señor Hyde”, porque mientras el Liverpool toma forma de Hyde para
convertirse en el actual ser malvado de la ciudad inglesa, Everton – el Jekll de Liverpool – encanta con su
fútbol. Producto de una línea inquebrantable de trabajo que lo convierte en una
de las revelaciones que ha dado el fútbol inglés en los últimos dos años.











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