Cuando el problema son los entrenadores - Parte III
En las dos primeras
partes de este extenso reportaje, hice énfasis en las salidas de Lucien Favre,
Brendan Rodgers, Nuno Espírito Santo, José Mourinho, Rafa Benítez y Julen
Lopetegui, de sus respectivos clubes europeos esta temporada, pero en la última
parte de este análisis y recolección de datos me dedicaré a estudiar sólo la
destitución de un entrenador más, y concretamente hablaré sobre otros dos que
caminan sobre la cornisa y en cualquier momento podrían ser removidos de sus
puestos.
El último caso es
quizás de todos los expuestos anteriormente el que menos extraña en el fútbol
europeo, y hablo por supuesto del francés Rudi
García, ex-entrenador de la AS Roma,
que dejó la vara muy alta al principio de su proceso con el equipo italiano en
2013, y de allí en más se dedicó a caer en picada, como se hizo notoriamente
perceptible esta temporada.
Hasta la fecha de su
destitución, ‘la loba’ registraba con el entrenador francés un total de 9
victorias, 7 empates y 3 derrotas en la Serie A, 1 victoria, 3 empates y 2
derrotas en la Liga de Campeones, y 1 empate (que significó la eliminación en
los penales) en la ‘Coppa Italia’, lo que daba un total de 10 victorias, 11
empates y 5 derrotas en 26 partidos de todas las competencias. Pero si nos
trasladamos hasta la misma fecha de la temporada pasada, se halla que el equipo
romano había obtenido 12 victorias, 4 empates y sólo 2 derrotas en la Serie A,
y 1 victoria, 2 empates y 3 derrotas en la Liga de Campeones, (hay que
especificar que aún no había iniciado su participación en la ‘Coppa Italia’)
para un total de 13 victorias, 6 empates y 5 derrotas en 24 partidos de todas
las competencias.
A pesar de que los
números no varíen radicalmente, sino que por el contrario son bastante
parecidos (aunque esta temporada la Roma jugó dos partidos más hasta la fecha),
hay que decir que Rudi García transformó a la Roma en el equipo más irregular
del fútbol europeo, por encima del Manchester City o del Benfica; capaz tanto de
hacer un gran partido (como el empate 1-1 frente al Barcelona o la victoria 2-1
frente a la Juventus), como de firmar un descalabro al encuentro siguiente
(caída 3-2 frente al Bate Borisov, y la derrota 0-2 frente al Atalanta).
Con Rudi García el
equipo romano siempre mostró un juego dinámico, atractivo, vertical y ofensivo,
pero sobretodo bastante desordenado, y éste último rasgo se amplificó aún más
en la presente campaña. Ya la temporada pasada se daban algunos síntomas de ese
desorden en partidos como la abultada derrota (1-7) frente al Bayern Munich,
pero esta campaña, luego de un prometedor comienzo ganándole a la Juventus en
la liga, el hecho de que el equipo se encontrara en la quinta posición luego
del receso invernal, por detrás de la ‘Vecchia Signora’ (que tuvo un comienzo
terrible de temporada), habla muy mal de la gestión de García.
A mi parecer, aunque la
directiva hubiese decidido mantenerlo para conservar el dinamismo y la
verticalidad del entrenador, también es necesario decir que el equipo hubiera
continuado padeciendo del desorden que no logró acomodar nunca el francés, y que
en muchas ocasiones terminó pesando en los resultados, y pues claro, como estos
no se dieron de forma tan positiva después de que todos apostaban por la Roma
para quedarse con el ‘Scudetto’ este año, terminaron pesando en su destitución.
En todo caso, fue el
empate 1-1 con el AC Milan en el Stadio Olimpico el que terminó de convencer al
club de que ya Rudi García no podía hacer más; que lo que el equipo mostró en
ese juego sería lo que ofrecería de aquí al final de temporada, y ante ello
decidieron actuar oficializando su destitución el día 13 de Enero del presente
año. Para reemplazarlo llegó el experimentado Luciano Spaletti, que ya tuvo un
paso por el club entre 2005 y 2009, y que deberá mostrar resultados positivos
rápido, para certificarle al club que la decisión de traerlo fue acertada.
Aunado a todos los
entrenadores que ya presente en las primeras partes de este artículo, me
atreveré a tratar un caso más, que no ha derivado en destitución, pero que en
cualquier momento de la temporada podría hacerlo, y que puede resumirse con el
título de la novela de Gabriel García
Márquez, “Crónica de una muerte anunciada”, y es por supuesto el de Louis Van Gaal, el holandés entrenador
del Manchester United, que parece
haber vuelto al abismo al que había entrado en el mes de diciembre, tras
haberse peleado con todo el mundo.
Ya desde la pasa
campaña, el juego trabado, poco creativo y sobre todo, poco efectivo, de los
‘red devils’ bajo las órdenes de Van Gaal, daba muestras de lo que sería el
estilo de juego con el entrenador holandés, el tiempo que éste durara sentado
al frente del banquillo.
Si se ubica esta
misma fecha (24 de Enero) en la temporada pasada, se encuentra que el equipo había
obtenido 11 victorias, 7 empates y 4 derrotas por Premier League, 1 victoria y
1 empate por la FA Cup, y 1 estrepitosa derrota en la Capital One Cup (que
significó su eliminación), con lo que sumó un total de 12 victorias, 8 empates
y 5 derrotas en 25 partidos en todas las competencias (teniendo en cuenta que
el United no jugó Liga de Campeones esa temporada).
Para la presente campaña
los ‘red devils’ exhibieron una baja en los resultados, hasta el punto de
obtener 10 victorias, 7 empates y 6 derrotas en la Premier League, 2 victorias,
2 empates y 2 derrotas en la Liga de Campeones (que representaron la
eliminación), 1 victoria por la FA Cup, y 1 victoria y 1 empate (que significó
la eliminación en penales) en la Capital One Cup, para un total de 14 victorias,
10 empates y 8 derrotas en 32 partidos por todas las competencias.
La baja en las
estadísticas en el caso de este equipo, no pueden atribuirse a una baja en nivel
de juego porque, en mi opinión, nunca hubo un estilo claro bajo la dirección de
Van Gaal.
Si bien la temporada
pasada logró regresar al equipo a la Liga de Campeones tras finalizar 4º en el
torneo local, la realidad es que en muchos partidos terminó jugando al pelotazo
en largo y pidiendo la hora. Nunca el equipo desarrolló un estilo dinámico, ni
claro, ni muchísimo menos vistoso, aunado a los roces del entrenador con varios
jugadores (Ángel Di María y Radamel Falcao los más importantes). Los futbolistas nunca
tuvieron claro a que jugaban, pero aún así se conseguían victorias, y para el terror
de los aficionados, los resultados dejaron de acompañar al accidentado juego
del United esta temporada.
No son sólo los
problemas en el juego los que afectan al club, sino también las insistentes
peleas del entrenador con jugadores nuevos que llegaron para este año (Menphis
Depay el más resaltante), aunado a ciertas declaraciones que no caen nada bien
en los aficionados, y por supuesto, las peleas del holandés con la prensa, que
están terminando de cavar su tumba.
En los últimos 13 partidos
el equipo de Manchester sólo ha conseguido 3 victorias, razón por la que su
situación se tornó difícil, sobre todo en el mes de diciembre, y aunque ahora
pareció haber salido ligeramente de ella (o por lo menos, así lo dejan ver los
resultados), la última derrota con el Southampton en casa parece haber roto la
relación definitiva de los hinchas con Van Gaal, y en cualquier derrota
estrepitosa que consiga en los próximos partidos, o ante otra racha mala de
resultados, el holandés podría ser destituido el club, tal como se viene
anunciando desde el mes de diciembre.
Y finalmente, le
dedicaré un par de párrafos al entrenador serbio, Siniša Mihajlović, actualmente en el
banquillo del AC Milan, por el hecho
de que el Milan ha venido decayendo mucho en los últimos años, y si bien esta
temporada ha mostrado una pequeña mejoría con respecto a las dos anteriores, su
situación también se ha tornado complicada, específicamente desde el mes de diciembre.
Del Milán me
exoneraré de presentar las estadísticas de la pasada y presente temporada
porque sencillamente la temporada anterior, como la predecesora a ella, el
equipo ‘rossonero’ jugó dos muy malos torneos locales, y no pudo siquiera
meterse en los puestos de la Europa League.
Para la presente
campaña, el AC Milan gastó más de 80 millones de euros en fichajes para traerle
buenos jugadores a Mihajlovic, pero parece que el técnico no ha sabido engranar
del todo a sus jugadores en un circuito de juego claro, y es que en muchas
ocasiones el equipo termina jugando de forma desordenada, y sigue sin mostrar
una actitud diferente a la de las temporadas anteriores.
Más allá de haber
conseguido una gran victoria (1-3) frente a la Lazio, y un empate (1-1) con la
Roma, que fácilmente pudo haber sido una victoria, los ‘rossoneri’ no han
podido hacerle frente a ninguno de los restantes grandes del fútbol italiano: derrotas
2-0 frente a la Fiorentina, 1-0 ante al Inter, 0-4 con el Napoli y 1-0 frente a
la Juventus. Además de esas caídas, destaca también el hecho de que el equipo
de Milán, tras haber enfrentado de forma consecutiva a los tres últimos equipos
de la tabla general, y ya sobre el final de la primera mitad del torneo, sólo
haya podido sacar una victoria (0-0 con el Carpi, 1-1 con el Hellas Verona, y
la victoria 2-4 frente al Frosinone), por lo que no queda del todo claro para
qué está el equipo de Mihajlovic, y si podrá competir por el ‘Scudetto’, o por
lo menos, por meterse en alguno de los puestos de clasificación europea.
En concreto, el Milan
deberá tratar de seguir progresando en esa mejoría del juego que logró
conseguir frente a la Roma, para intentar hacerle frente a su próximo rival de
importancia, que es el Inter, porque de conseguir un resultado adverso, o
incluso estrepitoso, el futuro del entrenador serbio podría quedar al aire, y
tocaría a la directiva traer a algún entrenador interino que pueda hacerse caro
del vestuario y de la responsabilidad de dirigir a un histórico del fútbol
europeo, pero que en los últimos años ha venido ‘mendigando’ en los torneos que
ha jugado.
De esta forma, luego
de tres extensas partes sobre situaciones individuales de entrenadores, queda
expuesto que el ser entrenador es una profesión riesgosa porque, cuando el
juego de su equipo empieza a decaer y ello influye en los resultados, o cuando
se tienen problemas fuertes con el vestuario, siempre el más perjudicado será
él, y con toda la razón, pues se supone que un entrenador debe ser el primer
líder y el primer artífice del éxito de su equipo.
Para finalizar, me
gustaría refrendar lo que concluí en la primera parte de este artículo: que el
fútbol europeo sigue demostrando ser resultadista, pues cuando estos no
acompañan a los técnicos, la opción más lógica parece ser cortarles la cabeza,
sino es que ellos mismos se van, como le pasó a siete de los nueve entrenadores
aquí trabajados, y ante ello se dificulta la posibilidad de que los proyectos
de ciertos técnicos puedan prolongarse pues, frente a cualquier mala racha,
corren el riesgo de jugarse el puesto en caso de no solventarla rápido, y
muchas veces ello termina perjudicando al fútbol en general, pues no sólo son
los entrenadores quienes se ven afectados, sino también los jugadores, y los
aficionados mismos.
Anderson Ayala. (@anderson2_0).







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