Tal vez muchos desconocen que el club más laureado del
fútbol francés (con 10 títulos de Ligue 1) es la Association sportive de Saint-Étienne, y no es extraño
ante los recientes éxitos que han cosechado algunos equipos a base del dinero.
Incluso en el mismo club parecieron olvidar los años dorados cuando en 2001
bajaron al infierno que les representó la Ligue 2, aunque a los tres
años (2004) volverían pero solo para verse bajo la “dictadura” del Olympique
Lyon hasta 2008.
Justo atravesaban otra fase gris en los años previos
al Mundial de Sudáfrica cuando apareció el rayo de luz que les haría recordar
viejas glorias: el entrenador Christophe Galtier, que aunque llegó al club como
asistente de Alain Perrin en 2008, en diciembre de 2009 asumiría las riendas
del equipo. Pronto se encontró bajo otra hegemonía, ahora del PSG, pero el buen
fútbol y los resultados le recordaron a la afición que puede soñar con
rememorar los años dorados, y ese es el legado que deja Galtier ahora que puso
fin a su etapa en el la institución tras casi ocho años.
Con sus únicas 10 ligas, 6 Copas de Francia, y su
única final de Copa de Europa en 1976, el Saint-Étienne dominó el fútbol
francés de 1956 a 1981 (25 años). En ese cuarto de siglo pasaron por
el club jugadores como Aimé Jacquet, que estuvo con el equipo desde 1961 hasta
1973, y que a la postre sería el entrenador de Francia en el Mundial de 1998; y
Michel Platini, quien en su trienio (1979-1982) cerró la etapa dorada con la
liga de 1981 para dar el salto a la Juventus.
La nueva administración de Caiazzo y Romeyer
En 2004, año en que se volvió a primera división, el
empresario francés Bernard Caiazzo compró todas las acciones del club y pasó a
ser el presidente de la institución, aunque un año más tarde se le unió el
empresario francés Roland Romeyer, como segundo y otro único accionista. A
partir de esto formaron en 2006 una copresidencia entre ambos que permanece en
la actualidad.
Bajo esta nueva administración el club sufrió un
repunte en el presupuesto, que desde entonces ha rondado entre los 60 y 50
millones de euros. Y tras una última reestructuración del organigrama
institucional en 2010, Bernard Caiazzo pasó a ser el Presidente del Consejo de
Administración del Saint-Etienne, y Roland Romeyer, Presidente del Consejo
Ejecutivo. Desde entonces, precisamente, comenzó el ascenso del equipo.
La escalada de Galtier
Galtier tomó el equipo casi a mitad de la temporada
2009-2010, pero no pudo sacarlo de la mengua que traía de la campaña anterior en que
acabó décimo séptimo por liga, posición que reeditó el nuevo entrenador en su
primer año. Para la temporada 2010-2011, el equipo perdió a un joven jugador
belga, Kevin Mirallas, pero aún contaba con otros elementos aun poco conocidos
en el centro del campo como Dimitri Payet, que de aquí se marchó al Lille
campeón, y Blaise Matuidi, que dio el salto al PSG, ambos al final de esa
temporada en que acabaron décimos.
La campaña siguiente los verdes acabaron
séptimos y en la 2012-2013 volvieron a la Europa League tras acabar
quintos, con un PSG que iniciaba su hegemonía. Ese año se vería marcado por
la obtención de la Copa de la Liga luego de 32 años
sin títulos. Fue el único trofeo bajo la era Galtier, pero el primero para
el club desde 1981, y además, las sensaciones eran positivas con una cantera
que daba frutos: los jóvenes Kurt Zouma, Josuha Guilavogui –que
se marchó ese año al Atlético de Madrid por 10 millones de euros- y Faouzi
Ghoulam fueron titulares esa final, ayudados por un veloz Aubameyang,
que fue el segundo máximo goleador de la Ligue 1 (19), y que también
se marchó ese año al Dortmund sub-campeón de Europa, por 13 millones de euros.
En la campaña 2013-2014 fue cuando el Saint-Étienne
alcanzó su nivel máximo de juego, y le sirvió para quedar cuarto en la
Ligue 1, a dos puntos de acceder a Champions. En enero de 2014
también abandonaría el barco Faouzi Ghoulam, que se iba al Napoli por 5
millones, y en julio lo haría Kurt Zouma, que partía rumbo al Chelsea de
Mourinho por casi 15 millones.
Contradictoriamente, esos buenos resultados a nivel
local no se trasladaron a Europa, pues en las dos ediciones de Europa League
habían fracasado, primero en la ronda previa y luego en la fase de grupos. No
obstante, en la temporada 2014-2015 acabaron quintos en la liga y obtuvieron
otra clasificación, solo para ser frenados en 16avos de final la campaña
siguiente, en la cual volvieron a sellar su pase a la competición tras llegar
sextos en la liga, logrando así cuatro accesos consecutivos a
competiciones europeas, algo que no ocurría desde 1982. Y este último año
fueron eliminados en 16avos otra vez, mientras que en la Ligue 1
finalizaron octavos.
El equipo la última temporada
El Saint-Étienne tuvo esta última campaña su peor
registro con Galtier desde que alzó vuelo. A grosso modo, la poca solidez de la
defensa, la reducida producción en el mediocampo y la falta de carácter en el
ataque pesaron en un equipo donde ni siquiera se tuvo una formación estable.
Galtier buscó salir en la mayoría de los partidos con el 4-3-3, pero en
bastantes ocasiones cambió al 3-5-2 o al 4-2-3-1, e incluso al 3-4-3. Y más
allá del parado, variaba casi por partido alguno que otro jugador,
moviéndolos de posiciones como buscando dar con el equipo ideal.
En el arco Ruffier fue regular. En la defensa sí hubo
muchas inconsistencias: el único fijo en la zaga fue el veterano Perrin,
y sobre él variaron Théophile Catherine, Florentin Pogba y Léo Lacroix como
acompañantes, aunque Pogba también actuó como lateral izquierdo en ocasiones,
en tanto que por la banda derecha Kevin Malcuit le ganó la partida al
joven Pierre-Gabriel, con quien alternó.
Esto dependía además de la línea de fondo (si era de 3 o de 4), y fue esa
constante variación de nombres y posiciones lo que le hizo perder coordinación
y rigidez a la defensa.
En el centro del campo, a pesar de que se variaron
nombres, nunca se dio con la tecla: el noruego Selnaes fue el “5” del
equipo pero nunca ofreció solidez para cortar el juego rival, ni tampoco lo
hicieron Pajot, Lemoine o Bryan Dabo, con quienes alternó y/o formó. El único
destacado en la zona medular fue el joven francés Jordan Veretout,
a un lado del pivote. Sus veloces proyecciones por el centro y su capacidad
para soltar pases justos le permitieron ser el jugador que más ocasiones generó
(54) y el que más pases completó (1367) en la temporada.
Y en la zona del ataque no hubo carácter de casi
ningún jugador. El francés Henri Saivet intentó jugar como enganche pero nunca
logró combinar con los demás. A su lado variaron Romain Hamouma,
primero como extremo izquierdo y luego como derecho; Oussama Tannane, que
alternó como extremo derecho; y Monnet-Paquet, como interior y luego como
extremo izquierdo. De ellos Hamouma fue el único incisivo: acabó la
temporada como máximo goleador (7) y máximo asistente (5) del equipo en Ligue
1. Ya en el área rival alternaron el esloveno Robert Beric y el francés Nolan
Roux, pero ninguno acabó siendo contundente.
Política de fichajes y cantera
Si algo ha demostrado históricamente el Saint-Étienne
es que se enfoca en producir jugadores de buen nivel. Así hizo, por ejemplo,
con Willy Sagnol, que se formó en las inferiores y estuvo con el
primer equipo 1995 a 1997, para dar el salto al Mónaco ese último
año. Sin embargo, las compras no se dejan de lado, pero se les da el enfoque de
buscar jóvenes que potencialmente pueden explotar, como ocurrió con Laurent
Blanc en 1993. Aquí se formó como uno de los mejores centrales de
Europa para a la postre ser campeón del mundo en 1998.
Por ello en los últimos años se han producido
jugadores como Zouma y se han buscado jóvenes por bajo precio como Aubameyang
(1.8 millones de euros) y Lacroix (3 millones), que tienen potencial para
crecer en el club, y así lo hacen. Para tener una idea, en la temporada
2013-2014 se ingresaron 42 millones de euros entre las ventas de Zouma,
Ghoulam, Aubameyang y Guilavogui, y nada más se invirtieron 16 millones en
traer refuerzos.
De los jóvenes que el club desarrolla en los
campeonatos sub 19 y sub 17 de la FFF, saldrán nombres a seguir en los
próximos años, como el portero Anthony Maisonnial (19), que ya
subió de las inferiores en 2015 y sonó para ir al torneo Esperanzas de Toulon.
Oscar García, el elegido
Tras varias semanas de discusión, la directiva llegó a
un consenso para elegir al nuevo entrenador: el español Oscar García, que viene
de un gran año con el Red Bull Salzburgo, y cuyo perfil precisamente guarda
algo de similitud con el de su antecesor, por lo que queda clara la visión de
mantener el proyecto, pero con los nuevos matices que añadirá García.
Con el Salzburgo viene de ganar el doblete de liga y
copa, además de lograrlo con un fútbol dominante, y ahora buscará trasladar ese
juego ofensivo y de posesión del balón al equipo verde. El
entrenador de 44 años tiene como formación predilecta el 4-4-2, por
lo que tendrá como primer reto confeccionar un equipo más solvente con este
nuevo parado que buscará plasmar.
Para ello tendrá que reponer la desestructuración que
sufrió el equipo en su columna vertebral con las salidas de Malcuit,
que se marcha al Lille por 9 millones de euros; Veretout, que
regresa al Aston Villa tras su cesión, lo mismo que Saivet pero
rumbo al Newcastle United; Lemoine, que parte al Lorient por 1
millón de euros; y Nolan Roux, que se macha al Metz. Además, el
ASSE pierde a uno de sus prospectos para los próximos años: Pierre-Yves
Polomat (23), que se desempeña como lateral izquierdo y se proyecta a
ser uno de los bastiones de la defensa en el futuro, pero que a corto plazo se
va cedido al Auxerre de la Ligue 2.
Estas bajas representan pérdida
de juego para el ASSE, por lo cual el club también movió sus fichas en el
mercado y consiguió material del perfil idóneo en los siguientes jugadores:
Jugador
|
Nacionalidad
|
Posición
|
Edad
|
Precio
|
Proviene de
|
Lois Diony
|
Francés
|
Delantero centro
|
24
|
10 millones €
|
Dijon FCO
|
Sidy Janko
|
Suizo
|
Lateral derecho
|
21
|
Desconocido
|
Celtic FC
|
Jonathan Bamba
|
Francés
|
Extremo derecho
|
21
|
Fin de préstamo
|
Angers
|
Assane Diousse
|
Senegalés
|
Pivote
|
19
|
5 millones €
|
Empoli
|
Hernani
|
Brasileño
|
Pivote
|
23
|
Préstamo
|
Zenit de San P.
|
Alexandros Katranis
|
Griego
|
Lateral izquierdo
|
19
|
800 mil €
|
Atromitos FC
|
Gabriel Silva
|
Brasileño
|
Lateral izquierdo
|
26
|
2,5 millones €
|
Udinese
|
A estas llegadas se suman además
el afianzamiento esta temporada de Habib Maiga,
pivote marfileño de 21 años que subió de las inferiores en el primer semestre
de este año, y de Ronael Pierre-Gabriel,
lateral derecho francés de 19 años que la pasada campaña no vio luz con
Galtier.
El balance entre altas y bajas para
lo que va de este mercado deja un total de 19 millones de euros en compras y 12
millones en ventas, por lo que la diferencia de solo siete millones hace
justicia a la política de fichajes del club. Ahora bien, el desarrollo de estos
jugadores nuevos y de los jóvenes que vienen ascendiendo ya dependerá del
entrenador García.
Por ahora, los aires soplan
fuerte, y en estas primeras jornadas de la Ligue 1 el cambio ha sido evidente en el equipo (tres
victorias en las primeras tres fechas), no solo desde la disposición de juego
en el terreno sino desde lo mental. Con García al mando son evidentes las
intenciones constantes de ir al frente y de salir jugando, algo que ya se veía
desgastado con Galtier, a pesar de que el español ha mantenido incluso a varios
pilares del equipo que armó su antecesor:
Como se ve, Perrin y
Theóphile-Catherine se mantienen en la zaga, mientras que Pierre-Gabriel juega
a pierna cambiada por la izquierda pero rinde más. Además, Bryan Dabo ha contado
con más oportunidades desde el inicio, mientras que Selnaes pasa a estar más
encargado de la distribución, algo que no hacía con Galtier por su labor más de
contención.
Con Galtier fuera del barco, el
club puede presumir haber devuelto la celebración al estadio Geoffroy-Guichard,
pues por primera vez en más de 30 años se consiguió un título y se posicionó al
equipo en torneos europeos durante cuatro campañas seguidas, rememorando las
viejas glorias. Pero su legado no son títulos o ganancias monetarias, sino el
reconocimiento de haber regresado al Saint-Étienne a la órbita del fútbol
francés, a base de buen fútbol y de buenos jugadores. Ahora toda la
responsabilidad pasa a manos de Oscar García, quien buscará renovar la imagen
del club con un nuevo estilo de juego, y aunque tiene la vara de Galtier
bastante alta para tratar de superar, en la consecución de esta tarea contará
con el apoyo de una afición que recobró su espíritu.