Aspiraciones en Upton Park: West Ham United FC
El
fútbol inglés es competitivo desde donde se le mire, sí, pero constantemente me
cuestiono la definición que le damos a competitividad en relación a este tema. Los que luchan en un nivel importante son
ocho equipos aproximadamente, un porcentaje muy alto teniendo en cuenta que
es casi el 50% de la población de equipos de la primera división inglesa. Esto
llena muchísimo el espectáculo y a cualquier amante del fútbol, pero limita a un concepto muy llamativo en el balompié mundial contemporáneo: Las sorpresas del campeonato.
Las sorpresas si habitan en la Premier, pero son sorpresas
muy limitadas en relación a resultados y posición en la tabla general porque
hay un nivel muy alto. Las revelaciones se autosatisfacen consiguiendo actuaciones importantes contra los grandes
para llamar la atención, es decir, para darse a conocer en la escena
mediática. Posteriormente el reconocimiento conseguido debería servirles para
vender a los jugadores más llamativos con el objetivo de mantener un bienestar
económico como institución.
Esto lo vimos con el Southampton la temporada
pasada, pero como buena institución que son han sabido administrar sus recursos
y la nobleza que los caracteriza logrando así el acople de una plantilla que
con jugadores más rentables que los anteriores han conseguido mejores
resultados. La inteligencia administrativa ha destituido a un patrón negativo
para los equipos relativamente inferiores de la Premier.
La capacidad de las
directivas para conseguir jugadores con rendimiento correcto ha dado paso a
equipos que esta temporada han impuesto la intención de no quedarse en sorpresa, dicha imposición ha llegado por la actitud
evolutiva que han creado algunas escuadras, entre ellas –además del ya
mencionado Southampton- está el West Ham. Los de Allardyce ficharon con perspectivas altas, trayendo a jugadores de altísima
calidad como lo son Alex Song, Enner
Valencia y Mauro Zárate. Los resultados hablan por si mismos.
Es como
dije anteriormente, el mayor artífice de la participación del West Ham este torneo no ha sido otro si
no el cambio actitudinal, la intención irrevocable de ganar a toda costa. Tiene
sus frutos, sí, porque al final el objetivo del juego es solo uno: meter más goles que el rival. Pero
también cabe mencionar que los hammers han
sufrido en ocasiones por no poseer una identidad futbolística estable, y, por
ende, como llegaron los buenos resultados por la imposición dada por el equipo londinense también se pueden ir debido
a que el desgaste mental formado a largo plazo por estilos como estos que pueden
lograr un descenso de rendimiento inesperado en cuanto a su llegada y complicado
en cuanto a la salida del mismo.
Esto se contrarrestaría
hipotéticamente con una profundidad de plantilla importante, cosa que el West
Ham tiene, pero no en todos sus flancos, por lo tanto la administración y rotación de Sam debe ser ejemplar para
intentar sacar lo mejor de sus futbolistas. Hasta ahora hemos visto a un equipo
profundo, rápido y con mucha garra,
pero como dije hace poco, esa estrategia es un arma de doble filo y ha
permitido palpitar lo mejor y lo peor del equipo a todo nivel, hoy analizamos
dichos puntos difuminando específicamente el contexto de algunas de sus últimas
visitas porqué –además de que las buenas actuaciones no cuentan con un trasfondo
preparativo y táctico brillante- en estas se ven lo realmente mejorable al
respecto, que es bastante, pero ojo, siempre
premiando lo premiable. Como siempre es recomendable la transición del
articulo en relación a su interés debido a la bastedad de información.
REPERCUCIÓN SUPERRFICIAL DEL RESULTADO-PARTIDO
De local
hemos podido ver sus mayores capacidades a todo nivel, una garra altísima, un continuo doblez físico y de
recorrido. Un equipo con mucho imposición moral. De visitante, al tener niveles
bajos de fútbol como tal, pudimos ver a un equipo que solo consiguió 5 puntos
en sus ultimas 4 visitas. Encuentros disputados ante el Stoke, Everton, West Brom y Sunderland (en ese orden) en la primera
vuelta de la Barclay’s Premier League; un total de dos empates (ante Stoke y
Sunderland), una derrota ante el Everton de Martínez y una victoria ante el
West Bromwich Albion. Números negativos.
El enfoque son esas visitas porque mas allá de
los resultados –que no son catastróficos- éstas representan los puntos mas
bajos del equipo londinense, el camino por el cual no se debe andar, y no por
un funcionamiento digno de calificativos que induzcan a la crisis o al bajón,
no, sino por presentaciones que difícilmente consiguen algo de visitante.
Apostar al juego de desgaste y de garra de local tiene su lógica, pero de
visitante difícilmente resulta cuando no tienes herramientas de la élite
mundial y más si el desgaste –como varias veces se vio en esos partidos- no
cuenta con una preparación lógica.
Si hay que analizar a los
rivales, pero a largo plazo no puede ser un fin como equipo, tiene que ser un
medio que en relación a tus virtudes y debilidades –y en especial a tu idea
futbolística- te permita conseguir el fin que es la victoria. La victoria no
dura mucho si no se impone una identidad en la misma. En pocas palabras, el fin
es la victoria de la mano con una identidad y el medio debe ser el análisis y
lectura del rival. El West Ham no aplica exactamente esto: de local lo vemos teniendo la victoria como fin, sí, pero de la
mano con un estilo bastante arriesgado a todo nivel, sin embargo no
criticaremos un método que tiene una identidad clara, es como juega de
visitante lo que genera condiciones dubitativas porque da la impresión de que
se juega con único fin de neutralizar al rival y a partir de esa abstracción
intentar tener la suerte de conseguir medios para la victoria, algo indeciso e
inseguro y que se volvió tangible en los partidos anteriormente mencionados.
GENERACIÓN Y CALIFICACIÓN DE LAS LLEGADAS
En este nuevo formato de informe
táctico priorizo las llegadas porque son de los puntos más preparados por parte
de los entrenadores, es ese lienzo que queremos todos pintar, es lo que genera
el elemento vital del fútbol: el gol. En
este contexto negativo del West Ham vimos a una escuadra que atacó siempre
en relación a la propuesta defensiva preparada para el rival, la idea ofensiva
era en su magnitud una abstracción. Hubieron matices circunstanciales nada
relevantes y no existió estilo determinado.
Vimos constantemente a un equipo que
se interesó más en como defenderse que en como encontrar la manera de ofender
al rival, no existió un equilibrio entre estos matices. Daba la impresión que
el equipo de alguna manera se confiaba de su potencial arriba para obviar la determinada
planificación que debería existir. Lo vemos a continuación con los siguientes
ejemplos:
(A) Una referencia clara es la participación ante el Stoke
Primordialmente hay que entender la
cronología vivida en cancha, que ya de por sí era bastante compleja: De previa el Stoke tiene peligrosidad en
las bandas, peligrosidad que el West Ham respetó en demasía. Ya por
automatismos en el trascurso del juego el equipo visitante se abría en exceso
incluso en posesión del balón con el chip de estar a la alerta por la supuesta pretensión
en los costados de los locales. Los locales a su vez entendieron esto y cuando
el equipo de Allardyce poseía el balón estos formaban bloques centralizados con
mucha gente cediendo las bandas a los hammers,
esto a su vez incrementaba el automatismo del equipo por abrirse. En pocas
palabras, un ciclo perfectamente formado
por el Stoke.
Dicho ciclo, como es de esperar,
dificultaba la transmisión del balón para los hammers, principalmente porque no se encontraba en un contexto favorable
y porque calló en el juego que quería el Stoke. Ahora, enfocándonos en el
primer eslabón de la llegada al área rival vemos como –debido a todo lo
mencionado- le costaba al West Ham sacar
el balón del fondo.
Podemos ver que se produce una línea
lateral-mediocentro-central, al hacer esto mermas al lateral de profundizar en
la banda y respectivamente le quitas soltura al mediocentro, en buscar mejoras
en producciones generas lo contrario: no
mejoras las opciones de salida, las empeoras. Esto se produce de manera
automática –pero poco inteligente- debido a la perspectiva del West Ham al ver
que el rival tiene un bloque numeroso, cosa que no sirve ya que solo aumentas
el ciclo que plantó el equipo rival, intentas arreglar con gente por el centro
y al final solo estás acrecentando la inentendible necesidad de los volantes de
posicionarse en las bandas, el equipo de
Mark Huges dio solo un empujón psicológico y el West Ham debido a la
impulsividad, natural de su estilo, se rompió solito. Y de por si no existen
solventes individuales como conducciones centralizadas, y lo peor es que son
riesgosas, no hay por donde lo agarres, simplemente se hizo todo mal.
Pero no todo en este factor es malo,
claro. Una vez el equipo empezó –bastante lento, por cierto- a asimilar la
situación comenzó a idear maneras de hacer llegar el balón o de contrarrestar
la adversidad. El equipo empuja más con los centrales y decide usar a Noble como eje, Song como nexo debido a su físico y
Kouyaté como sostén a balones largos.
Funcionó de alguna manera por la
capacidad de Kouyaté de sostener el
balón y de Song para conducir y
romper, pero sigo pensando que es una buena ejemplificación de cómo los hammers llegan a desperdiciar recursos.
A fin de cuentas sí, es algo y se les premia la capacidad de reacción, pero
descompensas al equipo con situaciones forzosas y no es la idea. Vale mencionar
que fue muy importante el apoyo interno de los interiores que con un buen pié
podían transmitir el balón hacia cercanías del área. Nada ideal, pero funcional de alguna manera.
En propia cancha también vimos una
relativa mejora. Los extremos empezaron a desenvolverse más en el centro del
campo como tal, liberando a los interiores y dejando profundizar al lateral. De
a momentos se contrarrestó el bloque pero el cierre y balance que pudieron dar
los medios hubiese permitido que los extremos tengan más participación en
sectores mas cercanos al área, sin exigir tanto al punta por extra movilidad. Es
decir, si los medios hubieran cumplido su rol al pié de la letra no sería necesario tanta exigencia a los extremos,
y por ende al punta: tendrías más opciones en las bandas y no fuese tan
dependiente este sector a las subidas y bajadas de los laterales, que a su vez
también es bastante exigente físicamente.
Ya cuando al fin llegaba al
alrededor del área rival el West Ham solía encontrarse en una situación tampoco
favorable, Valencia estaba muy solo y el
rival lo ahogaba hasta las bandas. La razón anteriormente: Los extremos se
excedían de ayudas en el medio exigiendo mucha movilidad al punta para poder
encontrarse en una situación favorable para recibir el balón. Ningún ente se
encargaba de trasmitir el balón desde el medio, los extremos al terminar sus
ayudas partían desde el medio para las situaciones ofensivas y automáticamente al ver al punta abierto buscaban
suplir la apertura del ‘9’. A fin de cuentas en semejante lío el Stoke
terminaba siendo dueño de la medular con dos hombres, su doblepivote.
Positivamente en zonas ofensivas
vimos a un visitante que intentaba constantemente cortar su pivote para atraer
al rival, combinar con los extremos para buscar las paredes y combinaciones con
fin de encontrar a un punta abierto queriendo entrar a espaldas de las defensas
rivales. Cuando se aplicaba bien y con la potencia necesaria solía conseguirse
una aproximación adecuada a instancias rivales.
Es decir, un ataque escalonado
predominado por el portento físico. Song condujo la gran mayoría del partido,
no tenía un receptor continuo central, el equipo por parado parecía preparado
para el balonazo pero los jugadores en vez de mostrarse seguros jugar este
método parecían desconcertados, intentaron tocar y ahí viene movidas como la ya
mencionada de Song, que si acompañante alguno termina en derivaciones de facilidades
para llegadas rivales, nunca fue suficiente solo Noble y menos con jugadores
físicos y desequilibrantes como los del Stoke. Por lo mismo cuando el equipo se escalonó entre sus volantes fue cuando
vimos la mejor versión, los movimientos de los otros jugadores se
acoplaron, se mejoró, pero sin una clara estabilidad.
(B) La planicie se confirmó ante el West Brom:
Con Kouyaté y Nolan como pivote se
ganó más estabilidad, sí, pero no daban esa solvencia a esa poca planificación
en la formulación de llegadas. Es decir, no daban esa conducción como solución
a la abstracción ofensiva, no tenían el criterio que si tenía Song, pero claro,
éstos a diferencia suponían de Mauro Zárate como nexo y enlace del balón, algo
que no se relacionó como se esperaba: el argentino se amarró demasiado a si
mismo. De igual manera esta ya mencionada abstracción en el equipo obliga a
usos no disonantes con los ideales y preferenciales: ver a Downing jugando casi
de interior cuando su mejor labor es desequilibrar desde el costado. La clave
entra en que no existe enlace de balón. Contra
el Stoke no hubo enlace y contra el West Brom el encargado no dio la talla.
Si no tienes un receptor central se te complica todo, no hay un norte en ese
sentido para el equipo. Si el transmisor en zonas avanzadas no funciona o no
existe, el proceso de llegadas se complica, y ojo, no necesariamente hay que
usar un ‘10’, no, pero si es importante tener un ente que carbure dicha zona,
el West Ham no tuvo eso en ninguno de estos dos encuentros, por ende se general
las ya mencionadas obligaciones artificiales y poco productivas
futbolísticamente:
Más allá de la utilización de los
recursos en relación del beneficio del equipo –lo mencionado con el transmisor
en zonas avanzadas- también cabe mencionar que el equipo de Allardyce también
puso a la generación de llegadas en un plano donde se priorizó el amolde ante
el rival.
(C) Variación real contra los toffes:
La participación ante los de
Martínez deja muchas conclusiones en relación a la ocupación de talento, porque
ahí se ve completamente lo señalado durante todo el artículo. Solo veámoslo de
esta manera: El West Ham jugó con línea de 3, antes que nada vale mencionar que
esto no es un tabú y no tiene nada de malo,
pero es algo poco común y esperado, más
que nada porque es el West Ham y más que usarlo en relación a un proceso que
potenciará su juego se pudo ver que Allardyce lo usó como parche o solvencia y
nuevamente vemos como se desenlaza todo: los londinenses no consiguieron el
resultado idóneo.
¿Pero por qué línea de 3 en el
fondo? Mi teoría es esta: Sam vio que el
equipo escaseaba de coherencia en el fondo y la quiso solucionar con más
defensas. Me explico, al ver que sus interiores hacían todo menos poblar el
medio y por ende ponían al equipo en una repliegue peligroso él prefirió
colocar a tres centrales que podían correr y cubrir las espaldas de los
volantes, y que además en faces ofensivas podían conducir para de alguna manera
naturalizar la apertura de los interiores. Evitar que el equipo se rompiese.
Al final el equipo se rompió, como era de esperar, debido a la falta de conocimiento y
estabilidad de los jugadores para/con el sistema. De igual manera también
podemos mencionar que en este encuentro si se vio un medio claro para propiciar
las llegadas y era el continuo cambio de banda, en especial de izquierda a
derecha. Por ahí se genero una de las mejores actuaciones del partido: la del
carrilero derecho, Carl Jenkinson.
Centrando, comiéndose la banda. Por ende podemos entender que susodicho cambio
fue una de las maniobras que desencadenarían en llegadas a favor del West Ham; su predilección al atacar.
Vemos lo susodichamente antes
mencionado en la imagen como se genera la acumulación de volantes para dar
hincapié a la transición cambio de banda de la cual hablamos anteriormente.
RECEPCIÓN ANTE LOS
ESTÍMULOS RIVALES
Si antes era complicado tratar de
hablar de la generación de llegadas del West Ham desde un todo ahora lo es más
debido a que nos enfocaremos en el punto más cumbre del asunto: el comportamiento defensivo del equipo.
Mencioné una y otra vez que las
actuaciones negativas del equipo de la capital vinieron cuando se priorizó el exceso de preparación ante
la propuesta ofensiva del rival. Esto puede de alguna manera prepararnos
psicológicamente para que sobreentendamos que la actuación defensiva del equipo
analizado fue impecable, y no. Es irónico, pero una vez preparas demasiado algo
en molde a un segundo ente y no a ti mismo lo más probable es que no se
potencien tus cuestiones, eso se refleja
en el ataque, y en el repliegue y recuperación se refleja este error en una
actitud sobreactuada a la hora de defender, cuando es algo muy natural porque
primordialmente el cerebro se mueve por el medio a recibir gol y si a esto le
sumas una incertidumbre en tus labores de anotar gol consigues un equipo de
cierta manera frágil.
A lo que voy no es minimizar estilos
ultra defensivos; apoyo a los estilos defensivos que tienen claro sus matices y
saben como contrarrestar el ataque rival impulsando así sus propios ataques.
Pero lo que si no apruebo es un equipo que prepara en exceso los puntos rivales
y sin generar seguridad en los puntos propios ofensivos. Al no atacar bien desmoralizas y frustras a un equipo, por ende las
posibilidades de mantener en la cabeza toda esa información del contrincante
que en el entrenamiento te brindaron son muy bajas.
De igual manera el West Ham es un
equipo con garra y desdoble y eso es algo que se tiene que aplaudir. Por ende
las actuaciones defensivas no fueron catastróficas. Cabe destacar que hubieron
muchos destellos circunstanciales debido a la alta diferenciación que aplica
Allardyce entre partido. Le damos mención a esos susodichos:
(A) El plan fallido visitando al Stoke:
No se si será fácil de recordar,
pero remarqué altamente que el Stoke fue un equipo muy inteligente al inducir a
los hammers a que cayeran en un ciclo
donde protagonizaba la rotura entre líneas por la enfermiza preocupación y
confusión entorno a la capacidad en las bandas rivales. Esto se reflejó a un
100% en el repliegue.
El equipo se rompía continuamente
con facilidad y los interiores eran los mayores protagonistas de esto. Destacó
el necesitado enlace pero por su ausencia. Por ende, todo esto que apenas rasgo acá se unía y producía momentos de gran
incomodidad para el West Ham en su repliegue. Al estar tan abiertos los
volantes su primera reacción al querer recuperar el balón era marcar las
bandas, donde el Stoke iniciaba sus ataques. Posteriormente el equipo local
aprovechaba esta presión en los costados y llevaba el balón directamente al
medio donde contaba con entes fuertes que podían a su vez jugárselas para
disponer de varias opciones, no estaban marcados por nadie, los jugadores de
Allardyce estaban o regresando de su fallida presión en la banda o tratando de
entrar al medio –algo que no funcionaba-. Los
volantes centrales del Stoke City generalmente recibían la pelota sin
complicaciones.
Lo entendemos con esta imagen donde
se denotan hasta dos jugadores marcando a un extremo rival; a su vez se
remarcan los receptores libres por parte del equipo local. Los volantes del
West Ham les brindaban demasiado tiempo de generación.
Por otra parte tampoco todo fue mal
para los Londinenses. Por algo andan donde andan en la tabla y tanto análisis
al rival pues tiene sus frutos. En este caso ese beneficio se veía a la hora
del repliegue central; cuando el equipo de casa intentaba mover por adentro
desde campo propio se le hacía casi imposible, el West Ham era arriesgado y más allá de cuanto es o no de rentable
estrategias tan fatigantes como estas a largo plazo también vale mencionar que
lo hacían con propiedad y que consiguieron nublar al rival en el mencionado
contexto.
Como primera ejemplificación de lo
que referencié podemos ver a un equipo que tenía un bloque alto con hasta 4
entes que se colocaban cerca de los transmisores de esférico contrarios. Un pressing
contemplativo que como vimos estaba acompañado de una cobertura que
efectuaba Noble, el ‘5’, en el
escalón abajo del bloque marcando férreamente a Bojan, o al determinado jugador de turno por esa zona.
Y ojo, no solo hablemos de campo
rival, también de campo propio. En todo tipo de contexto que protagonizase el
centro de la cancha vimos a un equipo con cualidades positivas. Enfocándonos en
el repliegue en campo propio es donde vale destacar una importante labor
completa de referencias y puntos de sostén. Había un hombre libre que
incomodaba la línea horizontal de movilización, él permitía a los demás las
fijaciones y las referencias.
Un sistema perfectamente ideado para
no perder ni un segundo de movimientos rivales. En este determinado contexto de
partido –y en las contras que podían aparecer del mismo- fue en donde vimos a un equipo acertado y convencido de su rol.
Tristemente, como tanto he remarcado, fue un contexto… de otros muchos
posibles.
(B) Mutaciones ante Everton y West Brom:
Como ya destaqué, la línea de 3
lejos de ser una variante bien preparada para el Westh Ham, terminó siendo un
parche que ocasionalmente podría subsistir y a su vez alimentar la necesidad
del equipo londinense por sobrepreocuparse de los rivales. Por pecar de aquel
que mira lo que hace el otro para poder pensar que hacer.
Sam vio llegar a un Everton sediento
de victimas y con dos puntas potentes y dominantes desde la previa. Tanto Lukaku como Eto’o significaron un
dolor de cabeza para un entrenador analítico ante los rivales. Esto derivó
en la búsqueda de una constante que beneficiaria hipotéticamente al equipo
visitante para entonces: propiciar superioridad numérica, ¿cómo? Con línea de 3
centrales al repliegue. Aquí entra la cuestión, el Everton es un equipo que
genera más peligro cuando se le da libertad en el medio que arriba. Su medio se
puede tornar plano si no cuenta con un McCarthy superlativo, por ende cuando
los equipos llenan altamente esa zona es cuando se pueden propiciar mayores
probabilidades de errores por los Barry,
Besic y hasta del mismo McCarthy. Si referencias demasiado a los puntas,
liberas a una medular que no cuenta con la ayuda de susodichos puntas: esto
pasó con el West Ham.
Por ende, en las contras era donde
el Everton quebraba con una inquietante facilidad las líneas rivales. Por otro
lado, el equipo visitante supo –como siempre- defender las zonas centrales y
evitar la construcción desde el sector por excelencia. Lo palpitamos de una
manera amplia cuando vemos a un Cole
qué –sin titubeo alguno- lograba retroceder en el repliegue para defender el carril izquierdo como un nacido en los
costados. Sacrificio importante por parte de un delantero.
Entendemos que la otra parte del
bloque la conforman Nolan, Noble y Amalfitano. 3 volantes que en adición al ya
mencionado punta Cole logran generar un bloque defensivo solido. Carroll queda como único ente adelantado,
encargado de presionar e incomodar la emisión del balón desde campo rival.
Como cierre a este ciclo del Everton
terminamos sintiéndonos identificados con el desenlace del partido en relación
a la previsión existente. El Everton supo quebrar a un equipo que presionó e
intentó, pero que no tuvo claro los medios para concretar y terminó diluyéndose
y desaprovechando cualquier virtud táctica.
Como segunda participación
relacionada a cambios importantes nos encontramos con el partido ante el West Brom, donde –obviando la
victoria- vimos la mejor participación del equipo hammer. La pareja Nolan y Kouyaté significó el
complemento de dos volantes centrales de condiciones similares, de
interpretaciones parecidas. De esta manera se potenció defensivamente la
lectura de Nolan y el físico del africano. Una letal combinación qué, más allá
de la linealidad ofensiva, logró dar mayor firmeza a la medular londinense. Los
4 del fondo respondieron y volvimos a ver una buena participación de los
carrileros, algo ya casi usual en el West Ham.
UNIFICIACIÓN DE
CONCEPTOS COMO PROYECCIÓN
Tal vez quede como cínico, pero, a
diferencia de este Southampton, el West Ham no tiene una idea de juego
sustentable a largo plazo. Con una idea así ganas copas y eliminatorias, y
haces más que llamar la atención ante los grandes, pero con una idea así no
mantienes un nivel lógico a largo plazo.
El exceso de desdoble, despliegue
y de referencia en el rival es algo que confunde al humano ya que no se basa en
sus habilidades potenciables y más cuando previamente se queda en abstracción.
Adoro y asimilo diferentes estilos, pero cuando conllevan a una consistencia y
no dejan ambigüedades o abstracciones en el camino. No pido que el West Ham sea
un equipo posesivo ni nada, pero creería yo que pudiesen aprovechar mejor sus
cualidades si terminasen de creer lo que hacen como colectivo. Ya entendimos
que saben remar en una dirección, pero queda por ver una mejoría futbolística,
mejor dicho, una claridad. Así
signifique un estilo defensivo, u ofensivo, por otra parte. Lo más
importante es que el West Ham propicie la mantenencia de nivel y no sea solo un
lindo recuerdo para el final del campeonato liguero inglés.

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