Marcos Llorente: mediocentro de presente y futuro
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Le tocó gritar como suplente el gol de Carvajal que le daba la Supercopa de Europa al Real Madrid. Al día siguiente viajó de Trondheim, Noruega rumbo a Álava para firmar la cesión por una temporada con el Deportivo Alavés. Él lo tomó bien. Lo asumió como un reto a su carrera para madurar su potencial. Y en apenas un mes, está dando de qué hablar con el equipo de Mauricio Pellegrino.
Familiar de varios ex-futbolista. Sobrino-nieto de Paco Gento, Antonio Gento y Julio Gento, nieto de Ramón Grosso, hijo de Paco Llorente y sobrino de Julio Llorente y de José Luis y Toño (ex-jugadores de baloncesto). Un apellido que lleva con dignidad y orgullo, seguramente.
Marcos Llorente tiene simplemente 21 años y es un futbolista con una capacidad especial para jugar al fútbol. En el Castilla, demostró su talento como mediocentro. También, manifestó su polivalencia jugando como central.
Jugador dinámico, técnico y sobrio. Trabaja perfecto con y sin balón. Comprende el juego, su lectura es impresionante. Se posiciona bien, no tiene problemas. Entiende qué papel tiene que desarrollar durante el partido. Roba balones en zonas claves. Presiona. Cierra líneas de pase. Presencia en el campo. Enérgico. Líder en el medio.
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Llorente puede jugar acompañado en el medio – en un sistema 5-2-3, 4-4-2 o 4-2-3-1 – o ser el único mediocentro/ pivote – en un sistema 4-3-3 –.
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Marcos sabe cómo conducir la pelota, librarse de la presión y orientar su cuerpo para pasar. Tiene un gran toque. Claridad y criterio. Sabe dónde poner el balón. Distribuye. Cambia de orientación. Limpia. Aprovecha los espacios. Le proporciona fluidez al juego de su equipo.
Marcos puede ser una opción pronto para el Real Madrid, equipo que tiene su ficha. Una alternativa perfecta para Casemiro. Él es otro enfoque de mediocentro. Lectura, toque, robo y más.
Posiblemente, su nombre no llama tanto la atención; pero, él va más allá y demuestra que el balompié no es un deporte solo de nombres. Juega con facilidad y naturalidad este juego que llamamos fútbol. Sabe cómo jugarlo. Él no es de marcar goles, no. Pero es el típico futbolista que se roba la atención del aficionado. Un chico que es difícil apartarle la vista. De esos que emociona por su carácter, energía, lucha, entrega, personalidad y talento. Lo siente, lo vive. Exhibe, con el Alavés, que está para jugar en primera. Se encuentra para cualquier cosa. Y quizás, su oportunidad de pertenecer al primer equipo del Real Madrid permanezca cerca.









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