Una transición no, un cambio sí
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| Fuente: au.eurosport.com |
Dicen que sin mal no hay bien, que
sin frío no hay calor, que sin odio no hay amor, básicamente que sin contrastes
no hay resultados. En parte es lógico: todo
depende de un contexto, de momentos, de instancias y de organismos externos.
Todo se interrelaciona para dar un supuesto parámetro tangible.
Ahora, si dicha premisa se logra contextualizar hacia la situación que viene viviendo la vecchia signora, seguramente se podrá entender porqué ésta ha logrado sobreponerse tan notoriamente ante sus rivales de Serie A: su contexto lo permite, los factores externos lo propician y su inteligencia como institución se aprovecha de ello. La Juventus ha logrado contrastar desde la negativa situación que hoy arremete al fútbol italiano.
Ahora, si dicha premisa se logra contextualizar hacia la situación que viene viviendo la vecchia signora, seguramente se podrá entender porqué ésta ha logrado sobreponerse tan notoriamente ante sus rivales de Serie A: su contexto lo permite, los factores externos lo propician y su inteligencia como institución se aprovecha de ello. La Juventus ha logrado contrastar desde la negativa situación que hoy arremete al fútbol italiano.
Con Conte montaron un monopolio; y luego vino Allegri, que con el paso
del tiempo ha ido desmontando esos arquetipos que lo ponían como una simple
herramienta de transición después de un proceso exitoso –arquetipo similar al que tenía Vilanova en el Barça, por ejemplo-. Massimiliano desde que ha llegado ha
impuesto su propuesta, y uno de los
cambios más significativos –sino el más significativo- ha sido el paso de un
3-5-2 a un 4-4-2 en rombo. Las preguntas de muchos son: ¿por qué? ¿qué tan
rentable es?
Conte jugaba con tres centrales
sólidos, dos carrileros, dos mediocentros y un enganche ofensivo. Esa era la
medular del equipo, funcionaba, o por
lo menos lo hacía claramente dentro del campeonato nacional. La cosa es
qué, como se vio, esta formación sólo daba espacio para tres volantes centrales
y para entonces la Juve contaba con cuatro volantes de alto nivel: Arturo Vidal, Paul Pogba, Andrea Pirlo y
Claudio Marchisio. Uno tenía que ser sacrificado.
En Champions League el equipo de
Turín perdió varios encuentros a partir de la zona medular; era imperiosa la
necesidad de unir a los mejores pies bianconeros,
sin embargo Conte no sacrificaba su idea. Por otro lado, al llegar Allegri, lo primero que hizo fue desarrollar este
potencial –el de los cuatro volantes-. Se sacrificaría el uso de un
central, y además, el despliegue ofensivo de Lichtsteiner y Evra, pero, valdría la pena.
4-4-2 en rombo en el medio como base
deportiva del proyecto: Línea de cuatro en el fondo con Lichtsteiner y Evra como
carrileros –derecho e izquierdo respectivamente-; Chiellini fijo como zaguero zurdo, Bonucci alternando con Barzagli
por el puesto de defensa central diestro. Ya en el medio del campo, como
volante más atrasado, se coloca Andrea
Pirlo, el arquitecto. Delante de él es donde se encuentra el factor más
variable de toda la formación.
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| Fuente: mercato.eurosport.fr |
Se puede jugar con Vidal como interior derecho, Marchisio como
interior izquierdo y Pogba como enganche ofensivo. Eso en caso de que se
quiera un equipo con mayor pegada de fuera del área (marca registrada de Paul). Asimismo el equipo con esta disposición tendría mayor ruptura de líneas desde
atrás con Vidal partiendo desde interior.
No obstante, no es la única
posibilidad. Es también apetecible partir con Pogba como interior izquierdo, Marchisio como interior derecho y Vidal
de enganche ofensivo. Con esta repartición de roles, se conseguiría un juego
más posesivo en el medio; juego que seguramente en fase ofensiva buscaría cargar el ataque en el quiebre de Vidal en diagonal y
el complemento que él pueda tener con los delanteros.
Ya en la delantera –más allá de
estas dos variantes de juego que puede tener la Juve en su centro del campo-
los dos titulares arriba por complemento en cuanto a sus características
parecen ser Llorente y Tevez. Ambos
aprovechan las condiciones del equipo. Fernando sabe sostener juego para
esperar subida de Lichtsteiner o del mismo Vidal; sabe mover los espacios para
sus compañeros, y Tevez los aprovecha, claro que sí. El argentino es el más peligroso y desequilibrante del equipo defensor
del titulo de Serie A, es uno de los principales artífices de sus éxitos.
Por si fuera poco, a este interesante
poder ofensivo se le suma la participación de Álvaro Morata, delantero
español que llegó del Real Madrid el pasado verano y que poco a poco ha sabido
afianzarse en la escuadra de Allegri.
Con eso, y los resultados de lo que va de temporada en la mesa, la mayoría
pensaría que el cambio fue algo rentable, no sólo porque usas a tus mejores
elementos en sí, sino porque eso propicia un juego denominador en Europa. Está más que demostrado que para ganar en
competiciones del viejo continente se tiene que poblar el
medio, y poblarlo bien; claro que hay otras opciones como la aplicada por
el Chelsea de Di Matteo hace unos años –conocida coloquialmente como parking the bus-, sin embargo no
pareciese que la Juventus fuese a tirar por esos lados. Es decir, este cambio
táctico de Allegri apunta más hacia la ambición que genera la posibilidad de la
Champions. Con el 3-5-2 posiblemente podían seguir ganando en Italia, y
cómodamente, pero, en Europa no iba a
ser la misma historia. Massimilano reaccionó.
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| Fuente: forzaitalianfootball.com |
Como último punto para llenar lo que
comprende a su vez ‘’rentabilidad’’ hay que ver también la posibilidad de
recambio que tiene el equipo dentro de la idea inicial debido a que lógicamente ninguno de los 4 magistrales volantes deben ser
fáciles de suplantar, de hecho, si algo en su momento terminó de borrar la
idea de cambiar el 3-5-2 de la cabeza de Conte fue el hecho de que no parecían
haber muchos recambios, pero ahora, las probabilidades son otras.
Otras por los nombres, por las caras
nuevas: volvió Luca Marrone, y
además, se han incorporado Roberto
Pereyra, Rômulo y Stefano Sturaro. Todos cumplidores en sí, pero además,
prometedores dentro de su rango. Pereyra
recuerda de alguna manera a Vidal, no tiene la misma capacidad
de gol que el chileno, mas sí se asimilan en el dinamismo, el desdoble, el
desgaste y la garra. Sturaro da aires al
equilibrio de Marchisio. Rômulo por su parte es una combinación de varias
cosas, destaca por su polivalencia. El mismo Asamoah puede fácilmente disputar
minutos de volante. Variantes hay, para todos los puestos por función, excepto
por uno, el de Andrea Pirlo.
Es el eslabón faltante para
completar una plantilla sumamente redonda. Marrone
puede jugar ahí, pero es mucho más defensivo que elaborador, y de paso es
difícil pensar que pueda movilizar el centro solo. Massimiliano ha intentado
con Marchisio, cosa que le ha
funcionado de a ratos, y capaz a largo plazo funciona, sería otro cambio revolucionario
de Allegri, sin embargo por ahora se queda en posibilidad. Cuando
el veterano Andrea falta, también tienen la opción de pasar a línea de 3 en el
fondo. Esto último se vio en la visita ante el Palermo –uno de los mejores locales del
torneo- cuando jugaron Pereyra, Marchisio y Sturaro en la mitad de la cancha con
Claudio como ente más atrasado; Lichtsteiner y De Ceglie como carrileros. Ganaron 0-1 con gol de Morata.
El funcionamiento del trivote en el medio fue positivo.
Allegri se ha enfrentado continuamente ante la adversidad de posiblemente
vivir a sombras de un revolucionario en sí como Conte, pero no, no se intimidó
Massimiliano e impuso sus ideas de juego. Principios que hoy en conjunto con
una buena política de fichajes le han dado la posibilidad de mostrar un
proyecto deportivo muy estable. Queda
por resolver la vacante del sucesor de Pirlo. Todavía es
factible afirmar que se hecho un buen trabajo. Una transición no ha sido, ha
sido un cambio, uno a un ritmo inteligente, uno con un futuro prometedor.









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