Los 3 mejores Bayern de Múnich [2014-2015]
Es demasiado complejo quedarse únicamente con
los resultados a la hora de valorar la temporada del FC Bayern, no porque no
signifiquen nada, lo contrario, porque significan demasiado, no son una mera
consecuencia al juego. Las lesiones y todos los problemas que ha enfrentado el
equipo bávaro han –logicamente- repercutido en la fluidez de su planteamiento y
su planificación para con éste, por ende, para valorar la mejor versión de los
teutones hay que remontarse a tres partidos puntuales que explican y metaforizan
–en buena parte- la temporada del equipo de Pep.
1. AS Roma 1-7 FC Bayern de Múnich:
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| Fuente: sportsworldnews.com |
Al principio de temporada parecía clara la
intención de Pep de explotar superioridades tácticas nunca antes valoradas,
entre ellas, el uso de Alaba de central en una zaga de 3. ¿Por qué, y para qué?
Siguiendo la línea del ejemplo con el austriaco, en su caso, su disposición
como falso central daba al Bayern algo que no tenía: desequilibrio desde la
primera línea, capacidad de romper presión rival con pocos movimientos y,
además, el impresionante efecto que podría causar a los rivales ver a David
levitar entre sectores.
Por otro lado, para configurar adecuadamente al
equipo en relación a las nuevas variantes valoradas, Pep fichó a Bernat para
dar mayor profundidad cuando se necesitase, a Benatia para asegurar la zaga sin
perder potencial ofensivo y a Alonso para dar –en muy pocas palabras- la pausa
que el técnico catalán anhela tanto en sus equipos.
Todo esto tuvo, aunque sea por una instancia,
sus razones bien justificadas al aplastar a un equipo complicado como la Roma.
Los experimentos que la gente tanto le critica a los técnicos visionarios daban
resultados en este Bayern. El resultado a nivel estético y futbolístico fue,
probablemente, el mejor: Alaba quebró con lucidez una y otra vez la presión del
contrario; Alonso sostuvo bien su posición y liberó a Lahm para que se
internara en ataque; Bernat profundizó y encaró a los defensas laterales;
Robben pudo descolgarse para llegar desde el fondo y atacar; Lewandowski supo
sostener todos los espacios para que Müller y Götze pudieran causar mareos con
su remarcable dinámica.
Quizás lo único reprochable de este
planteamiento reposaba en la no presencia de uno de los hombres más peligrosos
del plantel, Ribéry. No obstante, mientras el francés esté disponible, lo más
seguro es que ocupe esa posición de hombre libre que ante los giallorossos ocupaba Götze. Ahí flotando
con libertad máxima, con la determinación y facilidad tanto de crear como de
impactar.
2. FC Bayern de Múnich 7-0 FC Shakhtar Donetsk:
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| Fuente: skysports.com |
Si en la ida el Shakhtar logró mostrar una de
las versiones más pobres del Bayern esta temporada –contando con Ribéry y
Robben-, en la vuelta logró dilucidar la mejor versión de un equipo bávaro para
entonces afectado en medular. A este planteamiento de Pep se le podría
denominar como el Bayern de los atacantes,
y no por nada: Se hace uso de hasta 5 ofensivos innatos (Ribéry, Götze, Müller,
Lewandowski y Robben)… en un esquema de 4 defensas. Suena suicida, sin embargo,
al limite de competitividad de los ucranianos, el funcionamiento en relación a
esta idea fue bastante denso y argumentado.
Primero, que quede claro que esta disposición
se llevó a cabo como solvencia ante las diversas lesiones en el corazón de la
media cancha (Thiago, Lahm y Alonso). Segundo, la idea parche era notoriamente empleada por Pep como un arma de doble
filo, ya que gracias a toda esta formula el equipo de Múnich también lograba
hacer que sus jugadores evolucionasen en cuanto a variabilidad.
Contra el Shakhtar justamente se ve eso: Ribéry
y Robben partiendo como interiores, explotando la verticalidad de ambos desde
puestos –relativamente- horizontales; Götze y Müller jugando de segundas
puntas, móviles, dinámicos y aprovechando los espacios para los quiebres de segunda
línea de la Robbery. Es un esquema de
movilidad inteligente, los únicos puntos fijos son los centrales: Pareja de zagueros muy junta, al borde de la mitad del campo; Mediocentro que tiene las
energías para llegar y perseguir todas los espacios a espaldas y todas las
coberturas; Por último, delantero capaz de sostener para facilitar el uso del
caótico cuarteto Müller-Robben-Ribéry-Götze.
Ahora, ¿para qué tantas variantes? Primero,
fijar a los centrales les permite destacar –o fallar atrozmente- en el los
duelos cara a cara ante los descolgados rivales, es un riesgo, pero si se logra
manejar se puede liberar otros sectores de tanta responsabilidad, además de
generar una mejora individual importante en los zagueros. Segundo, le pides a
los laterales movimientos de volantes centrales para compensar el sector
central, lo que les da mayor capacidad de generación y visión, la cual en
conjunto a su natural verticalidad, es una combinación importante. Arriba, al
tener extremos tan vertiginosos como interiores logras destapar nuevas opciones
para llegar, ya que el buen trato del balón, tanto de Robben como de Ribéry, se
unifica con la mentalidad de los mismos para romper las zonas rivales. Por
último, al descolgar a Mario y Thomas te puedes dar el gusto de satisfacer –a
todo nivel- a dos de los mejores llegadores desde segunda línea del mundo,
consiguiendo una dinámica desconcertante e impactante para el rival.
3. FC Bayern de Múnich 6-1 Oporto:
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| Fuente: sbnation.com |
Más que una ráfaga de conceptos tácticos, el
partido en el Allianz ante los portugueses fue una impetuosa reencarnación del
ímpetu bávaro del cual a veces prescinde el equipo de Pep. Con un 4-4-2 difuso
en matices de 4-3-3, los hombres del catalán salieron con todo a diezmar a un Porto, de
por sí, muy diezmado sin sus laterales titulares.
La capacidad de reacción ante la adversidad de
los alemanes fue admirable, no obstante, lo relevante a nivel de aristas de
funcionamiento estuvo en la configuración del medio: Lahm se soltaba muchísimo
más, casi como extremo, jugando hasta de ‘7’; Thiago y Alonso como doblepivote,
ambos con maestría en la salida limpia y del juego creativo; Götze por
izquierda para sostener los espacios y esperar las subidas de Bernat.
La situación es la siguiente: si este partido
representó para bien un cambio actitudinal en el equipo y una nueva y atractiva
configuración táctica, que también quede claro que estos mismos fundamentos
dieron paso a una buena demostración de fútbol en el Allianz ante el Barça. Quizás
si Pep hubiera sido fiel en la ida de las semifinales al planteamiento del 3-2
ante los catalanes y el 6-1 ante los portugueses solo quizás hubieran existido
mayores posibilidades de pasar. Este 4-4-2, que en este caso no es solo un
conjunto de números, demostró que el Bayern si podía agredir sin sus elementos
más desequilibrantes, que solo había que encontrar la manera.









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