Tim Cahill: El último eslabón de una generación dorada
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| Una leyenda viva celebrando un gol mitico. |
Timothy, al igual que sus compañeros, poseería un bolígrafo para firmar o no, un digno Mundial. Todo empezó en la fase de grupos, en el primer partido, y en un Fritz-Walter-Stadion. El encuentro lo disputó la mencionada selección ante una buena Japón, por qué no decirlo. Los oceánicos se verían superados hasta una segunda mitad en la que la selección de Hiddink atacaría sin piedad la muralla asiática, que derribó Tim, con un gol de ‘ratón del área’ que es y otro con una elegancia y potencia que de muy a menudo, intentar sacar a relucir. Estos dos tantos le describen. Además de dar tres puntos de valor incalculable, consiguió ser el primer aussie en lograr ser el hombre del partido. Y no lo digo yo, lo dijo la FIFA.
El utensilio del medio, al finalizar los más de noventa sufridos minutos, tomaría una tonalidad que pasaría de ser oscura a dorada, como la zamarra de los socceroos. El equipo humano que vestiría y sudaría esta dorada zamarra daría sus primeros pasos en la competición mejor que nunca. Tocaba enfrentarse a la favorita, Brasil, y la mayoría contaba con una lección de fútbol por parte de los brasileños. El capitán del Everton no pudo lucir su calidad, pero sí su garra ante los pentacampeones, al igual que los nueve jugadores -sin contar arquero- restantes sobre el verde. Se perdió, pero los sudamericanos tuvieron que sudar tinta negra -nunca mejor dicho- para derrumbar su muro. El medio de 26 años no volvería a anotar en tierras germanas, y saldría por la puerta grande ante la que sería la campeona, Italia. Totti, con un potente gol, los despertaría de un sueño, que ellos mismos trabajaron por cumplir. Se cumplió, y se rubricó un gran papel, con letras doradas, recuerden.
A partir de ahí, la constelación se iría diluyendo. A día de hoy, y tras batir sendos récords e incluso estar nominado para el mediático balón de oro. Timothy Filiga Cahill sigue siendo el corazón de los socceroos tras haber debutado hará una década y poco más con ‘los canguros’. Ahora persigue su primera Copa Asiática de Naciones con una intensidad e ilusión equivalente a la que lució en el mencionado Mundial. Con un tanto de tal índole, le despedimos:
Gracias, Cahill.







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