Entrenadores, escepticismo y utopía: Carlo Ancelotti
La conquista de
territorios en el continente europeo se hizo característica de los monarcas
durante la Edad Media.
El asaltar las regiones y provincias foráneas a las naturales no sólo daba
poder, sino también prestigio y un carácter sublime a quien era el artífice de
tal hecho. En el fútbol se han dado casos de jugadores que se han consagrado en
dos y hasta en tres países diferentes, pero con los entrenadores no es usual
que suceda. Uno de ellos, sin embargo, rompió con esta mala tradición para
convertirse en el primero de su gremio que ha dirigido a cinco grandes equipos
(uno de los cuales es en el que se desempeña actualmente) en cinco grandes
ligas. Hasta la fecha, conquistó los cuatro países menos recientes, y buscará
hacer lo mismo en su nuevo club. Me refiero, como se pudo inferir, al italiano
Carlo Ancelotti.
Su pasado súper
exitoso en el AC Milan de su tierra natal, con dos Ligas de Campeones y un estilo
de juego casi perfecto, le sirvió para dar el salto a la fama. De allí tuvo un
paso algo breve por el Chelsea de Inglaterra, donde consiguió un doblete en su
primera temporada. Posteriormente recayó en el Paris Saint-Germain de Francia,
en el que tuvo un tránsito más efímero aún, pero donde se ganó el corazón de
los parisinos con un título liguero. Más recientemente, desembarcó en la
capital española para dirigir al Real Madrid, en el que sólo duró dos
temporadas, pero por las que siempre será recordado como el capitán de un navío
que conquistó ‘La Décima ’.
En esos tres países foráneos a su natal Italia alcanzó la gloria. Y ahora llega
al Bayern Munich, con el objetivo de conquistar tierras bávaras.
En todos sus clubes
una cosa siempre lo caracterizó: su proximidad con los jugadores. Esa cercanía
lograda a nivel personal con todos sus dirigidos fue la base sobre la que
cimentó su éxito en cada uno de los clubes. Ya se ha dejado ver esto en el club
alemán con las declaraciones de Thiago Alcántara sobre la estupenda relación
que tienen los jugadores con ‘carlettto’. Esa proximidad le siembra, y le
sembró en el pasado, el camino para trasmitir e instaurar su idea de juego en
la plantilla a su disposición. Control, posesión y circulación efectiva del balón
en el mediocampo, cohesión y firmeza en la defensa y precisión en el ataque
caracterizaron siempre a sus equipos, y será precisamente eso lo que buscará
asentar en el Bayern Munich.
Desde 2001, cuando arrancó
a dirigir al Milan, hasta 2015, cuando salió de Madrid, disputó un total de 728
partidos con los cuatro mencionados clubes, con un saldo de 443 victorias, 154
empates y 131 derrotas, por todas las competencias que disputó en cada país,
abarcando así ligas y copas locales (más la Copa de la Liga en Inglaterra y en Francia), supercopas de
cada país, supercopas de la UEFA ,
mundiales de clubes y, por supuesto, Ligas de Campeones de la UEFA.
Estadísticas que
reflejan toda una carrera. Esos son los números que reflejan la conquista de
Ancelotti por el continente europeo, con un nuevo destino añadido a sus
objetivos, y es, casualmente, Alemania, la tierra que, regresando a la referida
Edad Media, hace quinientos años dominó el monarca español Carlos V del Sacro
Imperio Romano-Germánico. De aquí la relación que se puede extraer resulta
curiosa, pues, contando al Bayern, Carlo habrá dirigido a cinco (V) grandes
equipos en cinco grandes ligas. No hay más: él es Carlo V.
Ahora asume las
riendas de un equipo al que buscará regresar a la gloria continental, tras la
salida del español Josep Guardiola. Aquí la misión principal es conseguir
nuevamente el trofeo de la Liga
de Campeones, luego de tres años de abstinencia para el club bávaro, en el que
se fue eliminado en semifinales en las tres ocasiones, siempre a manos de
clubes españoles. A ‘carletto’ el Bayern nunca le pudo ganar cuando el italiano
dirigía a los equipos rivales, y ahora, quien siempre halló la fórmula para
derrotarlos será quien los dirija.
En Alemania debuta en
una liga que le es totalmente nueva, pero ello no es problema para Ancelotti,
pues ya ha demostrado que se puede adaptar con eficacia a cualquier estilo de
fútbol. La plantilla que goza a su disposición tiene jugadores excepcionales, y
con el par de refuerzos que llegaron, blinda aún más a una camada de jugadores
en los que buscará implantar una nueva idea de cómo entender y practicar el
fútbol dentro del terreno de juego.
El Allianz Arena será
su casa desde ahora, y hay que decir que Carlo cuenta con todo a su favor para
consagrarse una vez más en al menos uno de los torneos locales, y para probar
la gloria por cuarta ocasión levantando la ‘orejona’ continental. De
conseguirlo se ganaría el corazón de los aficionados bávaros, de los directivos,
y además se transformaría en el primer entrenador de la historia en ganar
cuatro Ligas de Campeones, y el primero en obtener tres de ellas con tres
equipos diferentes. Algo que nadie ha conseguido nunca, y que, desde mi
posición, no es en absoluto una utopía.







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