Veranos europeos: ¿Se llevará otra vez el rojo diablo?
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Bélgica participaba por
segunda vez en la fase final del torneo (había debutado en la
edición de 1972) y se iba a enfrentar en la primera fase a ingleses,
españoles e italianos. Sin participar en los dos últimos mundiales,
la medalla de Oro olímpica conseguida en 1920 era apenas un recuerdo
en los libros de historia del deporte.
Pero algo estaba
cambiando en el fútbol belga, puesto que a finales de los años
setenta el Anderlecht conseguía ganar el primer título europeo: la
Recopa de Europa de 1976 (4-2 al West Ham United). Además disputaría
otras dos finales consecutivas en la misma competición, ganando el
título en 1978. A esto hay que añadir las dos Supercopas de Europa
que le ganó a Bayern Munich y Liverpool (quien, a su vez, había
sido Campeón de Europa derrotando al único equipo belga que ha
jugado una final de esta competición: el Brujas).
Así pues, con un bloque
de jugadores provenientes de estos dos equipos y de otros como el
Standard de Lieja y el Beveren en el que defendía la portería Jean
Marie Pfaff, el seleccionador Guy Thys armó un conjunto que se
clasificó dejando fuera a Austria, Portugal, Noruega y Escocia.
Bélgica e Inglaterra
empataron 1-1 en el primer partido de la primera fase. Lo que unido
al empate sin goles entre España e Italia dejaba la lucha por el
primer puesto de grupo y por tanto la clasificación para la final
(en esta edición no se jugaron semifinales) abierta por completo. En
la segunda jornada, Bélgica e Italia ganaron sus partidos a España
e Inglaterra respectivamente (2-1 y 1-0) por lo que el choque entre
belgas y el equipo anfitrión se presentaba decisivo. El que se
llevara el partido jugaba la final, aunque el empate beneficiaba al
conjunto belga por los goles marcados a favor.
El partido se disputó el
18 de junio en el estadio Olímpico de Roma y los locales lo tenían
todo a favor. Sin embargo, el encuentro concluyó en un empate sin
goles que dejaba fuera a la selección dirigida por Enzo Bearzot.
Bélgica iba a jugar la final de la Eurocopa. El rival, Alemania
Federal que alcanzaba la final por tercera vez consecutiva. Dos goles
de Hrubesch dieron el segundo título a los teutones.
Bélgica perdió aquella
final pero iniciaba su época dorada. Acompañada, de nuevo, por el
triunfo del Anderlecht en la Copa de la UEFA del año 1983 y los
subcampeonatos del Standard de Lieja en la Recopa de 1982 y del
propio Anderlecht en la UEFA del 84, los 80 fueron la década de los
“Diablos Rojos”. Van Der Elst, Gerets, el citado Pfaff,
Ceulemans, Cools, Vandereycken... convirtieron a la selección belga
en una escuadra respetada y temible.
Si bien no consiguieron
ganar ningún título, el combinado belga fue un habitual de las
fases finales de Mundial y Eurocopa, consiguiendo algunas victorias
de prestigio ante rivales como Francia y Holanda en los
clasificatorios y URSS y España en el Mundial del 86. Aunque
sobresale, por encima de todas, la conseguida ante Argentina (vigente
Campeona del Mundo) por 1-0 en el partido inaugural del Mundial 82 en
el Camp Nou de Barcelona. Precisamente, fue Argentina con Maradona al
frente la que privó al equipo de Guy Thys de jugar la final del
Mundial celebrado en México.
Cosas del destino,
veintiocho años después Argentina se cruzó de nuevo en el camino
mundialista de una selección que había desaparecido del concierto
europeo tras doce años alejada de los grandes torneos
internacionales. Higuaín con su gol eliminaba a uno de los equipos
que más expectación había suscitado en la última cita mundialista
de Brasil.
Italia, Irlanda y Suecia
pondrán a prueba a una de las selecciones, a priori, más atractiva
de las 24 que disputarán la próxima Eurocopa de Francia. ¿Serán
capaces Hazard, De Bruyne, Fellaini, Mirallas, etc... de
poner de moda, otra vez, el rojo diablo?
Alfonso Massó (@alfonsomasso)







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