Champions 2005, una final increíble
“Cuando muera, no me lleven al hospital. Llévenme a
Anfield. Yo nací ahí y
moriré ahí”. La frase, mítica donde las haya, es de Steven Gerrard, el gran capitán red, que anunciara
hace algunas semanas que ésta sería su última campaña en el Liverpool y que disfrutaría los últimos años de su carrera futbolística en la MLS estadounidense,
una competición cada vez más competitiva pero muy alejada aún de los grandes
focos que escudriñan, al detalle, el fútbol europeo.
Y creo que éste es
el momento oportuno para echar la vista atrás y recordar el que, tal vez, sea
el punto álgido de la carrera de Steven Gerrard: a falta de un título de
Premier League (su Liverpool nunca fue capaz de ganarla) la Champions League ganada
al AC Milan en 2005, en una de las finales más increíbles que uno es capaz de
recordar, será siempre imborrable para cualquier aficionado red (y también para cualquier seguidor rossonero…).
El AC Milan de la
primera década de este siglo comenzaba ya a acusar los primeros síntomas de
decadencia que le han llevado a ser un equipo mediocre (mala planificación
deportiva, escasa inversión, fichajes de jugadores en el ocaso de sus carreras…)
pero todavía era tremendamente competitivo en Europa; de hecho, en aquella
década consiguió dos títulos de Champions (2003 y 2007), al margen del
subcampeonato de 2005.
Encuadrado en el
Grupo F en la liguilla, junto a Barcelona, Shaktar Donetsk y Celtic Glasgow, se
clasificó sin demasiados apuros como primero de grupo. Octavos y cuartos tampoco fueron obstáculos
excesivamente exigente: eliminó a Manchester United (doble 1 a 0) y aplastó al Inter (2 a
0 y 0 a 3) en la representación en Europa del derby della Madoninna.
La presencia del AC
Milan en la final se complicó, y mucho, en semifinales, ante el PSV Eindhoven.
Los italianos vencieron por 2 a 0 en la ida (goles de Shevchenko y Tomasson),
resultado que parecía suficiente para afrontar la vuelta con una cierta
tranquilidad; pero, a los 65 minutos del partido de vuelta, dos goles de Park y
Cocu habían equilibrado la eliminatoria. Aquella media hora final fue
absolutamente espectacular, con dos equipos volcados al ataque en busca de un
gol que les diese la clasificación para la final. Finalmente, fue el Milan con
un gol de Ambrosini en el minuto 91 quien se llevase “el gato al agua”. Pero no
sería sin sufrimiento, ya que otro gol de Cocu en el 92 volvió a poner a los
holandeses a un solo gol de la final. Pero ya no quedaba tiempo…
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| Park, autor del primer gol del PSV en la vuelta de las semifinales (Foto:uefa.com) |
El Liverpool, por su
parte, acababa de iniciar una nueva etapa aquél año con la llegada de Rafa
Benítez al banquillo y el madrileño no puedo estrenarse mejor: llevó a los red a la final de la Champions que no
visitaban desde hacía 20 años (en la fatídica final de Heysel ante la Juventus
de Turín).
Pero no todo fue un
camino de rosas, especialmente, la primera fase: encuadrado en el Grupo A,
junto a Mónaco (subcampeón el año anterior), Olympiakos y Deportivo de La
Coruña), hubo de esperar a la última jornada para derrotar a los griegos en
Anfield por 3 a 1 y así superar el goal-average particular (habían sido
derrotados por 1 a 0 en Grecia) y pasar como segundo de grupos empatado a 10
puntos con Olympiakos.
Bayer Leverkusen en
octavos (doble 3 a 1 para los reds), Juventus en cuartos (el 2 a 1 de Anfield
fue suficiente tras el empate a 0 en Turín) y el Chelsea de Mourinho en
semifinales (un polémico gol de Luis García al inicio del partido de vuelta en
Anfield, tras el empate a 0 en Stamford Bridge, decidió una de las eliminatorias
más duras y ásperas que uno recuerda) fueron los rivales del Liverpool de
Benítez para alcanzar la final.
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| Luis García, celebrando el polémico gol que, a la postre, llevaría al Liverpool a la final (Foto: espn.co.uk) |
Y llegamos a la gran
final, dispuatda en el Olímpico de Atatürk, en Estambul, el 25 de Mayo de 2005.
El AC Milan formó con: Dida; Cafú, Stam, Nesta, Maldini; Pirlo, Gattusso,
Seedorf, Kaká; Shevchenko y Crespo. El Liverpool, por su parte, con Reina;
Finnan, Carragher, Hyppia, Traoré; Xabi Alonso, Gerrard, Luis García, Riise;
Kewell y Baros.
El primer tiempo fue
de absoluto dominio rossoneri: un gol de Paolo Maldini en el primer minuto y
dos de Hernán “Valdanito” Crespo en los minutos finales ponían un 3 a 0 al
descanso para los de Carlo Ancelotti que parecía inabordable para el Liverpool.
Pero, en este punto, apareció la figura del eterno capitán, Steven Gerrard, que
se dio cuenta que estaba ante la oportunidad
de su vida y decidió echarse el
equipo a la espalda.
El Liverpool salió
en la segunda parte con una actitud totalmente diferente, dispuesto a hacer
realidad aquello en lo que (casi) nadie creía: la remontada. Y en sólo seis minutos,
los que van del 54 al 60, los red
consiguieron lo más difícil, equilibrar la eliminatoria: Gerrard, Smicer y Xabi
Alonso, a pase de Gerrard fueron los autores materiales de la remontada.
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| Gerrard, celebrando el gol que iniciaba la remontada (Foto: martiperarnau.com) |
Y donde todos
creíamos que la remontada era imposible, ésta se produjo; y donde todos
creíamos que, tras ir 3 a 3 en el minuto 60, era imposible que no volviese a
haber goles, no volvió a haberlos, ni en el tiempo reglamentario, ni en la
prórroga.
Y así se llegó a los
penaltis, donde el Liverpool se impuso por 3 goles a 2, tras los fallos de
Serginho, Pirlo y Shevchenko (por cierto, otro ejemplo más de cracks, los dos
últimos, fallando penaltis decisivos) para los milanistas.
Quinta Copa de Europa
para el Liverpool, veinte años después de su última final y veintiuno después
de su último título.
Sólo dos años
después, en 2007 y en Atenas, el Milan se tomó cumplida revancha derrotando al
Liverpool en la final. Pero, éste será ya otro artículo.










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