Chile: Happy Ending
Oscureció en New Jersey. El campeón de América repitió. Chile se proclamó campeón de la Copa Centenario y con un final muy parecido al del 2015. La Roja volvió a empatar a cero goles con Argentina y se impuso en la tanda de penales. Juan Antonio Pizzi seguramente no olvidará el 26 de junio del 2016.
Un partido que cualquier selección pudo ganar. Los argentinos tuvieron más ocasiones para marcar el 1-0. Sin embargo, la Copa América Centenario reafirmó a Chile como el mejor equipo del continente. Después de una tanda que no se olvidará, ya que Messi lanzó un penal a las nubes y ese recuerdo existirá en la memoria de toda Argentina por un tiempo.
Chile es una selección competitiva con personalidad. Tienen un fútbol base trabajado en la última década. Juego de posesión, la forma de moverse, la manera de tocar el balón. Cada futbolista se conoce – aunque sea un recién convocado – y entiende qué acción realizar en cada jugada.
Chile posiblemente sea la selección más inteligente al jugar al fútbol. Siempre buscan libertad con la meta de tener tiempo para pasar. Sus toques son pensados y siempre se intenta que sea de forma vertical. Además, es un conjunto que aprovecha los espacios. El juego a los pies lo realizan muy poco, solo si es necesario. Se aprovecha mucho el lugar libre generado por la movilidad.
Tienen muy trabajado su juego. Circulación del balón en espacios cortos para luego aprovechar a los extremos, interiores o laterales abiertos en la banda. El cambio de orientación siempre les sirve. Fluidez eterna al atacar y defender.
El orden es su herramienta más clave al defender. Trabajan todos. El delantero es el primero en exprimir. Presionan en alto y en toda la cancha con el objetivo de asfixiar. Las líneas defensivas no se pierden. El despliegue es correcto. Saben cómo cortar la jugada de cada rival. Roban y salen jugando. Tocan poco, rápido y de manera vertical para generar una ocasión de peligro. Si fallan, vuelven a presionar arriba para conseguir el balón. Aprovechan su explosividad.
Uno de sus puntos clave: la intensidad. Van a otro nivel. Como si fueran Jon Snow en “The Battle of Bastards” (Game of Thones, 6x09). Es una locura su ímpetu. Viven mucho el fútbol. Por momentos parece que los jugadores se multiplican y realizan el doble de tareas. Cada futbolista siente que posee el doble de pulmones.
Sin embargo, la calma siempre está presente. Los nervios casi nunca aparecen y ayer se notó después de la expulsión de Marcelo Díaz, mantuvieron la tranquilidad, estuvieron más cómodo de lo normal y se impusieron al juego argentino.
Un conjunto que posee estrellas como Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Claudio Bravo, Charles Aranguiz y Eduardo Vargas. Sin embargo, tiene jugadores silenciosos claves en su juego como Marcelo Díaz, Gonzalo Jara, Francisco Silva, Gary Medel, Mauricio Isla, José Fuenzalida, entre otros. De ahí la explicación de su transformación como una de las mejores selecciones en la actualidad.
En resumen, Chile es un conjunto que destaca por su colectivo; pero también explota lo individual en cada partido. Además, es la mejor selección a nivel táctico en Sudamérica y una de las mejores del mundo. Su posicionamiento con y sin el balón lo tienen pocos. Juegan con claridad, confianza y sencillez por su capacidad de pertenencia hacia su fútbol.
No importa qué jugador o entrenador se encuentre. La identidad y el sentido del juego perviven. Cada proceso respeta las ideas del anterior y las trabaja. No viven del pasado, viven del presente, ya que cada año evoluciona su juego base. Su puesta en escena es magnífica. Es un combinado perfectamente coordinado, donde cada futbolista sabe cómo jugar al fútbol. Posee un conjunto poderoso que vive un momento admirable y mágico. La calidad futbolística y el hambre de la gloria se combinan y forman la selección de un país llamado Chile.







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