Magos que no frotaron la lámpara: Yoann Gourcuff.. "Le Petit Zidane"
Con un perfecto manejo de los tiempos dentro de la cancha, serenidad a la hora de tener la pelota y con destellos de distinción futbolística, Yoann Gourcuff se hacía un nombre dentro de las próximas promesas del fútbol, y no tan solo dentro del fútbol francés sino del fútbol mundial.
El apodado “Le Petit Zizou” o “Le Petit Zidane” (El pequeño Zidane) se formó en la filas del FC Lorient de la mano de su padre, Christian Gourcuff. Posteriormente firmó su primer contrato como profesional en el 2003 con el Stade Rennes, donde su rendimiento fue paulatinamente en ascenso, llegando a hacerse un nombre dentro del club a temprana edad debido a que sus brillantes actuaciones, despliegue de calidad, goles y asistencias le sirvieron al equipo Bretón para mejorar y cumplir objetivos, así como lo fue en su tercera temporada dentro de club al alcanzar la clasificación a la Copa Intertoto de la UEFA 2006 tras un 7mo lugar en la Ligue 1 2005/06.
“Le Petit Zizou” participó en el Campeonato Europeo sub-19 del 2005 disputado en Irlanda del Norte, donde saldría campeón con Les Bleus. Además, obtuvo llamados esporádicos a la selección mayor, donde si bien es cierto no tuvo mayor participación, le servía como experiencia para un joven de tan sólo 20 años para la fecha.
Yoann Gourcuff estaba en la agenda de todos los scouts, era uno de los jóvenes del momento, pero de entre tantos clubes el que ganó la puja fue el AC Milan. Eran tiempos de cambios y el pequeño Zidane hacía maletas para ir a Italia, donde lo recibieron los periodistas y demás con una gran fiesta, había llegado el próximo mejor jugador del mundo. Con el conjunto Rossonero ganó en su primera temporada la UEFA Champions League 2006/07, además de ganar la Supercopa Europea 2007 y el Mundial de Clubes. Lamentablemente no fue muy partícipe de dichos títulos, ya que no era un regular en las alineaciones de Carlo Ancelotti. Yoann tenía problemas de conducta y no hizo muchas amistades desde su arribo a Milano, incluso fue puesto en su lugar tras críticas del capitán Paolo Maldini y de un referente como lo era el holandés Clarence Seedorf.
Se marchó al Bordeaux tras un préstamo en la temporada 2008/09 y posterior compra a la campaña siguiente. Aquí la carrera de Le Petit Zidane tomó un nuevo auge, fue comandante, eje y dueño del balón. Su club fue campeón de la Supercopa de Francia, Copa Francesa y de la Ligue 1, además de llegar a Cuartos de Final de la UEFA Champions League. Por su rendimiento, Yoann Gourcuff fue galardonado con los premios de Mejor Gol de la Ligue 1, Mejor Jugador de la Ligue 1 y por si fuera poco Mejor Jugador Francés del año 2009.
Pero llegó el declive, el año que estaba marcado para que sobresaliera y demostrara ante la mirada de todos quién era y porqué lo apodaban “Le Petit Zizou”, era el año del Mundial, Sudáfrica 2010 aguardaba. Su indisciplina se apoderó de su juego y Francia se quebró como grupo, el vestidor estaba roto y Yoann era uno de los causantes de dicha ruptura. Durante el primer encuentro frente a Uruguay, con destellos de arrogancia se quejaba airosamente con sus compañeros por no darle la pelota, y cuando este la tenía no la pasaba. Incluso en los tiros de esquina buscaba el gol olímpico, en vez de buscar a sus compañeros dentro del área. Francia se quedó en la Fase de Grupos y Yoann Gourcuff se quedó sin nada.
Yoann se perdió tras esa nefasta actuación en Sudáfrica 2010, ese mismo año antes de iniciar la justa más importante del mundo del fútbol fue fichado por 22 millones de Euros por el Olympique Lyon. Parece que tanto reflector quemó a la gran promesa. Duró 5 temporadas y anotó más de 20 goles y asistió en más de 20 oportunidades, pero sin mucho de aquel juego comparado al juego de una leyenda.
Actualmente juega para su club de inicio, el Stade Rennes y ha tenido una que otra participación destacada, pero nada comparado con aquel joven francés que tenía hambre de comerse a todos.
Una promesa que se quedó en nada, su mal comportamiento y las lesiones mermaron a un jugador que tenía ficha de heredero, tenía ficha de estrella, pero una mentalidad débil lo convirtió de “Le Petit Zidane” a “Le Petit Mentalement”. Un mago que no quiso frotar la lámpara.







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