Preparando currículum para dirigir a un gigante
Sin duda, uno de los ídolos del madridismo es el
español Míchel González, quien pasó prácticamente toda su carrera como jugador
‘merengue’ y formó parte de la histórica “Quinta del Buitre”. Como futbolista, se
destacó por su intensidad en la banda derecha, y anotó un total de 130 goles en
558 partidos disputados entre 1981 y 1996.
En 2005, Míchel decidió volver a las canchas, esta
vez para sentarse en los banquillos, pues quería dar inicio a su carrera como entrenador,
y buscar alcanzar su sueño de dirigir al equipo de sus amores: el Real Madrid
C.F.
En 2010 comenzó a llamar la atención del fútbol
español, pues en su primera temporada como entrenador del Getafe (2009-2010),
logró clasificar al equipo a la
UEFA Europa League. En aquél equipo comenzó a dar muestras de
lo que era su trabajo, y logró grandes victorias frente a equipos importantes,
como ante el Athletic de Bilbao (2-0), Atlético de Madrid (1-0 en casa y 0-3 en
el Calderón), Sevilla (4-3 en casa y 1-2 en el Sánchez-Pizjuán), Valencia
(3-1), y Villarreal (3-0). Esas habían sido las victorias más importantes de su
carrera como entrenador, y eran las que le servían como aval para ser considerado
por la directiva blanca como un posible futuro entrenador del equipo.
Abandonó el equipo de Getafe en Junio de 2011 y de
allí dio el salto al primer gran equipo de su carrera como entrenador: el
Sevilla F.C., al que llegó en febrero de 2012. En el equipo Andaluz no
consiguió clasificar a competencias europeas en su primer año, y sólo consiguió
una destacable victoria (1-2) sobre el Valencia en Mestalla.
En su segundo año en el Sevilla sólo consiguió una
victoria destacada (1-0) frente al Real Madrid, y tras malos resultados fue
destituido en enero de 2013, luego de una muy mala primera vuelta.
Inmediatamente un mes después, el 4 de febrero de
2013, fue nombrado entrenador del Olympiacos F.C. y tan sólo un mes después (10
de marzo) se consagró campeón de la Súperliga de Grecia, para añadir luego el título
de la Copa ese
mismo año.
Hasta aquí la carrera de Míchel como entrenador
podría decirse que había sido “aceptable” e incluso “regular”, pues si bien es
cierto que consiguió victorias frente a equipos grandes, también hay que decir
que todos ellos habían sido de España y hay que resaltar que nunca se pudo
mantener constante frente a los más chicos. Ante ello, necesitaba consagrarse
en Europa ganándole a equipos importantes en la Liga de Campeones de la UEFA.
Su segunda temporada en el Olympiacos fue cuando
Míchel comenzó a estallar todo su potencial, y ello hizo que finalmente los
ojos del fútbol europeo se posaron en él, en la temporada 2013-2014, pues fue
cuando comenzó a añadirle intensidad a su estilo de juego.
Tras una fuerte jornada de grupos en la Liga de Campeones, en la que
alcanzó victorias importantes frente al Anderlecht (0-3 en Bélgica y 3-1 en
casa) y ante el Benfica (1-0), logró alcanzar los octavos de final de la
competición tras clasificar como segundo en el grupo C, por detrás del Paris
Saint-Germain.
Fue el 25 de febrero de 2014 cuando Míchel
demostró ante los ojos del mundo que él también podía conseguir grandes
victorias frente a los gigantes de Europa, como ocurrió ese día con el
Manchester United, al que venció 2-0 en casa, tras haberlo destruido en la
cancha durante los 90 minutos reglamentarios.
Fue ese día cuando el español dio el gran salto al
reconocimiento internacional, y fue además cuando dio el primer gran “timbrazo”
a las puertas de la Casa
Blanca.
Para la vuelta sin embargo, no contó con la suerte
necesaria y cayó 3-0 en Old Trafford, siendo ampliamente superior en el segundo
tiempo, y estando cerca de sacar a los ‘red devils’ de la competición en un par
de ocasiones. Aún así, contó con el consuelo de haberse consagrado campeón de la Superliga de Grecia esa
temporada.
Para la temporada siguiente (2014-2015), Míchel
volvió a demostrar de qué estaba hecho como entrenador, y pegó entonces su
segundo “timbrazo” a las puertas del Real Madrid, tras haber vencido en gran
forma al que era el vigente sub-campeón, el Atlético de Madrid, por un marcador
de 3-2, aplicándole la misma intensidad con que juega el equipo de Simeone, y
superándolo ampliamente en ella.
Dos jornadas después, volvió a dar otro
“cachetazo” en Europa, esta vez ganándole a la Juventus por 1-0, aunque esta
victoria sin embargo, no sirvió de mucho, pues esa edición no logró avanzar a
los octavos de final, y fue destituido del club el 6 de Enero, luego de no
haber realizado una muy brillante primera vuelta en el fútbol grigo.
Su carrera como entrenador cambió radicalmente con
su llegada al Olympiacos, pues allí comenzó a demostrar todas sus cualidades,
dentro de las que destacaban sobre todo la intensidad y el orden que tenía su
equipo sobre la cancha (razón por la que se le llegó a comparar con el ‘Cholo’
Simeone).
Tras haber sumado a su currículum esas
impresionantes victorias frente al Benfica, Manchester United, Atlético de
Madrid y Juventus, llamó la atención de un club histórico del fútbol francés:
el Olympique de Marsella, al que llegó el 19 de agosto de 2015 para reemplazar
a Marcelo Bielsa.
Sin embargo, en la Ligue 1 no le ha ido tan
bien como se esperaba, pues no ha conseguido dar en la tecla correcta con sus
dirigidos, y ha quedado expuesto que al equipo le falta juego, cosa que se ha
reflejado en los resultados, a tal punto de encontrarse en la octava posición,
con un total de 7 victorias, 8 empates y 6 derrotas, para sumar 26 puntos en 21
partidos disputados. En esas estadísticas hay que destacar el hecho de que sólo
ha registrado triunfos importantes ante el Losc Lille (1-2) y frente al
Saint-Étienne (0-2), ambos en condición de visitante.
El ‘salvavidas’ para Míchel en el equipo francés
puede ser quizás la
Europa League , pero para ello deberá superar primero al
Athletic Club de Bilbao por los dieciseisavos de final de la competición, y de
allí en adelante deberá concentrarse en avanzar lo máximo posible, y por qué
no, en intentar ganarla, para acceder directamente a la próxima Liga de
Campeones.
Hasta aquí, Míchel ha dejado claro que tiene
virtudes como entrenador, una de las cuales es la mencionada intensidad que
imprime en sus jugadores, pero también ha demostrado que le falta ser constante
frente a los equipos chicos, y ello puede derivar de algún problema de
comunicación que tenga con sus jugadores porque en ocasiones parece que no le
entienden la idea de juego. Sí logra solventar eso, a mi parecer, podrá ser
considerado para dirigir a algún otro equipo más importante de Europa, pero
claro, para ello también necesitará que los resultados se vean avalados por
algún título.
Para finalizar, me parece apropiado concluir que Míchel
va encaminado a ser uno de los entrenadores importantes de Europa, no me atrevo
a decir que a ser el mejor o de los más grandes dentro de unos años, pero si
uno importante, y se ve motivado por su sueño de dirigir al Real Madrid. Ese ha
sido el motor de su carrera como entrenador, y para ello ha ido sumando a su
currículum grandes victorias frente a equipos importantes de Europa, demostrando
que él también tiene con que hacer frente a la gran responsabilidad que
representa el cargo de ser entrenador del Real Madrid Club de Fútbol.
Anderson Ayala
(@anderson2_0).






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