Veranos europeos: La boda de Smicer
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| Nedved y Smicer en el césped del estadio de Wembley (Foto: uefa.com) |
Contraer matrimonio sigue
siendo uno de los ritos, sacramentos o actos (según las creencias de
cada cual) más extendidos en el mundo .Y hacerlo en primavera, con
la llegada del buen tiempo es una costumbre bastante asentada en
España y buena parte de Europa. Ese era el plan que tenía el checo
Vladimir Smicer para mediados del mes de junio de 1996 sin saber que
el fútbol se cruzaría en su camino hasta en dos ocasiones.
La República Checa, ya
dividida Checoslovaquia, se clasificó por primera vez para jugar la
fase final de un gran torneo. Se trató de la Eurocopa organizada por
Inglaterra en la que se introdujeron algunas novedades con respecto a
tiempos anteriores: era la primera edición con 16 selecciones
participantes y la primera vez que la victoria en un partido de grupo
valia 3 puntos. Junto a la República Checa, se clasificó también
para la fase final Croacia (disuelta también la antigua Yugoslavia),
“the times they are a changin`” que diría Bob Dylan.
Teniendo como rivales a
Alemania, Italia y Rusia, el bueno de Smicer concretó la fecha de su
enlace para el final de la primera fase, suponiendo, con buena lógica
que quedarian eliminados a las primeras de cambio. Sin embargo, la
noche del miércoles 19 de junio y después de empatar a 3 goles con
Rusia y del empate sin goles también entre alemanes e italianos, los
checos se clasificaban como segundos de grupo y dejaban fuera del
torneo al equipo de Arrigo Sacchi. Para colmo, el gol del empate a 3
y de la clasificación, por tanto, para los cuartos de final lo marcó
nuestro protagonista en el minuto 88 de partido. Así que el enlace
previsto para ese fin de semana tuvo que postponerse para otra fecha
ya que el domingo 23, Portugal esperaba en Anfield.
Portugal, con Rui Costa,
Couto, Vitor Baía, y sobre todo Luis Figo partía como clara
favorita pero un gol de Poborský en el minuto 53 desató la locura
en todo el país centro europeo. Su selección iba a jugar las
semifinales de una Eurocopa. No sabemos las conversaciones que se sucederían entre las familias de los novios después de que por
segunda vez la boda tuviera que aplazarse: Francia con Blanc,
Djorkaeff, Desailly y Zidane entre otros era el rival a batir en
semifinales.
El partido en Manchester
terminó en empate a cero goles. Se jugó una prórroga en la que no
se movió el marcador y en la tanda de penaltis, el portero Kouba se
convirtió en héroe nacional al atajar el lanzamiento de Reynald
Pedros. La República Checa disputaría la gran final en el mítico
estadio de Wembley el domingo 30 de junio.
Smicer se casó en Praga
el sábado 29 de junio después de obtener permiso de la Federación
Checa para abandonar la concentración y con la condición de
regresar a la misma a tiempo para jugar la final. Desconozco si fue
como castigo o pensando en el bien del equipo, pero lo cierto es que
el entrenador checo Dusan Urhin dejó en el banquillo a Smicer, que
salió al campo sustituyendo a Poborský en el minuto 87. Los
noventa minutos terminaron 1-1 por lo que el tiempo extra fue como un regalo (de boda) para el recién
desposado. Sin embargo, Oliver Bierhoff frustró las ilusiones de
Smicer y de todo un pais, anotando un gol de oro histórico que puso fin al partido y que proclamaba a Alemania campeona por tercera vez.
Años más tarde (casi
una década después) Smicer fue campeón de Europa con el Liverpool
de Rafa Benítez, marcando un gol en aquella final de Estambul ante
el Milan. De aquella generación de jugadores también destacaron el
citado Poborský fichado por el Manchester United; Berger que también
fichó por el Liverpool; Radek
Bejbl que
jugó en el Atlético de Madrid; y cómo no, Pavel Nedved, jugador del
Lazio y de la Juventus donde conquistó el Balón de Oro en 2003.
Alfonso Massó (@alfonsomasso)







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