Ante el Granada empezó todo
El sábado se disputa en el Camp Nou el
Barcelona-Granada correspondiente a la jornada número 19, fecha que cierra la
primera vuelta del campeonato. Un partido que no tiene nada de especial, a
priori (salvo el posible debut de Arda y de Aleix Vidal con el Barcelona en
Liga, después de disputar sus primeros minutos ante el Espanyol el pasado miércoles
en la Copa), excepto para los aficionados barcelonistas de cierta edad, aunque
me atrevería a decir de todas las edades, ya que estamos hablando del equipo
contra el que debutó, ni más ni menos, Johan Cruyff.
Fue un domingo de octubre del año 1973 en
partido de la octava jornada de la temporada 1973/74 (debido a problemas burocráticos
no pudo jugar hasta esa fecha) a pesar de estar fichado desde el 13 de agosto
después de largas negociaciones con el Ajax de Amsterdam. En aquel momento
el Barcelona estaba clasificado en la décimo cuarta posición con tan sólo
6 puntos, a cuatro del líder que era el Valencia. La expectación en el Estadio
era máxima y las expectativas creadas, enormes (el club azulgrana lo seguía
desde 1971, pero no se pudieron contratar a extranjeros hasta 1973) tras 14
interminables años sin ganar la Liga lo que dio lugar a una de las frases más
repetidas en el vocabulario culé de la época: “aquest any, tampoc” (este año,
tampoco). Esa tarde, Rexach, baja por lesión, no pudo jugar y el entrenador
holandés Marinus Michels alineó a Sadurní, Rifé, Torres, Costas, De la Cruz,
Juan Carlos, Juanito, Asensi, Cruyff, Sotil y Marcial. El partido concluyó con
un 4-0 y Cruyff anotó dos tantos. El equipo terminaría la temporada Campeón
de Liga (9º Título) dejando al segundo clasificado a 8 puntos y con algunas imágenes y
actuaciones memorables como el 0-5 del Bernabéu o el gol de espuela ante el Atlético
de Madrid del propio Cruyff.
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| FOTO: Archivo |
Johan estuvo cuatro temporadas más en
Barcelona en las que anotó 51 goles en los 184 partidos que jugó, aunque el
club sólo consiguió levantar la Copa del Rey del año 1978 ante la UD. Las
Palmas. Sin embargo, su estancia como jugador le convirtió en un símbolo para el
barcelonismo, pues se integró muy rápidamente en la cultura catalana, hasta el punto de llamar a su tercer hijo, Jordi, aunque esto le
supusiera problemas con el régimen franquista de
la España de entonces.
Los caminos de Cruyff y el Barcelona se
separaron, pero nunca se distanciaron. Después de acabar su carrera como
jugador, comenzó la de entrenador y como ocurriera catorce años atrás, Johan
llegaba a Barcelona con el club sumido en una crisis deportiva similar a la de
cuando llegó como jugador (el
equipo había ganado la Liga de la temporada 84/85, pero en el año 86 perdió la
famosa final de Sevilla ante el Steaua y el Madrid de la “Quinta del Buitre”
dominaba a sus anchas en España) incluso con los jugadores pidiendo el cese del
presidente, José Luis Núñez, en lo que se denominó “el motín del Hesperia”,
por ser en dicho hotel donde tuvo lugar el comunicado por parte de la
plantilla.
Lo que sucedió después es de sobra
conocido: en sus ocho años como entrenador, el holandés agrandó aún más su
figura como leyenda del barcelonismo y, no sin dificultades, consiguió, a parte
de títulos (1 Copa de Europa, la primera en la historia del Club; 4 Ligas de
forma consecutiva; 1 Recopa de Europa; 1 Supercopa de Europa; 1 Copa del Rey y
3 Supercopas de España) dos cosas que son más importantes, si cabe, que los títulos:
un cambio de mentalidad en el "entorno" culé (con ganar al
eterno rival, no era suficiente) y un estilo de juego, con una filosofía muy
definida, que convirtieron al Barcelona en lo que es hoy día.
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| El 20 de Mayo de 1992 el Barcelona ganaba su 1ª Copa de Europa |









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