El despertar del dragón
China ha dado ese "Gran Salto Adelante". Como si fueran los tiempos del libro rojo, de la revolución cultural y modernización de la China agrícola impulsada por Mao Zedong en los años 50's, (Aunque a un alto costo humano) la tierra del dragón quiere modernizarse de nuevo y ser la gran potencia en el que probablemente sea el único campo que aún no domina: el futbol.
Desde hace algún tiempo, China es la primera economía mundial, (Aunque esta se encuentre actualmente en recesión) superando a la siempre poderosa nación del Tío Sam. En el ámbito deportivo, los chinos dominan numerosas disciplinas, como la gimnasia, el ping-pong, clavados, halterofilia, entre otras, al punto de pelear codo con codo en los últimos años en el medallero con las naciones tradicionalmente dominadoras de los Juegos Olímpicos como Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Australia o Alemania.
El mercado está en chino
Sin embargo en el fútbol su presencia era mas bien discreta... Hasta hace unos pocos días.
La presencia de China se hizo sentir en el mercado invernal de fichajes a punta de billetazos, los cuales han cimbrado y tomado por sorpresa a la mayoría de nosotros; en lo que va del 2016, la Superliga China ha gastado alrededor de 220 millones de euros por concepto de transferencias, las cuales han sido del más alto perfil, lujo que solo unos cuantos clubes europeos se podían dar.
Jackson Martínez del Atlético de Madrid al Guangzhou Evergrande por 42 millones de euros, los brasileños Alex Texeira y Ramires han pasado del Shaktar Donetsk y Chelsea respectivamente al Jiangsu Suning por una cantidad combinada de 78 millones de euros (50 por el primero y 28 por el segundo); mientras que el Chebei China Fortune pagó la nada despreciable cantidad de 16 millones de euros a la Roma por Gervinho y el Shangai Greenland desembolso otros 10 millones por el colombiano Freddy Guarín al Inter de Milán. Una locura.
La voluntad del líder
¿Pero a que se debe este repentino interés y desembolso de tales cantidades de dinero? Hay diversas razones, aunque la principal es el deseo del presidente chino Xi Jinping de convertir a la nación en una potencia futbolística. Jinping, quien es un declarado aficionado al balompie, ha expresado que la meta es que China albergue una Copa del Mundo y en cierta instancia ganarla. Como parte de este plan, el gobierno ha abierto mas de 20 mil centros de entrenamiento para el desarrollo de futbolistas, además de instaurar al futbol como práctica obligatoria en todas las escuelas. El mandatario alguna vez dijo: "El viejo sueño de un glorioso renacimiento chino está íntimamente ligado al sueño de ver a China como potencia de fútbol".
Y como es normal en China, la palabra del líder se convierte en norma. Debido a este deseo de Xi Jinping, los grandes empresarios han visto "con buenos ojos" invertir en el futbol. Muchos equipos de la Superliga China cuentan con el respaldo de grandes emporios, como el Guangzhou Evergrande, quien es apoyada por Alibaba Group, un importante desarrollador y comercializador de gadgets electrónicos, o como el equipo Shanghai SIPG, quien los respalda Shanghai International Port Group, también comercializadora de artículos electrónicos. Además, el magnate chino Wang Jianlin compró el 20% del Atlético de Madrid, mientras dos empresas chinas que trabajan con fondos públicos desembolsaron 400 millones de dólares para comprar el 13% de las acciones del Manchester City, lo cual le dará oportunidad a los jóvenes futbolistas chinos de entrar a la academia de los Citizens.
Problemas y preocupaciones: Europa tiembla
Sin embargo, para florecer el fútbol chino debe superar ciertas adversidades y estigmas. La selección nacional de China actualmente se encuentra en el lugar 82 del ranking FIFA de selecciones, mientras que su última y hasta ahora única participación en la Copa del Mundo fue en 2002 y por el el momento se encuentran casi eliminados de la clasificación para Rusia 2018. Otro de los problemas son el amaño de partidos. En 2013 Nicolas Anelka y Didier Drogba dejaron abruptamente a su equipo, el Shanghai Greenland Shenhua; meses después el equipo fue despojado de su título de liga obtenido en 2003, debido a que se descubrió una red de amaño de juegos que afectó a otros 12 equipos de la liga china, lo cual llevó a sanciones económicas para los conjuntos y suspensiones de por vida para 33 personas entre empresarios, directivos y jugadores.
A pesar de estos problemas, el proyecto de convertir a liga de futbol de China y la selección en potencia mundial va en buen camino. El técnico del Arsenal, Arsene Wegner ya ha demostrado su preocupación y advierte a los equipos europeos: "No sé cuan profundo es el deseo en China, pero si se trata de una fuerte voluntad política habría que preocuparse". El caso del futbolista Alex Texeira es un botón de muestra; durante días se especulo sobre su posible traspaso al Liverpool, pero la cantidad de dinero que pedía el Shaktar Donetsk era muy alta. El Jinagsu Suning entró a la transacción y le ganó la puja a los Reds, llegando al precio que el equipo ucraniano pedía por el brasileño.
Además, la liga China tiene ya varios años contratando nombres importantes. Desde hace ya un buen tiempo, jugadores como Paulinho, Demba Ba, Asamoah Gyan y Robinho tienen ya algún tiempo en la liga, mientras que técnicos como Luis Felipe Scolari, Sven Göran-Eriksson y Vanderlei Luxemburgo han echado tambíen raíces en el futbol del país oriental.
La voluntad de China es grande, y cuando el dragón despierta no suele haber nada que se interponga entre el y su objetivo. Los orientales han dado muestras de su poderío y lanzan advertencias a Europa de que su plan va enserio. El dragón ha despertado, y parece que no descansará en su meta de ser la mayor potencia futbolística del mundo.
Gabriel Delgado (@gabote94)







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