Entrenadores, escepticismo y utopía: Antonio Conte
La adaptación al
ambiente, entendiendo la expresión desde una concepción darwiniana, es vital
para cualquier ser vivo. En el fútbol ello se representa cuando, bien sea un
futbolista o un entrenador, éste emigra de su liga natal para recaer en otra
que le es totalmente nueva y diferente. Allí deberá adaptarse al nuevo estilo
futbolístico lo más pronto posible o, como dice Darwin, padecerá ante otros más
aptos para su supervivencia. En este sentido, dar el salto de la Serie A de
Italia a la Premier League inglesa nunca es fácil, sobre todo por la
contraposición tan radical de las formas de practicar el fútbol. Dicho salto ya
lo han cometido exitosamente entrenadores como Carlo Ancelotti, y con tal
antecedente uno de los hombres de moda se prepara para iniciar su etapa como
estratega en la isla de Gran Bretaña. El referido es el ex-seleccionador
italiano Antonio Conte.
Su pasado exitoso,
aunque discutible desde mi posición, en la Juventus, le sirvió para
catapultarse a la selección nacional en 2014, tras el nefasto mundial que
represento Brasil 2014 para el fútbol italiano. Tres años estuvo al frente del
equipo ‘bianconeri’ (2011-2014), y en los tres años consiguió quedarse con el
‘Scudetto’. Ello constituyó prácticamente el 90% de su éxito en Turín, teniendo
en cuenta que fracasó a nivel europeo en las tres ocasiones en que participó en
la Liga de Campeones. Aquí implantó el hoy conocido sistema táctico 3-5-2,
transformando al equipo del norte de Italia en uno ultra defensivo, con orden
entre líneas y control del mediocampo. Esto le dio resultado en Italia,
considerando que la mayoría de los equipos le eran de nivel inferior, pero no
fue así en Europa, donde siempre se vio superado por los grandes clubes.
Con tal sistema
transformó al equipo de Turín en un gran bloque compacto, pero nunca logró
hacerlo brillar a un nivel esplendoroso en sus tres campañas al mando. Muchos
partidos transcurrían sin dinamismo ni vértigo y hasta se tornaban aburridos,
con la excepción de los goles. Logró victorias ante los grandes de Italia pero
nunca aplastó a ninguno de ellos, demostrando total superioridad. Siempre hizo
que sus dirigidos practicaran el mismo fútbol con excesos de precaución y
control en el mediocampo. Completó 151 partidos al frente de los ‘bianconeri’,
con un total de 102 victorias, 34 empates y 15 derrotas por todas las
competencias, incluyendo la Serie A, la Coppa Italia, la Supercopa de Italia,
la Liga de Campeones de la UEFA y, claro, los amistosos de pretemporada.
El brillo no fue una
de sus características en este club, pero los campeonatos ligueros y sus
estadísticas le sirvieron para llenarle el ojo a los directivos de la
Federazione Italiana Giuoco Calcio y así obtener el puesto de seleccionador
nacional. Con la ‘Azzurra’ estuvo al mando casi dos años, y disputó un total de
25 partidos, con 14 victorias, 7 empates y 4 derrotas por todas las
competencias, abarcando los amistosos internacionales, las Eliminatorias a la
Euro de Francia 2016, y la Eurocopa recientemente disputada. En la fase
clasificatoria inició la transición de la Italia de Prandelli, y a pesar de que
no cayó derrotada en ningún partido, tampoco vislumbró ante rivales bastante
más inferiores, con la salvedad de Croacia.
En la Euro, sin
embargo, consiguió plasmar en sus dirigidos lo que parece ser su idea de juego
tal como la dispone en su mente. No sólo estableció un orden táctico compacto y
una sincronización casi perfecta en las líneas de mediocampo y defensa, sino
que además revitalizó el estilo ‘azurro’ tal como fue en el pasado, dándole
nuevos matices que lo perfeccionaron como la circulación rápida de balón en el
área rival, las transiciones defensa-ataque con bastante velocidad, y la coordinación
casi calculada de sus exponentes en el ataque. La selección bajo su mando dio
grandes exhibiciones en el torneo continental, pero se fue eliminado en
semifinales ante los actuales campeones del mundo.
Ahora, Conte se
prepara para iniciar su etapa en el banquillo de Stamford Bridge, y para ello
la directiva le ha traído un par de refuerzos con los que pueda trabajar,
aunque es menester, al menos desde mi posición, traer al menos a dos jugadores
más de renombre que le puedan servir a una plantilla que la temporada pasada
tuvo uno de sus peores años. Aún así, no ha salido casi ninguno de los
jugadores que disputaron el pasado torneo liguero, pero es probable que hasta
que finalice el mercado, al menos uno o dos de ellos lo hagan, y que llegue
algún otro a solicitud de Conte.
La Premier League lo
recibirá ahora y pondrá a prueba su trabajo como entrenador, generando incluso
expectativas por cuál será el sistema táctico que utilizará aquí Conte, y si se
podrá mantener a lo largo de toda una temporada en el fútbol inglés. Una cosa
es cierta: el estilo defensivo aquí no le va a servir porque todos los equipos
son ofensivos sin importar su lugar en la tabla general. Ello obliga al
italiano a poner a prueba sus conocimientos futbolísticos y ver si puede darle
la vuelta a una situación que ya desde antes del inicio aparenta ser negativa,
si pretende mantener el 3-5-2. Aún falta mucho, pero ante la llegada de otros
entrenadores de talla mundial a equipos importantes, y ante la mejora en el
presupuesto de los más chicos, me atreveré a decir que Conte irá instalando,
desde el juego y progresivamente, el escepticismo
en los aficionados ‘blues’, y si éste se empieza a reflejar en los resultados
de forma negativa, es muy probable que no acabe la temporada sentado en el banquillo.
Lo primordial ahora
para el entrenador italiano es adaptarse a la nueva liga para comenzar a
batallar dentro de ella. Si lo consigue de manera exitosa, puede implantar
rápido en el equipo su idea de juego, y de darle resultados positivos, cosa que
luce incierta, se proyectará como uno de los entrenadores a tener en cuenta
para el futuro, y como uno de los candidatos a quedarse con la Premier League
inglesa, pero esto último, a mi parecer, resulta una utopía.







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